Crítica serie de TV – House of Cards

Series en tiempos de coronavirus

House of Cards

            Hoy hablamos de política y suciedad, si es que alguien es capaz de disgregarlas. Hoy toca esa pequeña joya, House of Cards, de David Fincher (a quien le debemos un buen artículo en Revista Atticus), que toma unos magníficos guiones, en este caso del creador de la serie, Beau Willimon, y los convierte en un aluvión de matices, trabajo de montaje y exprimido de actores. El director es muy de sacar el jugo de cada uno de éstos. Suele trabajar con sus primeras lecciones, en esta serie cada actor seleccionado es la primera opción del director, cosa que deja helado a cualquiera que haya trabajado en el mundo audiovisual. Para ésta llamó para hacer del vengativo, atractivo y repulsivo Frank Underwood a Kevin Spacey, actor colosal de nuestro tiempo (y aún pendiente de limpiar definitivamente su nombre, cosa que parece en camino tras acusaciones bastante flojas. Es curiosa la falta de principios democráticos y de justicia de la gente, sólo hay que leer en estos días en las redes sociales: todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario y aquí un rumor de alguien cuando este señor era conocido en su casa a la hora de comer hunde su carrera. Si se demuestra su culpabilidad caiga todo el peso de la ley sobre él, mientras no, por favor, los nazis y maoístas de las redes se pueden callar, se lo suplico). Robin Wright, con quien ya había trabajado en su magnífica adaptación de Millemnium: los hombres que no amaban a las mujeres, también su primera señora Underwood, Claire. Para la hija, Zoe, envió el guion a Kate Mara, hermana de Rooney, con quien había trabajado ya en dos de sus películas La Red Social y Millemnium: Los hombres que no amaban a las mujeres, y tras leer el papel le dijo a la flamnate señora de Joaquin Phoenix que hablase con David Fincher. Y ya estaba el triángulo familiar compuesto.

            Como toda la filmografía de Fincher todo está medido, coreografiado, rayano en la perfección más pulcra y absoluta. Su fama de tipo que sabe que cada fotograma cuesta muchos dólares se acelera aquí. Y rueda con su maestría y acelera el proceso de edición para que todo llegue a tiempo a Netflix, su lugar de alojamiento y distribución.

            Los guiones hablan de venganza, de odio enquistado, de mezquindad por doquier, de la peste que se extiende a orillas del Potomac, pero también de aliados y de la fuerza que da poseer una familia donde todo se ha apostado a caballo ganador y no le han dejado ni salir al hipódromo, como es el caso cuando a Frank no le hacen secretario de Estado, todo lo que él esperaba de su partido, el Demócrata.

            De la original serie de la BBC queda el fino humor de su protagonista, esos gags que te hielan la sangre y te conducen a la eterna pregunta de si merece la pena ir a votar y ser cómplice de esta suerte de psicópatas de esa nebulosa que denominamos el poder. Pero Willimon y Fincher subrayan todos los detalles que aparecen en el DSM-IV sobre las psicopatías y psicopatologías del poder y su continua búsqueda.

            La interpretación, siempre pasa con Fincher, es magnífica, desde quien vende un periódico hasta el protagonista absoluto todos están magníficos. Spacey borda el tipo al que le pasa de todo por la cabeza, pero nada bueno, dando una vuelta de tuerca a su personaje de Seven, posiblemente el mejor malo del último cuarto de siglo del cine.

            Lo que me preocupa como espectador es la simpatía que despierta este rufián, casi como me pasa al leer las cinco novelas de Ripley que escribió la incomparable Patricia Highsmith. Y lo que me aterra como escritor, nos aterra a ambos como obreros de la palabra, es saber llegar a definir con tal precisión un personaje desde la psiquiatría individual hasta su yo social, con todas sus taras perfectamente adaptadas a otra palabra que da pánico en política: el éxito.

            Espero que esta recomendación os sirva y que la cuarentena sea más llevadera y no salgáis de casa como tanto imbécil que definió perfectamente el otro día el ministro de interior argentino cuando comprobó que había cinco veces más detenidos que enfermos: En la Argentina tenemos más pelotudos que infectados. Pues eso, a ver House of Cards y a no ser pelotudo.

Ficha

Título original: House of Cards (TV Series)

Año: 2013

Duración: 50 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Beau Willimon (Creator), David Fincher, James Foley, Robin Wright, John David Coles, Carl Franklin, Tucker Gates, Tom Shankland, Allen Coulter, Charles McDougall, Joel Schumacher, John Dahl, Agnieszka Holland, Jakob Verbruggen, Roxann Dawson, Alik Sakharov, Jodie Foster, Alex Graves, Kari Skogland

Guion: Beau Willimon, Andrew Davies, Michael Dobbs, Kate Barnow, Sam Forman, John Mankiewicz, Laura Eason (Novela: Michael Dobbs)

Música: Jeff Beal

Fotografía: Eigil Bryld, Igor Martinovic, Martin Ahlgren

Reparto: Kevin Spacey, Robin Wright, Michael Kelly, Kate Mara, Molly Parker, Mahershala Ali, Corey Stoll, Derek Cecil, Rachel Brosnahan, Elizabeth Marvel, Reg E. Cathey, Sakina Jaffrey, Kristen Connolly, Sebastian Arcelus, Boris McGiver, Constance Zimmer, Jayne Atkinson, Paul Sparks, Dan Ziskie, Elizabeth Norment, Reed Birney, Kevin Kilner, Francie Swift, Karl Kenzler, Chuck Cooper, Maryann Plunkett, Chance Kelly, Sandrine Holt, Gerald McRaney, David Andrews, Joanna Going, Kim Dickens, Jimmi Simpson, Mozhan Marnò, Joel Kinnaman, Neve Campbell, Greg Kinnear, Diane Lane, Patricia Clarkson

Productora: Netflix / Media Rights Capital (MRC) / Panic Pictures / Trigger Street Productions

Género: Serie de TV. Drama. Thriller | Política. Periodismo. Remake. Serie Online

Sinopsis

    Serie de TV (2013-2018). 6 temporadas. El implacable y manipulador congresista Francis Underwood (Kevin Spacey), con la complicidad de su calculadora mujer (Robin Wright), maneja con gran destreza los hilos de poder en Washington. Su intención es ocupar la Secretaría de Estado del nuevo gobierno. Sabe muy bien que los medios de comunicación son vitales para conseguir su propósito, por lo que decide convertirse en la «garganta profunda» de la joven y ambiciosa periodista Zoe Barnes (Kate Mara), a la que ofrece exclusivas para desestabilizar y hundir a sus adversarios políticos. Nueva adaptación de la novela homónima de Michael Dobbs, en la que se basó una miniserie británica de 1990.

Os dejamos un tráiler:

Carlos Ibañez – Pilar Cañibano

Revista Atticus

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