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Crítica película El amor menos pensado

Crítica película El amor menos pensado

La fragancia del hastío

Ficha

Título en V.O: El amor menos pensado

Nacionalidad: Argentina

Dirección: Juan Vera

Reparto: Ricardo Darín, Mercedes Morán, Claudia Fontán, Andrea Pietra, Luis Rubio, Jean Pierre Noher

Año: 2018

Fecha de estreno: 30-11-2018

Duración: 136 minutos

Género: Comedia

Guion: Juan Vera

Fotografía: Rodrigo Pulpeiro Música: Iván Wyszogrod

Sinopsis

Marcos (Darín) y Ana (Morán) llevan casados más de 25 años, pero ambos entran en una crisis existencial que los lleva a separarse. Al principio la vida de solteros les parece fascinante y excitante, pero pronto se torna también monótona para ella y pesadillesca para él.

Comentario

El comienzo del relato es de la mano de Marcos (Ricardo Darín), él directamente nos está hablando, con esa ruptura de la cuarta pared, como advirtiéndonos de que esto que te va a contar te puede interesar. Pero a pesar de eso, no llega a tocarnos la fibra hasta el punto de emocionarnos, de hacerla nuestra la historia ya que, una de sus pegas, es que transita por muchos tópicos y clichés como son los de la pareja que se mantiene a flote por la existencia de una amante o la de los encuentros ligueros a través de la red. Son vaivenes típicos de las comedias románticas, pero que, en su conjunto, no consigue empatizar.

El nudo central se enriquece con los amigos de la pareja que atraviesan sus propios valles y ascensos en sus relaciones de pareja. Luis Rubio y Claudia Fontán dan vida a ese matrimonio amigo, asiduo, fiel compañero de batallas. Una relación que sufre ese mal endémico que es el engaño. El marido tiene establecida otra relación que mantiene como si fuera un compartimento estanco: no tienen ningún vínculo las dos mujeres. La esposa es la típica que no parece enterarse de nada. Es un cliché que funciona con algún gag de lo más divertido. Otras subtramas provienen de las relaciones que van a establecer en su nuevo estado de soltería los protagonistas. Marcos se cita en un bar con una psicóloga (Andrea Politti), veterana en estas lides, que le pondrá a prueba. Ana (Mercedes Morán), por su parte, no se quedará atrás e iniciará una serie de aventuras en busca de una relación. Se adentrará en el mundo del perfume de la mano de un excéntrico vendedor/gigoló (Juan Minujin) o de un pintor con el que va a planificar una nueva convivencia.

Juan Vera se ha dedicado durante años a la producción de otros directores argentinos como son José Campanella o Pablo Trapero. Ahora se coloca detrás de la cámara. Quizás lo más llamativo es que se le ha ido de las manos el metraje, excesivo. Y eso que en algunos momentos de la película hace un buen manejo de la elipsis al hacer las transiciones de diferentes pasos del tiempo. La acción de la película se realiza a lo largo de unos años, el director podía haber resuelto todas las tramas en apenas noventa minutos. Pero ha decidido arriesgar y mostrarnos una carta de presentación con varias tramas y conflictos interesantes a los cuales tiene que dar resolución. Da como resultado un producto con peso específico, con identidad propia, con una vis cómica potente, pero que le falta algo para llegar a empatizar con el espectador, a pesar de ser un tema tan cotidiano, tanto que es un lugar común para muchas de las parejas. Vera vuelva a unir en la pantalla a Mercedes Morán y Ricardo Darín tras la exitosa Luna de Avellaneda (Juan José Campanella, 2004).

Los dos actores, Darín y Morán, desprenden química. Resultan convincentes en sus papeles de atribulada pareja que sufre ante la pregunta de si el amor sigue presente en sus vidas. Lúcidos y mordientes. Arropados por un pequeño grupo de secundarios que, simplemente, lo bordan con actuaciones muy logradas, que apuntalan la trama principal y que constituyen un buen planten.

El nido vacío es un concepto que afecta principalmente a las mujeres. Tras años al cuidado de los hijos, el abandono del hogar por parte de estos crea una pena, una angustia por temor a su futuro. Parece que ese es el punto inicial de arranque de El amor menos pensado, pero en el fondo de lo que trata de ópera prima de Juan Vera es el hastío que se instala en las parejas tras un determinado tiempo. ¿Cuánto dura la pasión? ¿Cuál es el tiempo en que las parejas dejan de comunicarse para hacer de la rutina su modus vivendi? En este caso, la película pone la duda tras veinticinco años de matrimonio. Lo tienen todo para ser felices, en teoría. Un hijo que emprende viaje a España para seguir sus estudios; una casa que cumple con todas sus expectativas; buena situación económica y un trabajo, ambos, estable. No existe un divorcio feroz, con reproches mutuos y una ruptura dramática. Todo surge de manera natural al plantearse la temida pregunta, incómoda donde las haya, del tipo: ¿seguís enamorado de mí? ¿vos me amás? Nuestros protagonistas no se pelean, se distancian. Toman aire para tener una perspectiva de dónde se encuentran, ¿qué es lo que les ha pasado? Toman conciencia, de forma madura, de que aquella fase de enamoramiento quedó muy lejos y que ha dado paso a otra cosa (cariño, complacencia, ¿amor?).

Ese hastío es un tema recurrente. Sin ir muy lejos, y coincidiendo en cartelera podemos ver El veredicto que hemos comentado en estas mismas páginas. En esta ocasión es bajo una perspectiva más melodramática. Cuando Ana y Marcos abandonan ese refugio e inician nuevas relaciones surgen personajes de todo pelaje que pueblan nuestras geografías y que nos son ajenas porque no coincidimos con ellos. Existen, pero no los vemos porque ese no es nuestro hábitat. Así desfila, la sedienta y ávida mujer que busca el sexo fuerte, vía Tinder, y que es una veterana en estas lides; el seductor galán, pretencioso y exhibicionista, más preocupado de su ego que de otra cosa y que utiliza su negocio como punto de encuentro; o incluso la pareja amiga (papeles interpretados por Luis Rubio y Claudia Fontán), ese matrimonio que constituye también un lugar común que ha asistido a casi todos los acontecimientos del matrimonio. Hay un uso de clichés y tópicos (como el caso de esta última pareja en el que el hombre «usa» a una joven amante para apuntalar su propia relación como una cosa normal) pero eso forma parte un poco de la comedia: la ridiculización de las situaciones volviéndolas exageradas.

El amor menos pensado fue la película inaugural en la pasada edición del Festival de San Sebastián. Representa un ensayo sobre esa cuestión tan debatida ¿cuánto dura la pasión? Y cómo sobrellevar la vida en pareja sin sucumbir en el intento.

En definitiva, El amor menos pensado es la típica comedia matrimonial de una pareja entrada en años que sufre una crisis. Como consecuencia de ello se produce la ruptura y el desarrollo de la cinta tendrá como fin el verlos de nuevo unidos, eso sí, tras haber iniciado, cada uno por su lado, un camino interior de enriquecimiento y maduración. Constituye un ensayo sobre esa crisis de nido vacío, sobre lo que suponen las relaciones afectivas dentro de la pareja y las triquiñuelas para mantener deseo y esa búsqueda de la supuesta felicidad para evitar el hastío, el conformismo del sofá del salón.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

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