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Crítica película La Nueva Babilonia (1929) 62 SEMINCI

Crítica película La Nueva Babilonia

62 SEMINCI de Valladolid y la OSCYL

En 1921 Grigori Kozintsev (1905-1973) y Leonid Trauberg (1902-1990) impulsaron junto al también cineasta Sergei Yutkevich y al escritor Serguei Krijistky, la FEKS (Fábrica del Actor Excéntrico), movimiento de vanguardia que fomentaba la experimentación para hallar nuevas fórmulas en torno al cine incorporando nuevos elementos narrativos (partiendo de las teorías de Kulechov y de Meyerhold) procedentes del music hall y el circo, dando un nuevo valor a los decorados y concediendo una gran importancia a los actores. Recogieron influencias del Expresionismo alemán y de la Comedia del Arte italiana, jugando con la burla y la pantomima, y cuidando el gesto del actor ante la cámara. El Manifiesto del Excentricismo fue publicado en 1922.

 

En 1928 la productora Sovkino acomete la producción de La nueva Babilonia encargando la dirección a Kozintsev y Trauberg y su banda sonora al joven Shostakovich.

La película, estrenada en el año 1929, es uno de los grandes títulos de la etapa modernista del cine soviético en los años 20. Una auténtica obra de arte considerada como uno de los mejores exponentes de la propaganda soviética.

 

En 1870, en plena guerra Franco-Prusiana, las tropas de Prusia avanzan sobre la capital francesa. Ante la inminente invasión de París, el gobierno francés solicita una tregua, que se convierte en capitulación. El orgulloso pueblo francés, avergonzado por la cobarde y humillante reacción del gobierno, se alza enfurecido, y forma un gobierno sustituto: la Comuna. Este nuevo gobierno es aniquilado en menos de dos meses, y sus líderes fusilados.

Con estos hechos como referencia, los cineastas rusos Grigori Kozintsev y Leonid Trauberg quisieron narrar un hecho histórico a través de la visión de los personajes. La protagonista es Louise Poirier, dependienta de una moderna tienda parisina, La Nueva Babilonia, que da nombre al filme. A través de la expresiva mirada de Louise asistimos a la narración de la historia, que claramente trata sobre la lucha de clases. En principio parece una historia de amor entre la dependienta Louise y el soldado Jean, pero el cariz político se impone a lo largo de toda la película, de 93 minutos de duración.

La Comuna de París, es un hecho histórico considerado por los bolcheviques como un antecedente de la Revolución Rusa, al ser el primer ejemplo en el que el estado es abolido y el proletariado toma las riendas del poder.

 

Shostakovich (1906-1975) es un pionero en la historia del cine en aunar las imágenes con la música. Para esta película compuso su primera banda sonora, principalmente valses, polcas y cantinelas, utilizando la música de un modo experimental. La partitura, la primera del autor para el mundo cinematográfico, tiene un gran peso sinfónico y se centra en acercar al espectador, a través del dramatismo, las emociones internas y los sentimientos de los personajes de la película. Constantemente aparecen las notas de la Marsellesa como un ‘leitmotiv’. Un ejemplo de la trágica emoción que quiere comunicar al espectador es el momento en el que suena La Marsellesa, mezclada con las notas del “Can-can” de Orfeo en los infiernos, de Offenbach.

 

La película se estrena el 18 de marzo de 1929 y cosecha un sonoro fracaso. Tras las dos primeras proyecciones, la banda sonora original de Shostakovich es reemplazada por éxitos musicales del momento.

«Las películas no han significado para mí nada más que problemas, empezando por la primera… No estoy hablando del lado artístico, que también. Pero mis problemas en el sentido político comenzaron con La nueva Babilonia. Cuando fue exhibida por primera vez, el KIM (Juventudes Internacionales Comunistas, la división para los jóvenes de la III Internacional Comunista, Komintern) se interpuso y la consideró contrarrevolucionaria»
Shostakovich
 

En 1976, el director de orquesta Gennadi Rozhdestvenski, cuya dedicación a la recuperación y divulgación de partituras de Shostakovich es más que loable, encuentra la partitura original escrita para el film, y a partir de entonces vuelve a imponerse como música indisociable de la película. En declaraciones de Rozhdestvenski al musicólogo José Luis Pérez de Arteaga, el compositor: «…tuvo sus más y sus menos con algunos directores de cine, pero nunca dejó de interesarse por una expresión artística que le permitía una experimentación casi continua».

Y con La Nueva Babilonia había iniciado  dicha andadura.

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Bajo la batuta del director Damian Iorio y la Seminci colaboraron en un concierto extraordinario, en el que simultáneamente se proyectó el clásico de cine mudo ruso Novyy Vavilon (La Nueva Babilonia).

Absolutamente recomendable. Una joya.

Os dejo un tráiler:

Pilar Cañibano

 

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