Archivo para junio, 2014

Henri Cartier-Bresson. El ojo del siglo, en la Fundación Mapfre

¬ęSoy visual [‚Ķ] Observo, observo y observo. Yo comprendo con los ojos¬Ľ
Henri Cartier-Bresson

Desde el 28 de junio y hasta el 7 de septiembre de este a√Īo, tendremos la oportunidad de ver, en la Fundaci√≥n Mapfre ‚Äďsede del Paseo de Recoletos de Madrid- la exposici√≥n retrospectiva dedicada al fot√≥grafo franc√©s, Henri Cartier-Bresson. Es la primera vez que se hace una muestra del artista de modo cronol√≥gico, ya que previamente, en otras retrospectivas y exposiciones suyas, se hab√≠a presentado su obra desde una perspectiva geogr√°fica, centr√°ndose en los diferentes lugares que hab√≠a pisado, y los distintos episodios que hab√≠a vivido a lo largo de su existencia n√≥mada.

Alberto Giacometti, rue d’Alésia, París, Francia, 1961 Gelatina de plata, copia realizada en 1962 Colección Fundación Henri Cartier-Bresson, París © Henri Cartier-Bresson/Magnum Photos, cortesía Fundación Henri Cartier-Bresson

La primera parte o etapa, abarca su ni√Īez y adolescencia. Sus primeros pasos con la pintura, los collages, la c√°mara fotogr√°fica. Hasta los veinte a√Īos, su obra inici√°tica se fundamenta en retratos de familia y vecinos, cartas a su madre con dibujos infantiles en los m√°rgenes, collages con referencias al cine ‚Äďuna de sus grandes pasiones, que le acompa√Īar√° toda su vida- y √≥leos con influencias de C√©zanne y tempranos gui√Īos al surrealismo. As√≠ como reminiscencias de M√©lies, Andr√© Breton, la fiebre ¬ęmoustache¬Ľ que tan en auge ha vuelto a nuestros d√≠as, etc√©tera. Desde muy peque√Īo toma conciencia de la realidad que le rodea; y en el collage Por el amor y contra el trabajo industrial, de 1931, se aprecia una fuerte presencia de la desigualdad y de la injusticia social.

 
Sus primeras fotograf√≠as estar√°n influidas por el estilo fotogr√°fico del maestro Atget, y suelen mostrar maniqu√≠es, escaparates, manos, pies y piernas, sin ning√ļn orden ni concierto, algo que por otra parte, es especialmente surrealista. As√≠ como la deformaci√≥n de la anatom√≠a. Est√°n realizadas en sus m√ļltiples viajes por la vieja Europa. Budapest, Rouen, Viena‚Ķ En estas primeras instant√°neas podemos comprobar su peque√Īo formato, gracias a la novedad que ha incluido el comisario de la exposici√≥n, Cl√©ment Ch√©roux. Para esta gran retrospectiva, se han presentado √ļnicamente revelados de la √©poca, los llamados ¬ęvintage¬Ľ, que en un principio, son de tama√Īo m√°s reducido, y seg√ļn avanza su obra, el tama√Īo se agranda y los contrastes tienden a aumentar.

 
Sobresale First Album, cuaderno con espiral y portada de cart√≥n ‚Äďexpuesto el original, y tambi√©n el digitalizado-, que realiz√≥ durante el verano de 1931 en su viaje por diversas capitales europeas, a finales de los a√Īos veinte, pero tambi√©n incluye las im√°genes africanas. Im√°genes capturadas en Costa de Marfil, que no reflejan las tradicionales ceremonias o ritos, costumbres y folklores oriundos, sino una vida cotidiana basada en la m√°s pura naturalidad y realidad de los ambientes abor√≠genes con los que se encontr√≥ y que tanto le impactaron e inspiraron. En contraposici√≥n a las instant√°neas de los rituales africanos que realiza una de las nov√≠simas miembros de la Agencia Magnum, Cristina Garc√≠a-Rodero, m√°s teatrales y tendentes al espect√°culo.

 
Con la inmersi√≥n en el surrealismo y su contacto con sus m√°ximos representantes, otro estilo de fotograf√≠a emerge en la producci√≥n ¬ęcartier-bressonista¬Ľ. Una caracter√≠stica fundamental, ser√° la llamada ¬ęexplosivo-fija¬Ľ o ¬ęexplosante-fixe¬Ľ, definida por Andr√© Breton como ¬ęel estado de una cosa percibida simult√°neamente en movimiento y en reposo¬Ľ. Varios de estos ejemplos los lleva a cabo en Espa√Īa, uno muy significativo en Barcelona, en el que plasma a un transe√ļnte apresurado que pasa por delante de un puesto de loter√≠a.

 
Como subraya Jim√©nez Burillo, Director del √Ārea de Cultura de la Fundaci√≥n Mapfre, en este primer per√≠odo, sobresale una renuncia al pictorialismo en su obra. Hay un claro acercamiento a los diferentes lenguajes art√≠sticos, y aleja al espectador de la fotograf√≠a-retrato como se hab√≠a concebido hasta ahora.

