Compártelo:

" /> Exposición Derain, Balthus, Giacometti. Una amistad entre artistas, Fundación Mapfre | | Revista Atticus

Exposición Derain, Balthus, Giacometti. Una amistad entre artistas, Fundación Mapfre

Derain, Balthus, Giacometti. Una amistad entre artistas

Fundación Mapfre, Madrid

La exposición Derain, Balthus, Giacometti. Una amistad entre artistas, nos permite conocer la relación que existió entre estos tres grandes artistas del siglo XX: André Derain (1880-1954), Balthus (Balthasar Kłossowski) (1908-2001) y Alberto Giacometti (1901-1966). Uno de los puntos en común de los artistas fue la admiración por el arte del pasado, por las culturas primitivas o su adscripción a la figuración. En ella podremos conocer los intensos lazos entre los artistas que llegaron a compartir tanto a modelos como a marchantes. A partir de 1935 sus lazos se estrecharan y se pondrán de manifiesto con la relación con escritores como Jean Paul Sartre o Albert Camus (entre muchos otros). Todo ello en un momento clave en la Historia del Arte como el segundo cuarto del siglo XX con la consagración delos movimientos abstractos y surrealismo.

André Derain
Le Joueur de cornemuse [El gaitero], 1910-1911
Óleo sobre lienzo, 181,6 × 147,3 cm
Minneapolis Institute of Art, Minneapolis. Legado Putnam Dana McMillan
inv. 61.36.10
Foto: Minneapolis Institute of Art
© André Derain, VEGAP, Madrid, 2018
La exposición está organizada en seis secciones, incluye una selección excepcional de más de 200 obras (pinturas, esculturas, obras sobre papel y fotografías), centradas sobre todo en el periodo comprendido entre los años treinta y los sesenta.

 

El recorrido expositivo abarca los dos niveles de la Fundación en su sede madrileña del Paseo de Recoletos. Se inicia con La mirada cultural, en la que pueden admirarse obras que representan la visión común que estos tres artistas tienen y que dirigen a la tradición figurativa y a las culturas primitivas, y cuyo fruto son obras que mezclan simultáneamente estas influencias. La atracción por el pasado se plasma en la copia a los grandes maestros como un ejercicio., como una manera personal de ver y trasponer. Practican y ponen de manifiesto sus gustos personales así como sus invenciones. Es en este momento cuando visitan el Louvre o el British Museum. Se acercan a los maestros Giotto, Ticiano, Rembrandt o Courbet. La obra de Derain, Le Joueur de cornemuse (El gaitero), es un bello ejemplo que sintetiza esa fase de inspiración en los grandes artistas. Nos remite a la iconografía de la pintura italiana vinculada a Giotto. La soledad de ese gran pino, la figura del gaitero en contraposto, el pájaro estático. Pero sobre todo es con la adopción de un paisaje volumétrico y de una gama de colores lo que nos remite claramente al gran iniciador del arte moderno que fue Cézanne.

Alberto Giacometti
Autoportrait [Autorretrato], 1920
Óleo sobre lienzo, 41 × 30 cm
Fondation Beyeler, Riehen/Basilea, Beyeler Collection
inv. 10.2
Foto: Robert Bayer
© Succession Alberto Giacometti (Fondation Alberto et Annette Giacometti, Paris / ADAGP, Paris) VEGAP, Madrid, 2018
Las obras de Balthaus se centran en su admiración por Piero della Francesca y sus frescos de La leyenda de la Santa Cruz; mientras que las obras de Giacometti reflejan una clara influencia de los maestros italianos así como la estatuaria africana o egipcia. Ejemplo de ello es su obra Femme qui marche (Mujer que camina).

El siguiente apartado es Vidas silenciosas. La naturaleza muerta acoge los principios estéticos en este segundo apartado. Los artistas repasan los códigos de representación utilizados desde el Neoclasicismo hasta las obras de Courbet y Corot. Después de la Primera Guerra Mundial, se aprecia, en toda Europa, una vuelta a la ordenación de la aparente realidad, aunque ahora su representación es desde otro prisma.

Abundan los paisajes y las naturalezas muertas. Magnifico es el cuadro de Derain Nature morte aux oranges (Bodegón con naranjas), 1931 con un excelente tratamiento en el paño blanco y una cuidada y elaborada composición. Otra concepción totalmente distinta es la que hace Giacometti con su Nature morte aux fleurs (Bodegón con flores), 1953. Obras enfrentadas, con un tratamiento totalmente distinto de los dos artistas.

Con obras como Vue d’atelier (Vista de estudio) de Giacometti, observamos ese abandono de la representación de la realidad. «Una batalla contra la realidad y con la realidad con las apariencias que son al fin y al cabo la forma en que las cosas se presentan ante nuestros ojos».

En la sección El modelo se incluyen los retratos cruzados realizados a amigos y modelos comunes. Así es el caso de Isabel Rawsthorne que posó para Derain en 1935 y al año siguiente para Giacometti. Tiene gran presencia los desnudos en este apartado.

