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Crítica Lejos del mundanal ruido, de Thomas Vinterberg

Lejos del mundanal ruido.
Encontrar el amor que te haga la vida más llevadera

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Título original: Far from the madding crowd. Lejos del mundanal ruido
Dirección: Thomas Vinterberg.
Interpretación: Carey Mulligan (Bathsheba Everdene), Matthias Schoenaerts (Gabriel Oak), Michael Sheen (William Boldwood), Tom Sturridge (sargento Troy), Juno Temple (Fanny Robbin).
Países: USA y Reino Unido. Año: 2015.
Duración: 119 min. Género: Drama, romance.
Guion: David Nicholls; basado en la novela de Thomas Hardy.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en España: 12 Junio 2015.
No recomendada para menores de 7 años.

Sinopsis
Narra la historia de la independiente, bella y testaruda Bathsheba Everdene, la cual enamora a tres pretendientes muy distintos: Gabriel Oak, un ganadero dedicado a la cría de ovejas, cautivado por su atrayente terquedad; Frank Troy, un apuesto y temerario sargento; y William Boldwood, un soltero rico y maduro. El inmortal relato de las pasiones y los dilemas de Bathsheba examina la naturaleza de las relaciones y el amor, así como la facultad humana de superar las dificultades por medio de la capacidad de recuperación y la perseverancia.

Comentario
Lejos del mundanal ruido es una adaptación de la novela del escritor inglés Thomas Hardy (1840 – 1928). Su obra Tess fue llevada a la pantalla por Roman Polanski y protagonizada por Nastassja Kinski en 1979. La novela que nos ocupa está ambienta en 1870 en la campiña del sur de Inglaterra, durante la época victoriana. En 1967, John-Schlesinger realizó una magnífica adaptación con Julie Christie en el papel de Bathsheba Everdene (incluso hubo otra versión en 1916, sin mayor relevancia).

Vamos a profundizar un poquito más en la historia de Hardy que ha llevado a la gran pantalla Thomas Vinterberg -director que participó en la fundación del movimiento Dogma 95, junto a Lars von Trier, y que nos deleitó con la magnífica La caza (2012)-. Gabriel Oak es un joven pastor que se encuentra en una buena posición gracias a su finca y a su pequeño rebaño de ovejas. Si todo va bien, en unos años podrá saldar el préstamo que ha tenido que pedir para hacerse cargo de esta finca. Conoce a Bathseba Everdene quedando rápidamente prendado de ella. No duda en proponerle matrimonio. Es una joven guapa, tozuda, algo vanidosa, valiente, atrevida y trabajadora incansable, de apariencia frágil, de fuerte carácter y que aboga por ser independiente. Vive con su tía, la señora Hurst y no acepta la proposición del joven y apuesto pastor. Tempo después, un golpe de fortuna cambia su condición social: hereda la granja agrícola de su tío, pasando de trabajadora a ser la dueña de su propia finca. Al contrario que el joven Gabriel, al que un perro loco le lleva a la ruina, teniendo que buscarse la vida, abandonando su hogar. En su camino se encontrará con una granja que sufre un incendio. Se encarga rápidamente de organizar a la gente para salvar lo más importante: la cosecha. Cuando la dueña acude a darle las gracias, se nos revela que es la propia Bathseba Everdene. De nuevo las llamas de la pasión afloran. Le ofrece un puesto como pastor en la granja que Gabriel acepta encantado. Pero la tortilla se ha dado la vuelta. Ahora es la joven Bathseba la que tiene una condición social por encima del pastor.

 

Julie Christie, 1967
Julie Christie, 1967

A la nueva propietaria le saldrá un pretendiente: William Boldwood. Se trata de un acaudalado granjero, guapetón, maduro y algo retraído. No tarda en proponerle matrimonio. Ella, juguetona, inconsciente, se deja querer pues es el mejor partido de toda la zona. Su respuesta se demora y entra en escena el sargento Troy, un joven apuesto al que le sienta el uniforme de maravilla. Pero tanto traje no es lo más apropiado para llevar una granja a buen fin.

 

Además de ese tremendo conflicto a cuatro bandas, Lejos del mundanal ruido, nos narra la lucha de una mujer adelantada a su tiempo que tuvo que lidiar, para sacar adelante su granja, en un mundo de hombres, donde la mujer era una mera comparsa. Una mujer que en aquella época no tenía ni poder de decisión en su propio matrimonio; que no estaba presente en la puja de la venta del grano de su propiedad; y ni mucho menos estaba al frente de una granja ordenando y despidiendo, en su caso, a los obreros.