 
La segunda parte de la exposici√≥n se centra en su compromiso con el Partido Comunista, que le llevar√° a viajar por toda Europa y a fotografiar con una clara vocaci√≥n social. Cumple con el servicio militar tras terminar sus estudios en el taller de Lhote, y realiza panfletos con llamamientos a la lucha y a la unidad de acci√≥n (fotos 8 y 9). Se convierte en un militante muy activo junto con algunos otros integrantes del movimiento surrealista como Breton, Aragon o Paul √Čluard.

Martine Franck, París, Francia, 1967 Gelatina de plata, copia de época Colección Eric et Louise Franck, Londres © Henri Cartier-Bresson/Magnum Photos, cortesía Fundación Henri Cartier-Bresson

Martine Franck, París, Francia, 1967
Gelatina de plata, copia de época
Colección Eric et Louise Franck, Londres
© Henri Cartier-Bresson/Magnum Photos, cortesía Fundación Henri Cartier-Bresson

Sus amistades tanto en M√©xico como en Francia y Espa√Īa se relacionan con el Partido, y a la vuelta de sus viajes colabora en la secci√≥n de prensa dise√Īando octavillas propagand√≠sticas.
Es testigo de la Guerra Civil espa√Īola y la plasma en fotograf√≠as y pel√≠culas. Los rostros de la pobreza, los mendigos y los indigentes son frecuentes en esta etapa. Filma Victoria de la vida o Return to Life en 1938, sobre el conflicto entre las dos Espa√Īas, reflejando las miserias siempre del lado de los m√°s desfavorecidos, los ni√Īos y las mujeres. Se exponen diversos fotogramas del filmado en esta retrospectiva, as√≠ como el cartel de mano. Junto a Jacques Lemare y Herbert Kline graban los efectos de los bombardeos sobre Madrid, la instalaci√≥n de hospitales de campa√Īa o la rehabilitaci√≥n de los heridos en la retaguardia. Son testimonios gr√°ficos impagables de la contienda, con una firma de la m√°s alta calidad.

 
En el campo del cine probar√° tambi√©n suerte rodando historias sobre el regreso de los prisioneros de guerra Le Retour y sobre los √ļltimos d√≠as del Reich, con impresiones sobrecogedoras de cementerios, cochecitos de ni√Īo quemados o la liberaci√≥n de Par√≠s.

 
La tercera y √ļltima estaci√≥n de la exposici√≥n parte en febrero de 1947, cuando funda junto con Robert Capa, David Seymour, George Rodger y William Vandivert, la Agencia Magnum, icono mundial de los reportajes gr√°ficos de calidad. Esta fase se caracteriza por su compromiso social ‚Äďsiempre presente a lo largo de su trayectoria- y viaja a distintos lugares del mundo para captar con su ‚Äúojo universal‚ÄĚ diferentes acontecimientos que marcaron el rumbo de pa√≠ses y de personas. De su etapa de reportero, ser√°n important√≠simas las instant√°neas que toma en India de las exequias de Gandhi, que ser√°n publicadas en la revista Life dos semanas despu√©s de ser reveladas y dar√°n la vuelta al mundo. Otros fotorreportajes que llegaron a la cumbre del fotoperiodismo fueron el que realiz√≥ de Rusia tras la muerte de Stalin, y en el que se decidi√≥ a desmitificar el ¬ęmonstruo¬Ľ del comunismo ‚Äďcomo se percib√≠a en Europa- y presentar a Rusia como otro pa√≠s cualquiera. Como destaca el comisario de la exposici√≥n, Cl√©ment Ch√©roux, un pa√≠s ¬ędonde los hombres miran a las mujeres en la calle¬Ľ.
Además de fotorreportajes, realizó retratos por encargo, siempre con un sello muy personal. De personajes famosos como los Curie, Giacometti o Jean-Paul Sartre. También quiso retratar la universalidad de la sociedad de consumo, tanto en Estados Unidos, como en Berlín o Rusia, dejando claro que la concupiscencia no conoce fronteras.

Livorno, Toscana, Italia, 1933 Gelatina de plata, copia realizada en los a√Īos 80 Centre Pompidou, Mus√©e national d‚Äôart moderne, compra realizada gracias al mecenazgo de Yves Rocher, 2011, Antigua Colecci√≥n Christian Bouqueret, Par√≠s ¬© Henri Cartier-Bresson/Magnum Photos, cortes√≠a Fundaci√≥n Henri Cartier-Bresson

Livorno, Toscana, Italia, 1933
Gelatina de plata, copia realizada en los a√Īos 80
Centre Pompidou, Musée national d’art moderne, compra realizada gracias al mecenazgo de Yves Rocher, 2011, Antigua Colección Christian Bouqueret, París
© Henri Cartier-Bresson/Magnum Photos, cortesía Fundación Henri Cartier-Bresson

Al final de su vida, a partir de los a√Īos setenta, regresa a una fotograf√≠a m√°s intimista, m√°s l√≠rica. Y vuelve a lo que fue su gran pasi√≥n de ni√Īo, el dibujo. Confesaba una vez que ¬ęsiempre he sentido pasi√≥n por la pintura. Cuando era ni√Īo, pintaba los jueves y los domingos, y el resto de los d√≠as so√Īaba con pintar¬Ľ. El retrato de Martine Franck de 1967 y alguno de sus bocetos para autorretratos as√≠ lo confirman.
Cartier-Bresson siempre abog√≥ por la ¬ęinvisibilidad¬Ľ en la obra. Que la presencia del fot√≥grafo no modificara la imagen ni lo que intentara expresar la esencia de la fotograf√≠a. Quiz√° fue por eso que no se dej√≥ retratar durante los √ļltimos a√Īos de su vida. Nunca le gust√≥ ser el abanderado o el portaestandarte de la fotograf√≠a. Dijo no a Cartier-Bresson como personaje.

