Comparte esto:

" /> 63 SEMINCI Entrevista al director Damian Iorio | | Revista Atticus

63 SEMINCI Entrevista al director Damian Iorio

63 SEMINCI Entrevista al director de orquesta Damian Iorio

Centro Cultural Miguel Delibes Valladolid

Revista Atticus ha tenido la oportunidad de entrevistar a Damian Iorio, director de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León con la proyección simultánea de El hombre mosca (Safety Last!, 1923) con Harold Lloyd, directores Fred Newmeyer, Sam Taylor con nueva partitura compuesta por Carl Davis en 1989. Nuestro éxito no es fruto de la casualidad. Nuestros redactores no paran de trabajar y la SEMINCI es la gran Semana, es también, nuestro gran escaparate. Carlos Ibañez y Pilar Cañibano, justo con Sofía Guijarro (fotógrafa) se desplazaron al hotel donde se alojaba el director londinense para realizar este trabajo. Os ofrecemos un extracto. En breve la publicaremos íntegra en nuestra publicación.

 

Damian Iorio nació en Londres en el seno de una ilustre familia de músicos italianos e ingleses. Comienza su vida profesional como violinista, y continua sus estudios de dirección en el Conservatorio Estatal de San Petersburgo mientras es miembro de la Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional Danesa.

Ha trabajado con algunas de las mejores orquestas y compañías de ópera del mundo. Entre ellas la Orquesta Filarmónica de Londres, la Sinfónica de San Francisco, la Ópera Nacional de París, la Filarmónica de San Petersburgo. Sus colaboraciones más recientes incluyen compromisos con la Real Orquesta Filarmónica y la Philharmonia.

Su genio unido a su dinamismo le hacen merecedor de una gran trayectoria internacional.

Revista Atticus: ¿Qué tipo de paralelismos aprecia usted entre la dirección de orquesta y la de cine?

Damian Iorio: Bien… Dirigir música junto con una película es como escuchar dos voces a la vez, porque tienes que estar atento simultáneamente a ambas. En la dirección de orquesta tengo libertad, porque puedo elegir la velocidad y el ritmo en el que dirijo, si avanzo rápido o despacio; y con la película no lo puedo hacer. Cuando dirijo con una película no tengo esa libertad y debo pautar la música para que empaste con las imágenes. Así que, lo primero que busco es que cuadre y que vaya a la velocidad correcta. Debo ceñirme a lo que la película me ofrece. Si la imagen dura tres minutos, yo no poseo tres minutos y cinco segundos, sólo tres minutos. Está restringido.

RA: ¿Es un esclavo del tiempo?

DI: Totalmente… Es una estupenda forma de explicarlo. Sí, esclavo del tiempo.

RA: ¿Qué pesa más a la hora de arreglar una partitura: la película, el público, la orquesta o cómo le gustaría como espectador?

DI: ¿De esta película o de otra?

RA: De esta, pero también nos puede hablar de cuando elige una partitura o un programa a tocar.

DI: Es una pregunta complicada de contestar… Porque depende de lo que la orquesta desee. A veces me dicen tenemos algo, y puede ser de 1920, o de Rusia o de algún asunto particular… Evidentemente sobre el trabajo. Así que discutimos sobre el tipo de música a desarrollar con la proposición que me ofrecen.

Con una película invariablemente debemos concentrarnos muy en serio… El año pasado dirigí a Shostakovich,… Así que debo ser muy cuidadoso con el tratamiento sobre estas materias, porque tengo la responsabilidad de explorar en las espirales del drama. En este caso concreto lo que hay… Es una slapstick comedy (comedia de golpes y porrazos). Es más relajado al ser una comedia, y para mí es distinto a la hora de dirigir; y cuando nos reunimos con el festival…

RA: ¿Habló de una comedia con los dirigentes del festival?

DI: Bien… Ellos me pidieron una comedia. Y de este tipo en particular. Estuve de acuerdo y aquí estoy.

RA: Mientras veníamos hablábamos de que los arreglos podrían ser a la manera de Tchaikovsky, porque la primera comedia recordaba mucho a su obra…

DI: Él es el gran maestro ruso de la acción. Aunque hay también otros, como Sergei Prokofiev y su Aleksandr Nevsky o Shostakovich, que trabajó en películas americanas. Aunque en principio el único acompañamiento musical era un piano, simplemente improvisando cada día. Era así. Pero en los años veinte cambió, y de la música en directo se pasó a una música más seria y registrada, grabada. Y fue un salto enorme. Aunque El Hombre Mosca aún no pertenece a este momento. Era diferente… Entonces. Pero… Claro, estamos hablando de la partitura que escribió Carl Davis muchos años después.

