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Teatro – Clásicas envidiosas

Teatro – Cláscias envidiosas

Casa de las Artes, Laguna de Duero

La Casa de las Artes levanta el telón para presentar Clásicas envidiosas una parodia a Shakespeare de Producción Martelache.

Con las obras de Shakespeare hay espacio para la parodia, la chanza y el cachondeo, es el caso de Clásicas envidiosas, con  texto de Chema Rodríguez-Calderón (que, no conforme con ello, se mete también en la piel de uno de sus personajes). Recordamos que en la Inglaterra de los tiempos de Shakespeare, las mujeres no podía subir al escenario, y por esta razón en este montaje los actores son todos hombres y todos con una vis cómica garantizada: David Carrio (Hamlet), Chema Rodríguez-Calderón (Ofelia), Pedro Bachura (Julieta), Gerard Clúa (Romeo) y Juan Madrid Delgado (Lady Macbeth).

La escena y su atmósfera representan un estudio de radio de los años cincuenta: carteles de On Air en inglés, música de Sinatra. A punto de comenzar la retrasmisión de Hamlet, acto III, el famoso monólogo del Príncipe de Dinamarca, uno de los clásicos del genio inglés más representados en todo el mundo. Pero algo se sale del guion… Ofelia se rebela y le pisa la actuación a “su prometido”. Por primera vez, Ofelia no quiere suicidarse, y además, ya está harta de que el Príncipe de Dinamarca lleve cuatro siglos nadando en un mar permanente de dudas “Ser o no ser, esta es la cuestión…”. Ella está dispuesta a terminar con esta agonía y, lo que aún sorprende más, a dejar de ser la perdedora y a convertirse en un nuevo icono de la rebeldía, el inconformismo, y la dignificación del papel de la mujer en la tragedia shakespeariana, quiere independizarse, sueña con un pretendiente que no dude y filosofe tanto, y en vez de eso, la mire como mujer y la posea… Para ello, además, recurre a otras dos protagonistas: Julieta y Lady Macbeth. La rebelión de Ofelia, que se niega a suicidarse, exige de Hamlet que, de una vez, se decida y la pida en matrimonio, con lo que la obra sigue un derrotero diferente al que imaginara su autor.  A partir de aquí, casi hora y media de continuas parodias,  con un humor que mezcla la historia con la actualidad, los personajes trágicos de Shakespeare con los de nuestros días (reyes de España incluidos).

El montaje está lleno de un humor gamberro, fresco, descarado, pero también esconde un gran conocimiento del teatro de Shakespeare, y de los mecanismos teatrales de la comedia, ese género tan difícil de montar porque, al final, siempre peca por exceso para unos, y por defecto, para otros. Brillantes las interpretaciones de los cinco actores, con prodigio de versatilidad y buen hacer;  si hay que apuntar a alguien en la frescura, el ingenio y el desparpajo, habría que hacerlo hacia la Ofelia que dibuja el propio Chema Rodríguez-Calderón, cuya chispa e interpretación no deja de brillar de principio a fin de la obra, un personaje entrañable y canalla, la cómplice del público por excelencia. Creando la carcajada casi sólo con pisar el escenario  es imprescindible mencionar Julieta, interpretada por Pedro Bachura. Una Julieta única que probablemente no nos hubiéramos imaginado nunca de esta guisa y sólo con el shock que causa por la diferencia entre el personaje que guardamos en nuestra memoria y el que vemos sobre el escenario ya tendremos la sonrisa en la cara toda la noche, todo un alarde de imaginación.

Esta comedia hace un homenaje a los clásicos, hay citas de Lope, de Calderón; el juego con la cronología, que produce momentos desternillantes, esos guiños a la actualidad política (se cita el Brexit, la condición de periodista de la princesa…), todo ello perfectamente encajado en la trama, dotando la experiencia de un aura sin tiempo y creando un lugar realmente especial, consiguiendo unos gags estupendos, han hecho que los espectadores de la Casa de las Artes se sienten cómodamente involucrados en cuanto estos artistas empiezan a entrar en materia. Finaliza con el público en pie, hemos pasado un buen rato, ahora a reflexionar sobre lo que la literatura nos ha dejado en herencia.

Martelache estrena esta desternillante parodia de ambientación shakesperiana que es Clásicas envidiosas con motivo del cuarto centenario de la muerte del bardo inglés (fallecido entre el 23 de abril y el 3 de mayo de 1616 en Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Reino Unido). Esta parodia es uno de los textos más divertidos y elaborados de Chema Rodríguez-Calderón hasta la fecha. Se ha cuidado al máximo hasta el más mínimo detalle de la producción. La compañía cuenta en esta ocasión con un equipo artístico y técnico excepcional, de primer nivel. Uno de los grandes valores de esta producción es su director Juanma Cifuentes, un auténtico maestro de la comedia y gran experto tanto en el dibujo de imágenes escénicas como en la construcción del texto. Clásicas envidiosas pretende ser un producto cómico realizado con un exquisito rigor artístico. 

Martelache es un grupo de artistas que, en lo que se refiere a la creación de espectáculos y obras de teatro, no deja de probar y trabajar para ampliar sus horizontes, no sólo en la creación sino en la distribución de sus trabajos. Martelache ha estrenado dieciocho producciones propias y siete coproducciones. En sus proyectos siempre ha trabajado para que sus obras y espectáculos tengan cada vez una mayor difusión. La compañía acumula ya seis giras nacionales, y realizó su primera gira internacional latinoamericana en la primavera de 2005 por cuatro ciudades de Salvador, Honduras y Nicaragua y ha participado en más de veinte muestras de teatro dentro y fuera de España.

Luisa Valares

fotografías: Chuchi Guerra

Revista Atticus

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