 
En agosto se cumplir√°n diez a√Īos de su muerte. Esta retrospectiva aporta novedades como la presentaci√≥n de su obra en un recorrido cronol√≥gico ‚Äďnunca hecho hasta ahora-; m√°s de trescientas fotograf√≠as y cien documentos gr√°ficos en distintos soportes ‚Äďvitrina, digital‚Ķ-; y se mudar√°, despu√©s de estar hasta septiembre en Madrid, a Roma y a M√©xico.
El ¬ęojo del siglo¬Ľ continuar√° viajando ‚Äďtal y como hubiera deseado √©l mismo- a distintos lugares del mundo. Lo corrobora Kristen van Riel ‚ÄďPresidente de la Fondation Henri Cartier-Bresson- ya que Bresson era fiel al concepto de ¬ęmuseo de puertas abiertas¬Ľ y no deseaba la creaci√≥n de un mausoleo para venerar sus propuestas. La mirada de Cartier-Bresson es la mirada a la historia del siglo XX. Su historia es la historia del siglo de las grandes guerras y de los grandes cambios. Tambi√©n en fotograf√≠a.

 
Más información:
Minisite
Fundación Mapfre, Madrid
Del 28 de junio al 7 de septiembre de 2014

Almudena Martínez Martín
Revista Atticus

 

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Exposición Alma-Tadema y la pintura victoriana, nueva exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza

La exposición Alma-Tadema y la pintura victoriana en la colección Pérez Simón recala en Madrid. Tras su paso por París y Roma (continuará viaje a Londres) el Museo Thyssen-Bornemisza acoge las obras de Sir Lawence Alma-Tadema, Dante Gabriel Rossetti, Sir Frederic Leighton o John Melhuish Strudwick (entre otros) pertenecientes a la colección del mexicano de origen asturiano Juan Antonio Pérez Simón. La muestra se inauguró el martes 24 de junio con la presencia de Guillermo Solana, Oscar de León Montemayor y Véronique Gerard-Powell, comisaria de la exposición.

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Las rosas de Heliog√°balo. 1888. Lawrence Alma-Tadema. √ďleo sobre lienzo, 132,7 x 214,4 cm. Colecci√≥n P√©rez Som√≥n, M√©xico

Guillermo Solana, Director art√≠stico del Museo Thyssen-Bornemisza, destac√≥ que tuvo su primer contacto con la Fundaci√≥n Juan Antonio P√©rez Sim√≥n (JAPS) en 2006 con motivo de la exposici√≥n en el Museo Thyssen De Lucas Cranach a Monet. Antologia de las obras maestras de la colecci√≥n P√©rez Sim√≥n, y que √©l ya se la encontr√≥ preparada al acceder a su cargo. Desde entonces todo han sido facilidades para preparar exposiciones con pr√©stamos de obras de esta colecci√≥n (formada por dos/tres mil obras). En aquella exposici√≥n se trajo alg√ļn cuadro presente en esta exposici√≥n como es el caso de Las rosas de Heliog√°balo, pero se quedaron fuera muchas otras de la pintura victoriana que tiene que ver con el post-prerrafaelismo.
La figura de Alma-Tadema fue denostada durante mucho tiempo. Representaba lo que los j√≥venes pintores rechazan que no era otra cosa que el arte acad√©mico. En 1912 muri√≥, cumpli√©ndose el centenario de su muerte en el cual se ha tratado de revitalizar y poner en su sitio dentro de la historia del arte a este gran pintor. ¬ęSus pinturas son narrativas, minuciosas, casi fotogr√°ficas, exquisitas y sofisticadas, reflejo de una sociedad atravesada por muchos conflictos que mantuvo un exquisito gusto y tacto por resolver esos conflictos¬Ľ.
Oscar de Le√≥n Montemayor, Vicepresidente de la Fundaci√≥n JAPS, record√≥ a los asistentes la gran colecci√≥n que ha atesorado Juan Antonio P√©rez Sim√≥n desde que le comenz√≥ a ir bien en sus negocios. La Fundaci√≥n tiene entre sus objetivos dar a conocer esta riqueza: ¬ętener una fiesta para dos no es lo mismo que incluir a los amigos¬Ľ.

