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Teatro – Burundanga, Casa de las Artes

Teatro – Burundanga

Casa de las Artes, Laguna de Duero

Tras varios años en cartelera, la famosa comedia Burundanga, de Jordi Galcerán, continúa colmándose de aplausos, risas y éxito esta vez ha sido el pasado viernes en la Casa de las Artes de Laguna de Duero. Y no es para menos, ya que se trata de una obra inteligente que se pasea por el terrorismo, el amor, el secuestro y situaciones inesperadas que hacen que el público se divierta  durante hora y media de función.

Y es que las carcajadas están garantizadas en esta pieza donde la burundanga hace de las suyas para revelar la vedad que esconden los personajes.  Ellos son Berta, una joven estudiante que está embarazada de su novio Manel, pero todavía no se ha atrevido a decírselo porque no sabe si realmente la quiere.

Por eso Silvia, su compañera de piso que es farmacéutica le ofrece la solución, le recomienda suministrarle burundanga, la droga de la verdad, una sustancia que hace perder la voluntad a quien la toma y provoca la sinceridad más auténtica. Berta con mil preguntas en su cabeza; ¿La quiere? ¿Es él quien aparenta ser? ¿Es honrado, fiel y trabajador? ¿Y si oculta los peores secretos? ¿Y si no es lo que parece? ¿Es infiel? ¿Es un delincuente? ¿Y si fuera un terrorista? Pero al dársela no solo descubrirá si la quiere, sino otras verdades insospechadas que hace estallar un enredo de consecuencias imprevisibles que comienzan con la llegada de su amigo Gorka.

Todo sucede dentro de un pequeño piso donde se puede apreciar la cocina y la sala de estar, de inmediato la burundanga hace efecto para ir revelando cosas que después ni se enterarán que han dicho. Y sin darse cuenta la situación se les va de las manos a quienes creían tener todo bajo control.

La dirección es de Gabriel Olivares, un trabajo ingenioso, el reparto que se llena de elogios está encabezado por el gran Eloy Arenas (que interpreta al tío), personaje que acapara las miradas desde el primer momento que entra a escena; ya que se pasea por el proscenio  con soltura y seguridad, con esa magia que dan los años, las tablas y sin duda el talento. Lo acompañan en la propuesta artística César Camino, Bart Santana, Ariana Bruguera y Rebeka Brik, quienes comparten personajes y se divierten como niños con cada uno de los diálogos y sus interpretaciones. Una obra que ha conectado con el público gracias a los diálogos ágiles y la calidad del reparto,  en cada momento resuenan las carcajadas en las paredes del teatro con cualquiera de las situaciones del embrollo perpetrado por las dos chicas protagonistas.

A pesar de lo embarazoso del contexto de esta obra, se nota que los actores de Burundanga se divierten interpretándola. Sus papeles les obligan a desarrollar un amplio espectro de recursos actorales; muecas, sollozos, aspavientos, saltos, contorsiones… que les permiten lucirse a cambio de emplearse a fondo. Y todos están a la altura, también se puede hacer reír con comedias de contenido social, aunque el tema tratado pase los dedos por heridas sin cerrar del todo, está pues demostrado que somos capaces de reírnos de nuestros propios problemas, al menos cuando los vemos representados sobre las tablas. Allí arriba nos parecen engañosamente ajenos y disfrutamos al descubrir su repentina levedad.

Hay un montón de razones por las que nos hemos quedado seducidos por esta obra de música pegadiza, gracias a la adaptación musical de Tuty Fernández. Una letra que nos recuerda que, en esta vida, es muy importante acertar con la dosis. La adecuada de carcajadas nos la pusieron en la Casa de Las Artes, es hora de exprimir nuestro tiempo libre disfrutando del buen teatro.

Luisa Valares

Revista Atticus

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