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Aguacates, Teatro Zorrilla, Valladolid

Aguacates

Teatro Zorrilla, Valladolid

 

El Teatro Zorrilla nos presenta  “Aguacates”  una comedia de enredos con tintes amorosos.

Unas vacaciones serán el pretexto para una trama de enredos, donde los personajes confesarán sus miedos, se conocerán los sueños que les ayudan a seguir  adelante en sus vidas, y los espectadores descubrirán y padecerán sus mentiras. Un divertido cóctel con tonos únicos y peculiares puntos de vista, donde nada es lo que parece y todo tiene infinitas posibilidades de no pasar.

Una comedia bastante loca,  un argumento ingenioso con final inesperado,  un texto fresco, que nos hace reflexionar contra la intolerancia, con crítica social. De hecho, aborda temas como la política actual, la corrupción de los partidos (problemas muy actuales), pero sobre todo es un divertimento con sorpresas.

Una comedia positiva que ofrece risas, el espectador se olvida de los problemas y se deja llevar por la locura de estos cuatro personajes, que demuestran, “que echándole aguacates a la vida uno vive mejor y, sobre todo, se divierte más, porque la vida sólo se vive una vez”, y eso pretenden sus protagonistas.

Jesús Cabrero interpreta a Marcelino, un político conservador cuyo sueño es convertirse en presidente del Gobierno. En lo profesional asciende como la espuma, aunque en lo personal presenta bastantes problemas, tiene que lidiar con su exmujer, la cual le produce urticaria con solo nombrarla, y con una hija recién llegada a la mayoría de edad. Con su actuación percibimos los distintos roles y nos podemos ver identificados en la sobreprotección como padres, sus métodos para oler la mentira y su intento incansable por parecer moderno ante los ojos de su hija, todo ello aderezado con sus aparatosas técnicas de relajación nos introduce en una actuación de este personaje con humor y mucha guasa.

Juanjo Artero interpreta a Toni, un explorador todoterreno que ha viajado por medio mundo, nos cuenta sus anécdotas cuando menos te lo esperas, con una pasión enfermiza por las mujeres y ganas de vivir la vida al límite. Con voz ronca, una gran gestualidad facial y corporal en algunos momentos de su actuación, estuvo fantástico.

La actriz Lucía Ramos se viste de Silvia, una joven de 18 años con las hormonas revolucionadas y enamorada del mejor amigo de su padre (Toni). Muy definido su personaje, alocada y exuberante, con mirada infantil. Cambia rápidamente los registros de joven explosiva a chica modosa e inocente.

La última aparición es de Ricardo Sainz que interpreta a Rabo, un joven educado en una comuna y con pasión por el bongó, su filosofía de vida se resume en el lema hippy “paz y amor” y nos ofrece una actuación divertida, con un tono de voz que parece saturado de sustancias alucinógenas…

Director y productor José Saiz, guionista y dramaturgo autor de la obra, Tirso Calero, escenografía a cargo de Luís Crespo, diseño de vestuario por Fidel David,

La cultura siempre presente en Teatro Zorrilla y Revista Atticus.

Luisa Valares

fotografías: José Alberto Sánchez González

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