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La bola de cristal, 1902. John William Waterhouse. √ďleo sobre lienzo 121,6 x 79,7 cm. Colecci√≥n P√©rez Sim√≥n, M√©xico

V√©ronique Gerard-Powell, comisaria de la exposici√≥n y profesora titular (honorar√≠a) de Historia del Arte de la Universidad de la Sorbonne de Par√≠s, se mostro entusiasmada con esta exposici√≥n y contagi√≥ esa pasi√≥n a los asistentes a la presentaci√≥n de esta muestra que tiene como principal protagonista la figura de Alma-Tadema. El grueso de la colecci√≥n (de la parte de la pintura victoriana) no son las grandes obras (salvo alg√ļn lienzo) sino que son cuadros que se realizaban para el mercado, para su venta y que fueron a parar a amantes del arte y que, tras su fallecimiento, sus familiares se deshicieron de ellas por no gustarles. Son obras que abarcan el per√≠odo de 1860 a 1900. El per√≠odo anterior (que coincide con la Hermandad Prerrafaelita, entre 1848 ‚Äď 1860) no est√° presente en esta muestra ya que se encontraban en posesi√≥n de los distintos museos.
La comisaria considera que estas son obras llenas de naturalidad y sensualidad y que lo m√°s importante en la creaci√≥n art√≠stica de estos pintores, en aquellos momentos, era ¬ęla b√ļsqueda de la pura belleza formal¬Ľ.
Destac√≥ varias obras. El cuarteto. Tributo del pintor al arte de la m√ļsica. Una obra de Albert Joseph Moore (1841 ‚Äď 1893) que es ic√≥nica e imprescindible para entender el movimiento ¬ęense√Īa al espectador la belleza de la m√ļsica, no la belleza de un concierto griego¬Ľ. Muchachas griegas recogiendo guijarros a la orilla del mar (un t√≠tulo impronunciable en espa√Īol para la comisaria de la exposici√≥n) de uno de los pinores con m√°s prestigio de Londres, Frederic Leighton (1830 ‚Äď 1896). Tambi√©n una obra clave donde el pintor recoge los colores de la puesta del sol en los vestidos de las j√≥venes. Pero sin lugar a dudas, el coraz√≥n de la exposici√≥n es la sala dedicada a Sir Lawrence Alma-Tadema (1836 ‚Äď 1912). Son quince pinturas en donde podemos ver una evoluci√≥n cronol√≥gica de su obra. Desde esas primeras escenas cotidianas (Saliendo de la iglesia en el siglo XV o La vuelta del mercado) hasta sus lienzos finales con el mejor cuadro posible de gran formato, Las rosas de Heliog√°balo. Un cuadro que une cuesti√≥n hist√≥rica, decoraci√≥n y crueldad: no deja de ser la representaci√≥n de unos invitados a un banquete que se est√°n muriendo. Alma-Tadema se mostr√≥ como un pintor de la luz (al igual que lo fue Sorolla, incluso hay alguna peque√Īa reminiscencia en su obra al genio espa√Īol, por ese tratamiento de la luz), pero tambi√©n un excelente pintor de los peque√Īos detalles.
Veronique Gerard-Powell nos invit√≥ a descubrir a un pintor que a buen seguro desconoc√≠amos (nosotros y alg√ļn que otro museo que ahora empieza a sacar a la luz cuadros que ten√≠an abandonados en sus almacenes). Se trata de John Melhuish Strudwick (1849 ‚Äď 1937). Un pintor que destaca por el detallismo en cuadros pero casi desde una √≥ptica simbolista. Otro de los pintores rescatados del olvido es John William Waterhouse (1849 ‚Äď 1917). Artista que en la segunda parte de su carrera adapta el ideal de belleza a escenas de la Antig√ľedad. Un claro ejemplo lo podemos ver en la obra La bola de cristal. Una mujer sola, hechicera, idealizada situada en un espacio interior. Una delicia. Y para despedir la exposici√≥n nos encontramos con El canto de la primavera, de Waterhouse. Una obra tard√≠a (1913) que narra como la diosa Proserpina va recogiendo flores en un prado. Un cuadro melanc√≥lico con un potente naturalismo que pone fin a un per√≠odo.
Alma-Tadema y la pintura victoriana en la colecci√≥n P√©rez Sim√≥n es una exposici√≥n que re√ļne cincuenta obras muy significativas de la pintura inglesa del siglo XIX. Una pintura brit√°nica realizada bajo los reinados de la reina Victoria (1837 ‚Äď 1901) y de su hijo Eduardo (1901 ‚Äď 1910) que incluye a algunos de los artistas m√°s emblem√°ticos como puedan ser: Lawrence Alma‚ÄźTadema, Frederic Leighton, Edward Coley Burne‚ÄźJones, Albert J. Moore o John William Waterhouse. Pintores y obras que pese haber obtenido cierto √©xito y reconocimiento en su √©poca fueron ignorados por los museos y coleccionistas durante casi un siglo. Las obras de estos artistas a√ļnan la herencia de los prerrafaelitas (regreso al detallismo minucioso y a unos colores muy luminosos) con una vuelta al inter√©s por la Antig√ľedad cl√°sica donde el culto a la belleza femenina y la belleza de la armon√≠a visual lo impregnan todo. La muestra est√° dividida en seis apartados: Eclecticismo de una √©poca; Belleza ideal, belleza cl√°sica; Alma-Tadema, entre reconstrucci√≥n hist√≥rica y ensue√Īo; El rostro, espejo de la belleza; Del prerrafaelismo al simbolismo; y, por √ļltimo, Entre tradici√≥n y modernidad.

