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Crítica película Zona hostil de Adolfo Martínez

Zona hostil de Adolfo Martínez

Nuestro cine bélico está de enhorabuena

Ficha

Dirección: Adolfo Martínez

Reparto:

 

Sinopsis

A un convoy americano escoltado por la Legión española le estalla una mina al norte de Afganistán y el inexperto Teniente Conte (Raúl Mérida) queda al mando de una dotación para proteger a los heridos hasta que los evacuen. La Capitán médico Varela (Ariadna Gil) acude al rescate en un helicóptero medicalizado del Ejército Español, pero el terreno cede durante el aterrizaje y el helicóptero vuelca, dejando a los rescatadores atrapados junto a los legionarios en medio de la nada. El impulsivo Comandante Ledesma (Antonio Garrido) propone un arriesgado plan para rescatarlos a todos y, además, llevarse el aparato siniestrado. Pero con la noche llega el enemigo y el plan sólo será posible si el Teniente y la Capitán logran sobrevivir hasta el amanecer.

 

Comentario

Hecho a la manera americana. O producto «Made in Spain», pero que se asemeja a una producción americana, no parece una película española. Esto es un topicazo que, poco a poco, tenemos que ir desterrando precisamente por la buena labor que hay detrás (y delante) de la cámara. Zona hostil se adentra en un género, el bélico, que no había sido bien resuelto en las propuestas acometidas (como así ha sucedido con otros como el thriller o, incluso, el western –magnífica película Blackthorn de Mateo Gil, 2011-). Recientemente hemos podido disfrutar en la cartelera de 1898, los últimos de Filipinas (Salvador Calvo), interesante, con altibajos, pero que no cuajó como era de esperar. Más atrás en el tiempo, Daniel Calparsoro realizó dos fallidas películas con el tema militar de fondo: Invasor (2012) y Guerreros (2002).

Pero ahora ya la cosa ha cambiado. Las buenas maneras en el cine español, de manera general, tanto en la dirección, como en la producción o como en los propios actores no tienen nada que envidiar, definitivamente, a las del otro lado del océano. La cadena está bien engrasada. Bien es cierto que hay y habrá producciones que todavía tengan ese tufillo de «españolada», pero son las mínimas.

Basado en un hecho real, Zona hostil lleva a la gran pantalla un suceso ocurrido en Afganistán cuyo protagonista fue, fundamentalmente, nuestro ejército español. Un convoy se desplazaba por territorio enemigo. Uno de los vehículos se salió de las rodadas y pisó una mina. El resultado fue de dos militares americanos heridos de gravedad. La capitana Varela, una médico, junto a su pequeño equipo, encargada de atender a las tropas, tenía que acudir en helicóptero a socorrer a los accidentados. Lo que en un principio era una misión casi rutinaria, se convirtió en todo una operación compleja al decidir transportar al campo base los restos del aparato siniestrado para evitar que cayera en manos enemigas, sustrayéndoles la posibilidad de hacerse una foto con un trofeo (y de paso aprovechar el Super Puma como suministrador de piezas para otras aeronaves). Al encontrarse en una zona hostil, nuestros militares tuvieron que esperar cerca de catorce horas al angustioso recate mientras los talibanes no dejaban de acechar.

Acción trepidante y una gran dosis de tensión logran un producto muy digno. A eso han ayudado un conjunto de actores y actrices del que sobresale una veterana como Ariadna Gil (que se deja ver poco por las pantallas) y un sorprendente Antonio Garrido (desde La playa de los ahogados no lo habíamos vuelto a ver). Gil realiza una actuación muy comedida gracias a un papel bien perfilado en el que no cuenta todo y eso le da una gran verosimilitud. Garrido le da un toque graciosete a su papel, para desengrasar de tanta tensión. Al lado de ambos, el actor de moda: Roberto Álamo. No es papel para lucirse, pero está más que correcto. Junto a ellos, dos promesas: Raúl Mérida e Ingrid García Jonsson. Y con un gran secundario, Jacobo Dicenta en un regalo de papel de veterano militar que se las sabe todas (debería repetir en la gran pantalla).

Jacobo Dicenta / Sargento 1º Aguilar

El director Adolfo Martínez Pérez, reputado ilustrador español, afincado en Los Ángeles, tiene un extenso currículo como responsable artístico (creación de los storyboard) en la industria de EE. UU. en películas como Alien, Terminator, El libro de la selva o Los ángeles de Charlie. Plantea la acción en dos frentes bien diferenciados. Por un lado, la zona donde el helicóptero sufre el accidente. Y por otro, la base española de Qala i Naw, en la provincia afgana de Badghis, a 300 km de la zona de combate. Mientras que en la primera se desarrolla la acción, en la segunda es donde se toman las decisiones de la cúpula militar del ejército.

El ejército español se ha implicado en el proyecto, no solo por el apoyo técnico, con la cesión de material (incluso los helicópteros Super Puma, Tigre y Chinook) sino también con la instrucción militar a los actores. Se mueven con soltura, como si lo hubieran hecho toda la vida. Y eso que tienen que cargar con todo el equipo como si de una auténtica guerra se tratara.

Zona hostil se ha rodado en el desierto de Tabernas (Almería). Desierto que albergó grandes western. Hay alguna referencia más a este género. Las acciones de los talibanes y cómo mediante tretas tratan de engañar a nuestros soldados, me recordó las viejas películas de indios contra el séptimo de caballería, cuando jugaban con la noche, con el cansancio, con el conocimiento del terreno y así –los indios- conseguir desmoralizar y atemorizar a los militares.

Zona hostil, una película «española» coral, que nos habla de una guerra, sin entrar en los juicios morales que la confrontación supone. Nos habla de valores como el coraje, la amistad, la valentía, la solidaridad sin posicionarse moralmente. Ni política belicista ni antibelicista, ni intervencionista, ni gaitas. Es acción, bien rodada, mejor interpretada cuyo resultado es una cinta entretenida al más puro estilo hollywoodiense (si esto es sinónimo de calidad), con buena dosis de tensión y suspense. Una cinta que merece un reconocimiento, lo que me hace reflexionar en lo mal planificado que ha estado su estreno, tan cerca de los pasados premios Goya y tan lejos de los siguientes. Sea como fuera, muy entretenida y realizada con un presupuesto muy ajustado (cerca de 5 millones) que nos hace concebir muchas esperanzas sobre su director, Adolfo Martínez y sus próximos proyectos.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

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