Alberto Giacometti
Isabel à l’atelier [Isabel en el estudio], 1949
Óleo sobre lienzo, 105 × 87,5 cm
Musée d’Orsay, París. En depósito en el Musée Granet, Aix-en-Provence. Donación de Philippe Meyer, 2000
inv. RF 2000 38
Foto: © RMN-Grand Palais / Mathieu Rabeau
© Succession Alberto Giacometti (Fondation Alberto et Annette Giacometti, Paris / ADAGP, Paris) VEGAP, Madrid, 2018
Es destacable la obra de Balthus, Les enfants Hubert et Therese Blanchard, 1937 donde los dos protagonistas muestras una extraña pose, soledad, hieratismo, característico en su obra. La visión que de la adolescencia tuvo Balthus ha suscitado alguna que otra polémica. Recientemente una visitante del MOMA dirigió una carta a la Institución para que retirasen una de sus obras. Alegaba que el artista tenía un amor notorio hacia las niñas púberes. Y ese cuadro, al dejar ver un pequeño trozo de la ropa interior, provocó que la mente de esta visitante subiera de temperatura. En esta obra el muchacho parece que esta ensimismado, no presta atención a la chica que está en una extraña postura atareada en sus deberes colegiales. El que quiera ver en esta pose alguna connotación sexual, se lo tendrá que hacer ver. Todo parece que estamos ante una muchacha, inquieta, juguetona, que el artista ha plasmado en un momento de intimidad, ajena a los curiosos.

Entreacto introduce a los visitantes en el mundo del espectáculo, en el que los artistas se convierten en decoradores y figurinistas. En este apartado se encuentra en un extenso número de obras que muestran la participación de Derain en la creación de decorados y figurines para ballet y teatro. En este momento las artes escénicas mantendrán una estrecha relación con el mundo de la pintura y la escultura.

El siguiente apartado es El sueño – Visiones de lo desconocido. Un espacio que recoge el tema de la mujer acostada y su vinculación con el del sueño. Síntesis de la tradición y de la modernidad. Las jóvenes pintadas, figuras dormidas o soñadoras Derain, Nu au chat (Desnudo con gato); Balthus, Jeune fille endormie (Muchacha dormida), lánguidas o incluso extáticas, Balthus, Les Beaux Jours (Los días felices), se entregan con indolencia a la mirada del espectador. En Balthus el tema del sueño abre la puerta de lo imaginario a la realidad, mientras que en Giacometti la escultura-ideograma condensa la ondulación del cuerpo femenino y la suavidad de un paisaje apenas descubierto.

Alberto Giacometti
L’Homme qui chavire [El hombre que se tambalea], 1950
Bronce, 60 × 22 × 36 cm
Musée d’Orsay, París. En depósito en el Musée Granet, Aix-en-Provence. Donación de Philippe Meyer, 2000
inv. 4655
Foto: © RMN-Grand Palais / Mathieu Rabeau
© Succession Alberto Giacometti (Fondation Alberto et Annette Giacometti, Paris / ADAGP, Paris) VEGAP, Madrid, 2018
El último apartado lleva por título La garra sombría. Un espacio marcado por la Segunda Guerra Mundial que se adentra en la completa relación que Derain, Balthus y Giacometti mantienen con la realidad. Una de las obras más emblemáticas que se pueden contemplar es L’Homme qui chavire (El hombre que se tambalea), 1950, de Giacometti. Parece un paso previo a su famosa El hombre que camina. Simula una figura imposible en su concepción. La primera impresión es que se va a vencer de un momento a otro. Aparece como si fuera barrida por el viento. No tiene un rostro definido. Capta la acción en un momento decisivo. La falta de identidad del personaje ensalza el carácter universal del mismo. Nos provoca una extraña fascinación.

Las pesadillas, la angustia y la destrucción están presentes en  las obras tardías de Derain. Un ejemplo Les Bacchantes (Las bacantes) y Grande bacchanale noire (Gran bacanal negra), obra de gran formato, en la que las mujeres aparecen difuminadas sobre un fondo negro, casi abstracto. La obra de Balthaus gana el pulso a la oscuridad. Una obra deliciosa es Nature morte sur fond noir (Bodegón sobre fondo negro) 1945 de Derain. Magníficos trazos de blanco puro sobre un fondo negro que demuestra la maestría de un genio.

 

La muestra, concebida por el Musée d’Art moderne de la Ville de Paris, Paris Musées, y coproducida con Fundación MAPFRE, cuenta con el generoso apoyo de numerosas colecciones particulares e instituciones internacionales entre las que destacan la Fondation Giacometti, París; Musées d’Orsay y de l’Orangerie, París; Albright-Knox Art Gallery, Búfalo; Minneapolis Institute of Art; The Pierre and Tana Matisse Foundation, Nueva York; Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, Washington D.C.; Musée Picasso, Antibes; Musée National Picasso, París; Musée d’Art moderne de la Ville de Paris; Tate, Londres; Fondation Beyeler, Basilea o Kunsthaus, Zúrich.

 

Como viene siendo la tónica general en los montajes de la Fundación Mapfre, Derain, Balthus, Giacometti. Una amistad entre artistas es una exposición trabajada con cariño, mimo y mucho esfuerzo. No han recurrido a las grandes figuras del arte. No hay una intención de hacer caja. No es muy habitual ver a estos tres artistas protagonizando una exposición conjunta. Tal vez el curioso visitante eche en falta grandes obras maestras, más representativas y también más conocidas por el público, de los tres artistas que la protagonizan. De Balthaus echamos en falta alguno de esos desnudos que recientemente han sido considerados como provocadores (vivimos un momento en la historia del arte en la que hay mucho fanatismo). De Giacometti y Derain encontramos obras meritorias. En su conjunto es una exposición que nos permite descubrir aspectos menos deslumbrantes pero muy interesantes y con una extensa documentación.

Visita virtual

Más información en este vídeo subido por AcentoenlaCé

Nota de la redacción: Las fotos solo se reproducen con el fin de ilustrar el comentario de la exposición. Asimismo lamentamos no poder ofrecer imágenes de las obras de Balthus ante la dificultad de obtener un permiso para su difusión. Es fácil encontrar referencias a los cuadros en la red.

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

No Comments Yet

Comments are closed

Suscribete

Copyright ©2017, Revista Atticus

Siguenos
  • Facebook
  • Twitter