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Belleza cl√°sica, 1908. John William Godward. √ďleo sobre lienzo 51 x 40,9 cm. Colecci√≥n P√©rez Sim√≥n, M√©xico

En definitiva, una exposici√≥n dulce, amable, sensual y fresca para el t√≥rrido verano madrile√Īo. Cuidada hasta el m√≠nimo detalle (como la recreaci√≥n del ambiente con unas flores que podr√≠an haber inspirado a los propios pintores) y con un cat√°logo que va mucho m√°s all√° de la mera presentaci√≥n de las obras. Contiene estudios de la propia V√©ronique Gerard-Powell y de Charlotte Ribeyrol. Con el cat√°logo en mano (o la aplicaci√≥n App del Museo) se puede dar un paseo para ir descubriendo las obras que nos ha recomendado la comisaria de la exposici√≥n y a√Īadir las nuestras. Me quedo con El cuarteto (antes rese√Īado), con La pregunta, o Su mirada y sus pensamientos se encuentran en la lejan√≠a (¬°qu√© t√≠tulos m√°s evocadores!), o una acuarela virtuosa como es Vino griego, todas ellas de Alma-Tadema. Sin olvidarme de las obras de Strudwick o la deliciosa mujer (parece que reside all√≠ posando de forma permanente) protagonista de La ausencia acrecienta el amor de John William Godard. Ahhh, no se la pierdan, es una delicia de arte.

Para más información es imprescindible consultar el siguiente enlace:

Microsite de la exposición del Museo Thyssen-Bornemisza

Y un vídeo.

 

 

 

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

Jugadores de cartas de Cézanne, génesis de la pintura moderna

Justo ahora cuando se acaba de inaugurar en el Museo del Prado una exposición que lleva por título El Greco y la pintura moderna, traemos aquí una de las obras de Cézanne considerado por muchos como el padre de la pintura moderna.
Se trata de Jugadores de cartas que de forma habitual se encuentra en el Museo de Orsay. En este caso la ubicación es importante para distinguirla de otras versiones existentes de esta obra que luego veremos.

La obra

Jugadores de cartas
1894 – 1895
Paul C√©zanne (1839 ‚Äď 1906)
√ďleo sobre lienzo, 47,5 x 57 cm
Museo de Orsay, París

Los dos jugadores (campesinos de Aix, el pueblo natal de C√©zanne y muy probablemente trabajadores del Jas de Boufan, la casa familiar de C√©zanne), se enfrentan sentados, r√≠gidos, y apoyando sus codos en una peque√Īa mesa en la que se encuentra una botella de vino. A su alrededor el mundo parece que hubiera perdido el sentido. El ajetreo cotidiano ha quedado suspendido. Estamos ante una composici√≥n estable, serena, que nos transmite una solemne quietud.
La mesa se convierte en el centro de la escena. En ella confluyen las diagonales de los brazos doblados y las miradas de los jugadores. Pero el centro de toda la escena y, en definitiva, del cuadro lo constituye esa botella de vino, situada en medio de la mesa. Un volumen cil√≠ndrico que es subrayado por toques de luz (una l√≠nea vertical de blanco puro) es un ejemplo perfecto de la forma de ver y de representar el espacio en C√©zanne. La botella divide la tela en dos zonas, aunque no a la mitad pues el eje se ha desviado ligeramente a la derecha, que acent√ļan el cara a cara, la lucha entre los dos jugadores de cartas.
Los protagonistas se muestran concentrados en el juego. Cézanne capta sus expresiones sabiamente e introduce una relación psicológica entre ambos jugadores. Uno, el hombre de la izquierda, con un sombrero de copa, alta y rígida, fumando en pipa, estudia fríamente la jugada. El otro, el de la derecha, con sombrero mullido con las alas dobladas hacia arriba, muestra un semblante más abierto y con un mayor interés por la partida.
El espectador se convierte en uno m√°s de los protagonistas ocasionales que suelen frecuentar las tabernas y que asisten al juego. La iluminaci√≥n artificial se manifiesta en las sombras y de forma especial en el reflejo blanco del cuello de la botella y en la pipa. El protagonista del cuadro es el color que llena todo el lienzo. El hombre de la derecha viste una chaqueta de color claro, amarillento, al igual que el pantal√≥n de sus compa√Īeros, quien viste una chaqueta de tonalidad malva. El fondo es en general oscuro, con solo unos toques de color para definir el lugar indeterminado pero que bien pudiera ser el cristal de la terraza cubierta del bar.
La construcci√≥n muy estilizada de la escena aten√ļa el realismo y los modelos toman un una dimensi√≥n atemporal. Una nueva manera de concebir el espacio, eso es lo que C√©zanne aporta con sus obras. La figura se construye por planos que giran alrededor de ella resaltando los vol√ļmenes por medio de trazos de color que se adaptan a esos planos. Esta t√©cnica constituye el embri√≥n del cubismo. Por ello C√©zanne para muchos es considerado como el padre del arte moderno.
La aplicación del color se realiza a base de fluidas pinceladas que conforman ciertos elementos que anuncian el cubismo. Rojo, ocre, blanco, rojo oscuro, marrón; pocos colores para una composición que es una especie de manifiesto de la pintura de Cézanne.
Para el genial pintor los colores son el √ļnico elemento constitutivo de la imagen. En esta obra prima el volumen y la forma sobre la luz, obteniendo ese volumen gracias al color en estado puro. La luz de sus cuadros no existe como tal sino que son los propios colores los que producen esa luz.
El cuadro pertenece a una √©poca a caballo entre la sensaci√≥n impresionista y la organizaci√≥n espacial, ¬ęconstructiva¬Ľ en la que cada tema, a√ļn el m√°s humilde, el m√°s trivial, debe tener su propio peso y existencia. √Čpoca de madurez (en la d√©cada de los a√Īos 90) en la que C√©zanne produce sus principales lienzos. En ellos los personajes se encuentran fuertemente anclados en su decorado.