RA: Muchas gracias. Es difícil, pero la ha respondido con sinceridad.

DI: Veo que me ha comprendido, ¿sí?

RA: Sí, gracias…

RA: ¿Cuáles son sus preferencias al final?

DI: ¿Películas, óperas o sinfonías?

RA: Sí.

DI: Me gusta lograr buena música. Me gusta trabajar con buenos músicos para conseguir la mejor música. Me gusta picar en todos los lados. Mis orígenes están en la música de cámara. Yo era violinista y toqué en diversas formaciones… Pero ahora, en éste momento, me dedico a las grandes óperas y a las grandes orquestas… acabo de dirigir en la Ópera de París y en el Royal Albert Hall de Londres. En París Boris Godunov y en el Albert Hall Los Planetas ¡Grandiosa ópera y fabulosa orquesta! Trabajé aquí con una magnífica orquesta, la Royal Philharmonic Orchestra, y ellos comprendieron lo que es el Albert Hall

RA: Esto no está en el cuestionario… ¿Cómo es el sonido en el Royal Albert Hall?

DI: Grande.

RA: ¿Muy grande?

DI: Es un lugar muy grande.

RA: ¿Cuál es tu sonido ahí?

DI: En el escenario es difícil… porque el espacio es enorme. Así que tu equilibrio está en el balance entre las subidas y bajadas, que son muy diferentes…Con la RPO, ellos comprendieron enseguida. Y yo he de confiar en ellos, y confío en ellos para alcanzar ese sonido. Yo confío.

RA: Perdón, está era una curiosidad particular…

DI: Por supuesto… Pero está bien, muy bien. Emocionalmente… Es muy importante (esto lo dice en español)… Muy emocionante –sin perder en ningún momento la sonrisa ante tanta sinceridad. – Es emocionante (regresa al inglés), porque es un lugar muy destacado. Y hay mucha gente dentro, y cuando caminas hacia el escenario sientes, realmente sientes la trascendencia… Para mí fue muy emocionante. Sí. Para mí fue mi primera actuación allí y es un recuerdo muy apasionante, muy poderoso..

Volviendo a la pregunta… estoy muy abierto a disfrutar, disfrutar de distintos temas, disfrutar con la exploración y disfrutar del reto de ver hasta donde llego por mí mismo. Porque un artista debe siempre encarar nuevos caminos… para ensancharse, para crecer. Es necesario expandirnos a nosotros mismos y aprender… Es importante aprender. Muy importante. Cuando elijo programas, y me pregunto si me encontraré cómodo con ellos,…  siento que debo dar lo mejor de mí.

Pero no quiero elegir entre cámara, sinfónico, ópera o película. Estoy abierto a todas las propuestas.

RA: ¿Prefiere usted seguir sus gustos o guiarse por su profesionalidad? ¿Le supone un reto a la hora de dirigir?

DI: Prefiero mis gustos, pero estoy al servicio del compositor. Cuando dirijo soy su servidor y debo interpretar lo que el compositor escribe. Aun así, tengo un poquito de libertad, pero limitada por una gran responsabilidad. Y ahí están mis gustos, mi formación y mi compromiso. En realidad, tengo dos responsabilidades: hacia el compositor y hacia el público. Debo comunicar la música para que al público le llegue, para que la sienta.

RA: Es usted el hilo entre el compositor y los espectadores.

DI: Soy el enlace. Como un catalizador. Tengo presente que no soy el creador, sólo quien recrea. Porque es el compositor quien crea, escribe… como un pintor o un poeta. Él, o ella, conciben la música. Yo la tomo y la hago vivir. Y el público es quien elige y siente. Y ésa es mi responsabilidad.

RA: Gran responsabilidad.

DI: Es mi responsabilidad porque es mi deber hacer que la gente se sienta feliz. Aunque creo (risas) que es muy difícil… Porque es imposible hacer feliz a todo el mundo.

Carlos Ibañez / Pilar Cañibano

fotografías: Sofía Guijarro

Revista Atticus

No Comments Yet

Comments are closed

Suscribete

Copyright ©2017, Revista Atticus

Siguenos
  • Facebook
  • Twitter