 

Cada pretendiente asume un rol. Lejos del mundanal ruido, es una lucha entre el buen amor, el amor conveniente y el loco amor. O si se prefiere: amor, conveniencia y deseo. Tenemos al joven pastor, Gabriel, que fue el primero que puso los ojos sobre la oveja Bathseba. Él es el amor bueno que nace de la atracción física (de eso y de la necesidad de tener una mujer con él para llevar la granja, la próspera granja que tiene en su imaginación y que solo la mala fortuna le impide conseguir). Se pasó su tiempo y ahora Gabriel, al permanecer al lado de su amor, se convierte en su hombre de confianza, en ese amigo «pagafantas» que está ahí para ofrecer su hombro y que solo recibe a cambio gran dosis de indiferencia aderezada con alguna miguita de esperanza. William es el amor conveniente. No está mal, pero no es deseable, o por lo menos no lo es en la medida de que dudas de si lo es. Es la persona a la que puedes amar porque no te queda más remedio. Tu situación te ha llevado al límite y William puede ser esa tabla de salvación. Tal vez con el roce y el cariño se pueda hacer llevadera una vida a su lado. Y en estas llega el canalla. Llega el amor salvaje encarnado por el apuesto sargento Troy. Bathseba encuentra en él lo que los otros dos no supieron ofrecerle. Sus ojos hicieron chiribitas al verle empuñar el sable, que no es otro cosa que un burdo símbolo fálico. Cuán largo lo tiene y que bien lo sabe manejar el muy bribón robacorazones. Y si además de esto, le añadimos la labia, pues la joven que tanto había desdeñado eso, cae rendida a sus pies. Igual de apuesto que de arrogante. Pero, ay, esa pasión es pura engañifla y detrás de tanta apostura se esconde un lobo que casi arruinará la vida de Bathseba.

 

Caren Mulligan lleva casi todo el peso interpretativo. Está magnífica interpretando a una mujer veleidosa, que parece segura de sí misma, de saber qué es lo que quiere pero que se le rompen los esquemas al sentir que el amor hacia un joven «inconveniente» le lleva en volandas a su pesar. Con apenas 30 años se ha hecho un hueco entre las grandes actrices. Deslumbró, al lado de Rosamund Pike y Emma Thompson en An Education (Lone Scherfig, 2009), convenció en Drive (Nicolas Winding Refn, 2011) con Ryan Gosling e inauguró el Festival de Cannes junto a Leonardo Di Caprio en El gran Gatsby (Baz Luhrmann, 2013). Carrerón. A su lado luce Matthias Schoenaerts. Este actor parece, por su frecuencia, que se me ha cruzado en mi vida (la cinematográficamente, claro). Me resulta muy convincente en su papel. Se tiene que apretar los machos para no saltar sobre Bathsheba. Lo hemos visto muy recientemente (todavía en cartelera) en Suite francesa (Saul Dibb, 2015) y De óxido y hueso (Jacques Audiard, 2012). Michael Sheen tampoco está mal, que es como no decir nada, vamos que no desentona, circunstancia que no sucede con su otro compañero de reparto que encarga al sargento Troy. Se trata de Tom Sturridge. Está un poco acelerado, lo que se denomina sobreactuación. Quizás el papel está así dibujado, pues no deja de ser un irracional fantoche con uniforme.

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La fotografía es un gran acierto. Han sabido integrar el paisaje como un protagonista más. El uso que hacen de los primeros planos, a contraluz, destacando el perfil de los protagonistas es simplemente magistral. También lo es el uso de la luz en esos bellos atardeces o al amanecer. Es muy destacable, también, la escenografía cuando recurre a los interiores en penumbra. Han logrado unos planos perfectamente iluminados. La encargada de este apartado técnico ha sido Charlotte Bruus Christensen, quién ya trabajara con Vinterberg en La caza.

 

La banda sonora es un logro. Cumple su cometido de no ser protagonista pero sí que «se deja ver». Es obra de Craig Armsrong, un compositor escocés que entre sus últimos trabajos, curiosamente, está El gran Gatsby.
Si hubiera que poner algún pero a esta película es que muchas veces la realidad supera a la propia ficción. Quiero decir, que al narrar unos hechos como los de Lejos del mundanal ruido, y, sobre todo, con el corazón de por medio de una joven que se tiene que abrir paso en la época victoriana («es difícil para una mujer definir sus sentimientos en un lenguaje creado principalmente por el hombre para expresar los suyos»), a veces se tiene la sensación de que lo que sucede en la pantalla bordea lo ridículo, por previsible, porque estás viendo –tú como espectador en tu cómoda butaca- que esa posible relación no lleva a ningún lado. Pero… ¿quién domina al corazón? Incluso el bueno de Gabriel, en su condición de amigo «pagafantas» se lo dice a la propia Bathseba: esa persona no te conviene. Pero la vida es así.

 

Lejos del mundanal ruido es una interesante propuesta, academicista, de corte clásico, que nos sitúa en el sur de Inglaterra en la época victoriana, en un momento de la historia en el que el querer ser una mujer independiente no era nada fácil. Su protagonista convencida de lo que tenía que hacer para alcanzar ese status se verá metida de lleno en una batalla que no tenía planteada: encontrar un amor que le haga la vida más llevadera. De eso se trata la vida ¿no?

Os dejo un tráiler (con un maravilloso tema musical de arranque)

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

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