Versiones

Entre 1890 y 1895 Cézanne realizó cinco versiones con el motivo de los jugadores de cartas. Cada una de ellas tiene su particularidad. Las vamos a identificar por el lugar donde se ubica el cuadro.

Versión Barnes Foundation

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Esta Fundación de arte y educativa que se creó en 1922 con una gran colección de obras impresionistas y de las principales vanguardias del arte del siglo XX (Renoir, Cézanne, Matisse, Picasso, Modigliani De Chirico, etc.) y de artistas americanos. Se encuentra en Philadelphia (EE. UU.). Hoy posee unos fondos que abarcan no solo pintura sino prácticamente todas las ramas concernientes a las Bellas Artes, pero también posee un extenso bosque de más de 2000 variedades de árboles y plantas. Cuenta con dos sede, una en las afueras de la ciudad, en Lower Merion, y lo otra, recientemente, en el centro de la ciudad.
Su creador fue Albers C. Barnes que amasó una inmensa fortuna con una de las primeras drogas antimicrobianas.

En este cuadro aparecen cinco personas. Tres hombres son los jugadores. Uno más, por detrás de la mesa, asiste de pie a la partida. Y otra persona al fondo, parece estar abstraída. Parece una mujer, pero no está claro. Por aquella época no sería muy lógico que una mujer estuviera asistiendo a una partida de cartas como mera espectadora. Todo hace pensar en un joven adolescente, tal vez el hijo de alguno de ellos.
En la obra podemos observar una de las características del estilo de Cézanne. Se trata del abandono de la perspectiva tradicional para usar otra que comprende varios puntos de vista. Así la mesa del juego, el frente, con su cajón, está representado como si lo viéramos de forma frontal. La superficie plana de la mesa, sin embargo, está representada de tal forma que vemos que está depositado encima de ella. Esto solo sería posible si nos hubiéramos elevado por encima de ella o las patas traseras midieran veinte o treinta centímetros más que las delanteras.
En este lienzo una de las cosas que llama poderosamente la atención es lo que no vemos y es… el silencio. Es una escena tranquila, serena, donde no parece que haya trajeteo alrededor. La ausencia de una botella o vasos de vino y la presencia de ese adolescente me hace pensar que no estamos en una taberna sino en una habitación de una casa de cualquiera de ellos, o del propio pintor que ha organizado la timba para poder retratarlos tranquilamente. A la derecha, al fondo, un grueso cortinajes rompe la lisa pared para proporcionar volumen a la escena. En pared también podemos ver, en el centro, la parte inferior de un cuadro y un colgador de pipas de fumar; y a la izquierda un anaquel con lo que parece ser un cántaro (que nos recuerda a algunos de los que utilizaba el artista en sus naturalezas muertas). En este cuadro el personaje que fuma pipa es el que está de pie.

Versión Metropolitan Museum of Art de Nueva York

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El museo clasifica esta obra como ¬ęposiblemente¬Ľ la primera de las cinco versiones.
Comparándola con la anterior vemos que Cézanne se ha desprendido de un par de detalles para centrarse más en la escena del juego. Ha eliminado el anaquel y también la parte inferior del cuadro. También ha suprimido la figura del adolescente. Y en la mesa del juego ha quitado el tapete, como si le molestara. Por lo demás es prácticamente la misma escena, con el cortinaje y los gabanes de los paisanos. Al jugador del medio, el pintor ha decidido, en esta versión, ponerle un sombrero.

Versión colección privada

Hasta hace muy poco tiempo ¬ęcolecci√≥n privada¬Ľ era el pie de foto de este cuadro. Ese t√©rmino eliminaba la situaci√≥n geogr√°fica de donde se encontraba el cuadro. En febrero de 2012, la familia de real de Catar compr√≥ por 191,6 millones de euros Los jugadores de cartas (la versi√≥n que estaba en manos privadas). Es otra m√°s de las adquisiciones que est√° haciendo este jeque con la idea de transformar el emirato en un gran centro cultural en el Pr√≥ximo Oriente. La obra de C√©zanne ha batido todos los r√©cords en cu√°nto al precio pagado por una obra de arte. Solo me queda divagar sobre lo que hubiera pensado el propio artista al conocer esta informaci√≥n.
Centr√°ndonos en la obra, esta versi√≥n se simplifica con respecto a las dos anteriores. Lo primero que salta a la vista es que son solo dos los jugadores que est√°n con sus cartas en la mano. Un tapete de color marr√≥n cubre la mesa. En el centro una estilizada botella, contenedora de alguna bebida alcoh√≥lica. Curiosamente no vemos ning√ļn vaso, lo que hace pensar que C√©zanne ha recurrido ha este elemento con alguna intenci√≥n estilista, como pueda ser la de dividir el espacio o meter alguna l√≠nea vertical que contrarreste las horizontales que se forman la propia mesa o la balda de la pared, formando as√≠ un interesante juego de l√≠neas. El jugador de la izquierda viste una chaqueta de tonos azules. Lleva un sombrero, una especie de bomb√≠n r√ļstico, y fuma en pipa. Concentra su mirada en las cartas que tiene en su mano y que casi las podemos adivinar. El jugador de la derecha viste una chaqueta en tonos claros. Tambi√©n lleva un sombrero, m√°s desenfadado, con el ala vuelta hac√≠a arriba. No fuma y su mirada se extrav√≠a m√°s all√° de las cartas.

