Compártelo:

" /> Crítica película Lion de Garth Davis | | Revista Atticus

Crítica película Lion de Garth Davis

Crítica película Lion de Garth Davis

La búsqueda de la identidad

Ficha

Título original: Lion

Director: Garth Davis

Reparto: Dev Patel, Sunny Pawar, Nicole Kidman, Rooney Mara, David Wenham,Nawazuddin Siddiqui, Tannishtha Chatterjee, Deepti Naval, Priyanka Bose, Divian Ladwa

Año: 2016 (Australia)

Duración: 120 min.

Guion: Luke Davies

Fotografía: Michael Gioulakis

Música:Volker Bertelmann, Dustin O’Halloran

Género: Drama

 

Sinopsis

Saroo Brierley es un niño que con tan sólo cinco años se perdió en las calles de Calcuta, a miles de kilómetros de casa. Tras un largo viaje acabó siendo adoptado por una pareja australiana. Veinticinco años después, con la única ayuda de Google Earth, Saroo intentará encontrar a su familia biológica.

Comentario

Lion está basada en el libro autobiográfico Un largo camino a casa (Ediciones Península) del propio Saroo Brierley y guionizada por Luke Davies. Al hablar de Lion podemos hablar, en la película, de dos partes bien claras y bien diferenciadas, siendo la clave la ambientación. La primera de ellas arranca situándonos en India. Allí el niño de cinco años, Saroo Brierley (interpretado con gran naturalidad por un encantador Sunny Pawar) junto a su hermano, deambulan por las callejuelas buscándose la vida como buenamente pueden para poder ayudar al sostenimiento de su familia. Saroo pierde de vista a su hermano. Se pierde y se queda dormido en el banco de un tren. Cuando se despierta, quiere bajarse y no puede. Se encuentra solo y a más de 1600 km de su casa. Estos minutos se nos muestran sin apenas diálogos con un silencio que acentúa el drama. Perdido y desamparado tendrá que estar atento para no caer en las redes de explotación infantil. Su suerte cambia cuando es adoptado por Sue (Nicole Kidman) y John (David Wenham) un matrimonio australiano. La segunda parte comienza con un salto en el tiempo. Está ambientada en Tasmania, han pasado casi veinticinco años. Vemos a un Saroo adulto (Dev Patel) con una vida acomodada, mientras que su hermanastro Mantosh (Keshav Jadhav, también indio, no consigue encontrar un hueco en la sociedad. Nuestro protagonista conoce a Lucy (Rooney Mara), pieza clave en el desarrollo de su búsqueda de identidad. Una reunión de amigos y estudiantes le provocará una convulsión en sus recuerdos sacando a la luz un pasado que tenía olvidado. Con apenas un puñado de recuerdos y Google Earth como herramienta tratará de reconstruir sus orígenes para tratar de encontrar a su familia biológica, y, de esta manera, superar la crisis de identidad. No es tarea fácil. Han pasado muchos años y el pueblo, de cual no recuerda el nombre exacto, puede que haya cambiado su fisonomía. No sabe ni el apellido de su madre, analfabeta, y no habla bengalí. La herramienta «on line» le ayudará a matizar, a poner color a esos vagos recuerdos sensoriales que permanecen en su mente.

La TV ha hecho mucho daño. Estamos acostumbrados a ver películas de sobremesa con la vitola de «basado en una historia real» que, a veces, lo único que consiguen es adormecer realmente. Lion en algunas fases parece pertenecer a este grupo porque su fuerza se diluye según van pasando los minutos. El arranque es poderoso. Todo lo que sucede en la India está rodado magistralmente sobre todo por el tratamiento en la luz y el uso del silencio como elemento dramático.

Para sacar provecho al visionado de Lion me quedaría con el drama que supone para Saroo saber que su familia biológica, su madre y su hermano, puedan estar buscándolo o que no tengan respuesta a qué es lo que le sucedió o cómo y por qué desapareció. Y lo más angustioso: ¿dónde se encuentra el pequeño? Esa lucha emocional que mantiene Saroo y la planificación a escondidas de sus padres es de lo mejor. Para él supone una traición a sus padres adoptivos y una desconsideración con su familia biológica al estar disfrutando de una buena vida. Incluso esta lucha la extiende a su pareja. Mientras que para su madre biológica lo considera una circunstancia normal que quiera saber quiénes eran sus progenitores. Sue se muestra muy comprensiva y le explica que su adopción tiene poco que ver con el instinto maternal, más bien por dar amor a gente que lo necesita en un mundo superpoblado.

El actor británico Dev patel se ha convertido en un clásico en la representación de papeles de personajes indios de origen humilde. Deslumbró con Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008). También lo vimos en El hombre que conocía el infinito (Matt Brown, 2016) como Srinivasa Ramanujan, un brillante y atormentado matemático. Aquí está más que correcto en su papel de atribulado hijo adoptado. Nicole Kidman (por poner una de sus mejores películas: Las horas Stephen Daldry, 2003) tiene un papel secundario, pero le sabe aportar una buena dosis de verosimilitud ayudado por una muy buena caracterización que la aleja de los papeles de chica mona. Destacable como sufrida y anegada madre adoptiva. Rooney Mara tiene un papel cortito pero lo sabe aprovechar muy bien.

La fotografía es de lo mejorcito. Corre a cargo de Greig Fraser (La noche más oscura, Kathryn Bigelow, 2013) y también es meritoria la banda sonora de Dustin O’Halloran y Volker Bertelmann. La mayoría de los temas no tienen letra, salvo el tema final con la pegadiza canción Never Give up de Sia.

Garth Davis, director novel, con el final que nos presenta, echa por tierra todo lo que antes había conseguido. Esa primera parte rodada de forma magistral constituye su mejor carta de presentación. Es innecesario el subrayado de aportar las imágenes reales, lo único que aporta es que la realidad es más fea que el cine. Los actores son más guapos que los reales y los escenarios también están maquillado. La vida es más real que el cine. Pero, sea como fuere, merece mi máximo respeto aquellas películas que ponen en el acento en el drama social, como es en esta ocasión: 80.000 niños desaparecen al año en India.

Lion de Garth Davis es una entretenida propuesta que aúna ingredientes que suelen dar buenos resultados de cara a la galería: aventura de acá apara allá, niños en apuros con búsqueda de su identidad, desamparo, basada en hechos reales… Pero el producto final no es todo lo redondo que cabría esperar con esos buenos mimbres que se nos muestran en una magnífica primera parte. Eso sí, Garth Davis ha conseguido crédito para futuros proyectos gracias a las nominaciones a los Premios Óscar, pero no creo que alcance alguno de ellos.

Os dejo un tráiler:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Suscribete

Copyright ©2017, Revista Atticus

Siguenos
  • Facebook
  • Twitter