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Crítica película Parásitos de Bong Joon-ho

Revisión del mito de la Caverna

Ficha

Título original: Gisaengchung

Título: Parásitos

Dirección: Bong Joon-ho

Reparto: Song Kang-ho, Lee Seon-gyun, Jang Hye-jin, Cho Yeo-jeong, Choi Woo-sik, Park So-dam

Guion: Kim Dae-hwan, Bong Joon-ho, Jin Won Han

Música: Jaeil Jung

Fotografía: Kyung-Pyo Hong

País: Corea del Sur

Género: Comedia

Duración: 132 min.

Estreno 25/10/2019

Sinopsis

Tanto Gi Taek (Song Kang Ho) como su familia están sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo (Choi Woo Shik), empieza a dar clases particulares en casa de Park (Lee Sun Gyun), las dos familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a dos mundos totalmente distintos, comienzan una interrelación de resultados imprevisibles.

Comentario

Bong Joon-ho es un director que está considerado como uno de los principales exponentes del cine surcoreano (ese que es difícil de ver en salas comerciales pero muy frecuente en festivales de cine o programaciones de cine-clubs). La eclosión internacional tuvo lugar en el Festival de Berlín en 1956 con la película El día del matrimonio del director Lee Byeong-il. Aunque la primera película que obtuvo un reconocimiento de gran categoría fue en el Festival de Cine de Venecia con la película Oasis de Lee Chang-dong. Ganó el Premio Speciale Per La Regia y el premio Marcello Mastroianni al mejor actor o actriz. Al año siguiente Oldboy, de Pack Chan-uk, obtuvo el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes. Kim Ki-duk es otro de esos directores prestigiosos. En 2004, en el Festival de Cine de Berlín, ganó el premio al mejor director con Samaritan Girl. Ese mismo año con Hierro 3 se alzó con el Premio León de Plata del Festival de Cine de Venecia. Dos películas marcaron un importante hito en esta industria surcoreana. En 2010 Poesía de Lee Chang-dong ganó el Premio al Mejor Guion y fue seleccionada para competir en la Sección Oficial del Festival de Cine de Cannes. La actriz protagonista Jeong-hee Yoon ganó el premio de la Asociación de Críticos de Los Ángeles a la Mejor Actriz por su actuación. Y en 2012 Kim Ki-dul se alzó con el León de Oro con su película Pieta. Esta película se convirtió en la primera película coreana en ganar en uno de los tres festivales más prestigioso del mundo, el Festival de Cine de Venecia. 

Pero volvamos con Bong Joon-ho. Se mostró muy hábil en el manejo del suspense y la intriga con Memories of Murder  (Crónica de un asesino en serie, 2003) Mother (Madre, 2009) e hizo su aparición en el cine fantástico con Okja (2017) con críticas muy favorables. Con The Host (2006) se acercó al cine de monstruos y criaturas mutantes. Con Snowpiercer hace una incursión en el mundo de la ciencia ficción pero también con toques de thriller y mucha acción. Y ahora, en 2019, en el pasado Festival de Cannes se alzó con el máximo galardón con Parásitos (Gisaengchung), confirmando, de esta manera, la gran relevancia que está teniendo el cine surcoreano.

Tras ver muchas películas, sigo pensando que al acudir a la gran pantalla uno lo debe de hacer casi con la mínima información posible para mantener intacta la capacidad de sorprendernos. En esta ocasión por un doble motivo. El primero para ir descubriendo la trama según nos lo va ofreciendo el director. Y segundo porque nos lo pide encarecidamente el mismo en una especie de carta a los críticos que nos suministran con el material de prensa. Nos aconseja que demos la información que sale en el tráiler, que para eso lo ha cuidado hasta el más mínimo detalle.

«Parásitos no es una película que dependa únicamente de un gran giro al final. Es claramente distinta de, por ejemplo, cierta película de Hollywood que consternó al público cuando alguien que acababa de verla gritó en el vestíbulo, «¡Bruce Willis es un fantasma!». Sin embargo, creo que todos los cineastas esperamos que a su público se le acelere el pulso a cada paso de la historia, que se sorprendan y absorban la película con una emoción ardiente en cada momento. Por ello, con sincera seriedad, os ruego … que cuando escribáis una reseña para esta película, por favor evitéis revelar cómo se desarrolla la historia después de que el hermano y la hermana comiencen a trabajar como tutores privados, un evento que sí aparece en los tráilers de la película. Vuestra consideración será un regalo maravilloso para el público y el equipo que hizo posible esta película».