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Por detrás de él podemos ver una especie de mueble o puerta de madera.
Cézanne se preocupa más por el volumen por captar la forma la luz, dejando los detalles al margen (como el hecho de que la cara no esté definida o no distingamos las cartas).
Tras su venta por esa desorbitada cantidad se ha criticado mucho esta obra. O mejor dicho, se ha cuestionado si vale esa suma, pues casi todo el mundo acepta que estamos ante una gran obra maestra. A ella se la designa como la iniciadora del movimiento cubista (mucho cr√≠ticos encuadran esta obra dentro de la carrera de C√©zanne en un periodo protocubista o cubismo cezanniano). Esta obra mantiene un equilibrio entre el canon cl√°sico y la composici√≥n moderna (el cuerpo de la derecha se sale algo del cuadro, una cosa impensable unos cu√°ntos a√Īos atr√°s). Hoy en d√≠a, Los jugadores de cartas, est√° considerada como un tesoro art√≠stico nacional franc√©s. Claro que este aspecto da risa cuando el propio estado rechaz√≥ un intento de donaci√≥n (del nuevo propietario de Jas de Bouffan) que quiso legar unas obras que el genial artista hab√≠a dejado en la finca cuando la vendi√≥. Para mayor gloria de este lienzo fue robado en Aix-en-Provence en agosto de 1961, junto con otras siete obras de C√©zanne. Meses despu√©s recuperaron las obras previo pago de un rescate. Despu√©s, muchos a√Īos despu√©s, los franceses, con su Estado al frente, al intentado devolver un poco de honor al bueno de C√©zanne. Para ello no han dudado de dedicarle un mont√≥n de sellos y, sobre todo, un billetazo de 100 francos donde podemos ver el rostro del artista y un dibujo de Los jugadores de cartas.
Por √ļltimo, cada uno de los distintos propietarios, de estas versiones, dice que la suya es la mejor versi√≥n que C√©zanne hizo. Lo cierto es que ahora todas se han visto revalorizadas a ra√≠z de la √ļltima venta. Todos ganan con el boom de la venta de cuadros de arte.

Versión del Courtauld Institute of Art de Londres

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Esta versi√≥n presenta muchas semejanzas con la anterior que acabamos de ver. Mismo jugadores y mismos elementos compositivos. La √ļnica diferencia radica en que las figuras son m√°s estilizas, m√°s delgadas y presentan una mayor superficie pict√≥rica por encima de sus cabezas (a pesar de que el lienzo es de menor tama√Īo). Los colores empleados son m√°s luminosos, la pincelada es m√°s suelta, y en su conjunto da como resultado una obra con aspecto inacabado.

Con esta obra, Cézanne quiso, entre otras muchas cosas, reflejar la tradicional vida campesina que se veía, de una forma u otra, amenazada por el progreso. Una de sus primeras obras La trinchera, es un reflejo (y en cierta medida, denuncia) de esa herida en el paisaje fruto de la línea de ferrocarril que avanzaba de forma inexorable, aquí, en Los jugadores de cartas, Cézanne ha querido inmortalizar esa paz, esa tranquilidad de la vida de un pueblecito cualesquiera justo en el momento en que unas personas se disponen a pasar un rato alejados del mundanal y frenético caos imperante en las grandes ciudades.
Es importante destacar que C√©zanne se centra en la escena dejando a un lado la picaresca, la trampa, la burla, el enga√Īo y el juego del dinero. La partida de carta como tal, sin apuestas de por medio, es un reflejo de nuestra sociedad, que se va perdiendo por lo menos en el aspecto que nos present√≥ C√©zanne. Esto se ve relegado a un mundo rural. En las grandes ciudades es dif√≠cil ver a unos jugadores de cartas en una cafeter√≠a al lado de los grandes centros financieros.
Los a√Īos anteriores a 1890 y los siguientes se vivieron bajo la amenaza de esa guerra franco prusiana que se ver√≠a cristalizada de forma ominosa en la que se conoce como la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial, 1914 ‚Äď 1918).

En los pr√≥ximos n√ļmeros de Revista Atticus publicaremos este art√≠culo completo, as√≠ como la influencia que ha tenido esta obra y un extenso repaso a la tem√°tica de los jugadores de cartas en el Arte.

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

Ense√Ī-arte, el renovado blog de una saga: los Caballero

Nunca me he cansado de decir p√ļblicamente que una de las primeras personas que me apoyaron, y por consiguiente apoyaron a Revista Atticus, fue Juan Diego Caballero Oliver. Fui yo el que se puso en contacto con √©l para alabar su proyecto que se recog√≠a en forma de blog bajo el nombre ENSE√Ď-ARTE. Uno de los mejores, sin ninguna duda, en su g√©nero, en la Historia del Arte. Al conocer nuestra publicaci√≥n enseguida me anim√≥ a seguir adelante, a luchar por aquello en lo que uno cree con fuerza, ilusi√≥n y empe√Īo. Solo con trabajo es posible crear un blog de referencia. Es nuestra referencia e intentamos mantener nuestra vista en ese faro cultural.

