Titanes en el barro

 El rubgby vuelva a llamar a las puertas del estadio vallisoletano José Zorrilla. El SilverStorm El Salvador y la U.E Santboina disputarán la Final de la Copa del Rey de rugby tras imponerse el equipo vallisoletano al Sanitas Alcobenda Rugby por 10-13.

Toda la épica de deporte se concentró en el campo embarrado. Una remontada, barro, sudor, sangre y lágrimas. El deporte en estado puro. Las fotográficas de Chuchi Guerra nos dan muestra de la dureza y la gran plástica de este noble deporte. El verbo viene de la mano de José Juan Taboada.

 

Que el rugby es un deporte intenso, rápido y duro nadie lo pone en duda. También estaremos de acuerdo en que los rugbiers han cambiado exponencialmente, ahora la rudeza ha sido relegada al ostracismo por la inteligencia, la búsqueda del contrario se ha cambiado por la del espacio, el choque por el balón vivo y la grasa por el músculo.

 

Sin embargo, en lo que no ha cambiado es en la pasión por avanzar metro a metro, ni en el sacrificio por mantener el oval o por recuperarlo, ni en la impercepción del dolor para no perder los centímetros ganados a base de sudor y esfuerzo.

 

Todo esto se pudo ver el pasado domingo 5 de febrero en el campo de Las Terrazas de Alcobendas, todo esto y más. También pudimos asistir a un choque en el barro de dos de los mejores equipos del panorama nacional de rugby, el actual líder de la Liga de División de Honor, Sanitas Alcobendas, y al vigente campeón de la Copa de S.M. El Rey y de la Liga, SilverStorm El Salvador.

 

Ambos equipos habían estado espoleando a su huestes durante las semanas anteriores para dominar en las gradas. Esta primera batalla la ganaron los vallisoletanos gracias a su #AlcobendasBlanquinegra. El desplazamiento al municipio madrileño de Chamizos aseguró una jugosa taquilla para los locales, generando un magnífico ambiente en el campo.

 

Los dos equipos saltaron al campo con la intención clara de imponer su juego y conseguir puntos lo antes posible. El lamentable estado del terreno de juego, convertido en un barrizal, presagiaba un encuentro cerrado en el que los paquetes de delantera marcarían la diferencia. Sin embargo, el primer ensayo vino de la mano del zaguero vallisoletano de Sanitas Alcobendas, Perico Martín, quién rompió la línea de defensa de SilverStorm El Salvador entrando como un cuchillo bajo palos.

Muchos empezaban a lanzar las campanas al vuelo, sin embargo, ‘es muy difícil vencer a un equipo que nunca se rinde’ y así son los Chamizos.

 

Sin descomponerse por el resultado adverso, SilverStorm El Salvador comenzó a dominar las fases estáticas del partido y a imponer su poderío en delantera. El barro no permitía el juego a la mano fluido del que hacen gala los madrileños. Las veces que conseguían poner en juego a sus tres cuartos, la defensa blanquinegra los frenaba una vez tras otra. La sensación de impotencia en el banquillo local y en algunos jugadores comenzaban a hacerse palpables gracias al inmaculado trabajo de la melé vallisoletana, que a los ocho minutos empataba el encuentro para hacerse dominador del juego.

 

El barro acabó convirtiéndose en aliado blanquinegro. Las imprecisiones cometidas por la inestabilidad en la carrera servían para que SilverStorm El Salvador se luciera melé tras melé. Más bien parecía que el acostumbrado a este tipo de suelo fueran los foráneos y no los locales. La línea de tres cuartos colegial conseguía meter en el cuerpo a los de Sanitas cada vez que el balón llegaba a manos de los alas.

 

SilverStorm El Salvador se colocó con seis puntos de ventaja en el marcador y con la sensación de tener dominado el partido. Sanitas Alcobendas apretó los dientes y metió a los blanquinegros en su línea de 22 en varias ocasiones, sin embargo, los de Juan Carlos Pérez tenían claro que eran ellos los que iban a jugar la próxima final de la Copa de S. M. El Rey. Defendían con uñas y dientes, placando duro y a los tobillos, frenando constantemente las oleadas locales consiguiendo una y otra vez que cometieran errores de manos o sacándolos por las líneas laterales del campo. Sanitas se convertía en un manojo de nervios cuando sus patadas tras golpes de castigo no acababan de cruzar los tres palos, último recurso del que tirar ante la épica defensa chamiza.

 

Pese a acortar el marcador, dejándolo en lo que a la postre sería el resultado final, 10-13, SilverStorm El Salvador no tuvo nunca la sensación de perder el partido. La seriedad defensiva, la práctica inexistencia de indisciplinas y la exhibición de fortaleza física daban tranquilidad a una grada blanquinegra enfervorecida con la idea de repetir una final en el estado José Zorrilla.

 

El pitido final desató la alegría de jugadores y afición que celebraron el pase a la final en una magnífica y perfecta armonía con intercambio de agradecimientos, del equipo a los seguidores y de éstos a aquéllos.

 

SilverStorm El Salvador vuelve a asegurar la gloria a la ciudad de Valladolid. Ahora queda saber si la implicación y complicidad del Club, las instituciones pública y privas y la Ciudad siguen siendo las mismas que el año pasado en la lucha por conseguir que el estadio José Zorrilla vuelva a albergar LA FINAL, con mayúsculas.

 

Revista Atticus

texto: José Juan Taboada López

fotografías: Chuchi Guerra


Fichero archivado: Espectáculos

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