Bong Joon-ho

Parásitos en gran parte nos está remitiendo al mito de la caverna de Platón. Hay una familia, los Kim, que vive en el subsuelo y que tiene idea de que hay otra vida posible. Ni ellos (ni buena parte de nosotros) conoce esa vida. Esa lujosa vida, la de la familia Park, no es otra cosa que sombras falaces de una realidad superficial, quimérica y engañosa. La realidad es la caverna en la que vive encadenada la familia Kim.

Los miembros de la familia Kim quieren liberarse de esas cadenas. Tienen la oportunidad cuando el espabilado del hijo ve la oportunidad de entrar en ese mundo a través de sus clases (curiosamente es por medio de impartir conocimiento, de aportar luz). Esas figuras que veía borrosa desde su caverna, ahora recuperan su figura dejando atrás su sombra. El quid de la cuestión es que no están en la caverna por puro placer. Están porque no conocen otra cosa. Lo que conocen es a través de sombras, de una irrealidad de la que no tiene un conocimiento más allá de unas siluetas.

Dejando atrás el mito, el director Boog Joon-ho nos presenta un espacio (de ambas viviendas) como una metáfora. Ambas familias están condicionadas por la vivienda que habitan a la cual han accedido por su posición social, por sus ingresos se suponen derivados de la fuerza de su trabajo. Curiosamente (nada es al azar en el mundo del cine) los miembros son los mismos en las dos familias, la misma tipología: padre, madre e hijo, hija. Unos se amontonan en un sucio reducto, que no se puede llamar vivienda. Desde ese subsuelo ven la otra realidad la calle. Es su caverna. Los otros, disfrutan de una atalaya privilegiada llena de grandes ventanales y espacios amplios (todo lo contrario). La vista que disfrutan es a otra realidad, es al verde de sus muros verticales vegetales (lo cual nos indica que no tiene contacto con la realidad, sinónimo de otra caverna). Son ricos, pero ciegos. Como se ve la comparación entre ambas familias y su modo de vida, actúa a modo de juego de espejos. Se da la paradoja que unos no pueden vivir sin los otros. Los pobres necesitan de los ricos para su intento al ascenso social y los ricos necesitan de los pobres para seguir disfrutando de su estatus. Son los que hacen los trabajos sucios. Hay una circunstancia curiosa. Los ricos detectan a los pobres por su olor. Tienen un olor característico a pobreza (a suburbano). Mientras los ricos parecen mear colonia de agua de rosas.

La arquitectura juega un papel muy importante (ya están mis amigos arquitectos frotándose las manos y seguro de incluir esta película en algunas de sus próximas jornadas -da para mucho-). Arriba y abajo, norte y sur, pobre y rico, son unas dicotomías habituales que, en esta ocasión, se muestra de manera brillante y que constituyen un buen hilo argumental: las diferencias entre las clases sociales.

Poco más puedo contar de esta magistral película. No será por ganas, pero intento mantenerme fiel a ese principio de que lleguen ustedes lo más virginal posible a su pase. El argumento y su planificación son dignos de ese merecido premio. A esto le añadimos que los protagonistas cumplen las expectativas y que su director a través del montaje ha sabido impregnar a la cinta de una gran fluidez y dinamismo que nos lleva del thriller a la comedia e incluso con grandes momentos de suspense dan como resultado un trabajo descomunal. El tiempo posiblemente la tipifique como una de esas grandes películas que engrosaran las lista de las que no te tienes que perder bajo ningún concepto si quieres ser alguien en este mundo del cine.

Parasitos constituye un relato salvaje. En este caso no es argentino sino surcoreano. Inclasificable en cuanto a género pues tiene un poco de todo. Inolvidable aparición hacia el final de la película de ese toque tarantiniano pero que no pierde el horizonte del sentido de denuncia social con grandes dosis de humor. Tensión, escalofrío, sorpresa, bella en lo visual y magistral en su concepción y realización.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

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