Una de las cosas que tiene esto de Internet es que posibilita conocer a grandes personas. Hay un colectivo, cada vez m√°s extenso, que intentamos que el gusto por el arte est√© presente en cada uno de nuestros actos cotidianos. Es casi casi como una religi√≥n. A trav√©s de la plataforma Revista Atticus (ahora cumplimos cinco a√Īos de andadura) he conocido muchos de estos correligionarios. Juan Diego alab√≥ las virtudes no solo art√≠sticas, sino humanas de Alejandro Schmitt (Jano, para los amigos), un hombret√≥n de gran envergadura y mayor coraz√≥n que no dud√≥ en acompa√Īarnos en una presentaci√≥n de nuestra revista desplaz√°ndose hasta nuestra ciudad, desde Murcia, para compartir nuestra alegr√≠a. Se convirti√≥ en gran amigo Atticus y ahora mantenemos una relaci√≥n de amistad, a pesar de la distancia. Tambi√©n contactos con Gonzalo Dur√°n L√≥pez (creador de L√≠nea Serpentinata) llegando a crear una colaboraci√≥n a tres bandas entre Juan Diego, Gonzalo y un servidor.

 

Y en ese c√≠rculo, de amantes del Arte, tengo la suerte de contar a un gran amigo como es Jos√© Miguel Travieso al que debemos nuestras portadas (y muchos art√≠culos que publica en otro de los grandes blogs como es el de la Asociaci√≥n Domus Pucelae). No puedo olvidarme de la m√ļsica. La cl√°sica viene de la mano de Manuel L√≥pez Benito (un blog, Cl√°sica2, con una recopilaci√≥n de temas, que es una delicia). Y la moderna de la mano de Rub√©n G√°mez (Exquisiteces, es algo m√°s que buena m√ļsica). Como he dicho este c√≠rculo es cada vez es m√°s extenso. El que traz√≥ la circunferencia fue Juan Diego Caballero Oliver qui√©n falleci√≥ el 16 de julio de 2011. Ahora cuando est√° a punto de cumplirse tres a√Īos del d√≠a que subi√≥ a un estrado donde impartir clases a muchos m√°s alumnos deseosos de agrandar su cultura, recoge su testigo‚Ķ su hijo. No pod√≠a ser de otra manera. Diego Caballero asume de forma plena y consciente de la tarea que tiene por delante. Su maestro coloc√≥ un list√≥n muy alto. Pero siguiendo sus dictados no lo tendr√° dif√≠cil. En Revista Atticus sabemos de su capacidad y de su ¬ęarte¬Ľ. Ya hemos publicado trabajos suyos y seguiremos haci√©ndolo.

Cabecera Ense√Ī-arte

 

Desde hace apenas una semana el blog Ense√Ī-arte renace de nuevo. Toma un nuevo impulso despu√©s de un l√≥gico par√©ntesis en el que el dolor deja paso a nuevos frutos. Debe de ser as√≠. Las semillas que plant√≥ Juan Diego fructificaron en forma de tres frutos con nombre propios: Marta, Gema y Diego. Desde aqu√≠ os invito a que visit√©is el renovado blog y le√°is las emotivas palabras de Marta Caballero con las que abre la nueva etapa para esta exitosa bit√°cora cultural nacida con la √ļnica vocaci√≥n de ser una herramienta √ļtil para acercar la Historia del Arte a los alumnos. Diego Caballero ha elegido un art√≠culo que tiene como protagonistas a una saga de arquitectos: Los Wood, de tal palo tal astilla.

Hoy esta entrada era para reconocer a un gran hombre, y ahora a una gran saga. Ma√Īana (otro d√≠a, habr√° muchos d√≠as), alabar√© a esos otros grandes amigos Atticus que con el fruto de su colaboraci√≥n est√°n haciendo cada d√≠a m√°s grande a Revista Atticus. Gracias a todos. A todos os invito a conocer, a reconocer, a disfrutar y a que divulgu√©is ENSE√Ď-ARTE. Pasi√≥n por el ARTE.

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

 

 

 

 

 

Revista Atticus en la Cadena Ser √Āvila

 

El pasado 30 de mayo Revista Atticus fue protagonista Radiodel programa Literatura en Corto de la Cadena Ser √Āvila.

Es indiscutible el progreso continuo de nuestra publicaci√≥n. Una muestra de ella es la invitaci√≥n que hicieron la Cadena Ser de √Āvila a Luis Jos√© Cuadrado Guti√©rrez, editor de la publicaci√≥n. En una charla, animada y distendida con los conductores del programa, Luisjo desgrana, en apenas quince minutos, la g√©nesis de Revista Atticus y el origen de La fiesta de las palabras, nuestro primer libro, escrito por Salvador Robles e ilustrado por Elena Gonz√°lez (ELNO).

Os dejamos el enlace para que disfrutéis de esta entrevista.

 

http://www.ivoox.com/literatura-corto-2×35-audios-mp3_rf_3176453_1.html

 

Revista Atticus

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