Lo que el día debe a la noche

Orgullo y perjuicio a orillas del Mediterráneo

«Quién deja pasar de largo la más bella historia de su vida no tendrá otra edad que la de sus pesares y no habrá suspiro en el mundo capaz de mecerle el alma».

 

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Ficha

Película: Lo que el día debe a la noche.

Título original: Ce que le jour doit à la nuit.

Dirección: Alexandre Arcady. País: Francia. Año: 2012.

Duración: 162 min. Género: Drama, romance.

Interpretación: Nora Arnezeder (Émilie), Fu’ad Aït Aattou (Younes / Jonas), Anne Parillaud (Madame Cazenave), Vincent Perez (Juan Rucillio), Anne Consigny (Madeleine), Fellag (Mohamed), Nicolas Giraud (Fabrice).

Guion: Daniel Saint-Hamont, Alexandre Arcady y Blandine Stintzy; basado en la novela de Yasmina Khadra.

Producción: Alexandre Arcady. Música: Armad Amar.

Fotografía: Gilles Henry. Montaje: Manu de Sousa.

Dirección de producción: Tony Egry. Vestuario: Eric Perron.

Distribuidora: A Contracorrientre Films.

Estreno en Francia: 12 Septiembre 2012. Estreno en España: 2 Agosto 2013.

 

Sinopsis

Argelia 1930. La familia de Younes de nueve años se queda arruinada. El padre, totalmente agobiado decide recurrir a la ayuda de su hermano, un farmacéutico que vive en la comunidad occidental de Orán. Tras la Segunda Guerra Mundial, Argelia vive un momento en que el nacionalismo árabe está en plena expansión. El pequeño Younes se ha convertido en un joven lleno de vitalidad. Todo se desarrolla de forma plácida, pero la llegada a la ciudad de la joven y bella Émile pondrá a prueba la amistad de los miembros de la pandilla de Younes/Jonas.

Comentario

Antes de ver la película lo único que había oído de ella era una curiosa frase en la radio: Lo que el día debe a la noche (Ce que le jour doit à la nuit)se puede interpretar como lo que Argelia debe a Francia. Y ahí se quedó la frase en algún rincón de mi cabeza.

La película arranca en un momento contemporáneo para mediante un flashback trasladarnos a la Argelia de 1930. Una familia bereber, la familia de Younes, un pequeño muchacho de nueve años, vive con cierto desahogo cultivando su tierra heredada de sus padres. La amenaza de un latifundista ensombrece la esperanzadora cosecha de sus campos. Esa amenaza enseguida se convierte en tragedia. El padre de Younes no tiene otra alternativa que la venta de sus tierras. Tiene que echar mano de su hermano, un hermano que se encuentra bien situado socialmente gracias a su farmacia. Le entrega a su hijo Jounes (quien pasará a llamarse Jonas al occidentalizar su nombre). Desde ese mismo momento la vida del padre de Younes se rompe. Está avergonzado porque no puede alimentar a su familia a pesar de que trabaja en lo que le sale al paso por un mínimo salario.

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Jonas desarraigado tratará de hacerse con un hueco en la sociedad. Es consciente de la suerte que le ha brindado la vida, pero no puede olvidar sus orígenes bereberes. Él socialmente asciende, mientras que su familia sucumbe. Argelia vive una situación de relativa calma y pacífica convivencia entre los franceses colonos y los propios argelinos. Convendría echar una vista atrás en el tiempo para comprender un poco la situación que se vive en la película en Argelia. Argelia ha estado habitada desde hace diez mil años por bereberes. Los bereberes ya estaban allí antes de que los occidentales llegaran. Para no alargarnos mucho y tras distintas ocupaciones bárbaras nos situamos, de un plumazo, en 1492. Una fecha clave en la historia de España con la victoria de los Reyes Católicos sobre las tropas musulmanas. A raíz de ese triunfo parte de la población de Al-Ándalus huye hacia la cornisa norteafricana. La llegada de estas familias tanto a Marruecos, como a la propia Argelia influirá de manera decisiva en la cultura y en la vida social, provocando un auge en las grandes ciudades con nuevos desarrollos urbanísticos y una expansión económica. En 1510 Fernando el Católico toma por asalto Argel y comienza a fortificar la ciudad permaneciendo en esa zona hasta finales del siglo XVIII que ceden la ciudad de Argel (el ministro Floridablanca a punto estuvo de cambiar la ciudad de Orán a los británicos por el Peñón de Gibraltar). A partir de 1830 Francia va a establecer allí una importante colonia llegando incluso a obtener el estatuto de departamento francés. Y es así como llegamos a la situación histórica en la que se desarrollan los hechos de Lo que el día debe a la noche (basada en una novela del argelino Yasmina Khadra,seudónimo femenino del escritor argelino Mohammed Moulessehou). En 1954 Francia se negó a establecer un proceso para la liberación de Argelia lo que conllevará a una situación de estallido social que desembocará en una guerra de liberación y, finalmente, en la independencia de Argelia en 1962.

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La circunstancia de la ocupación francesa en Argelia es clave en el desarrollo de esta historia. Está presente en el matrimonio del tío de Younes, Mohamed (Fellag, recientemente le vimos en Monsieur Lazhar, 2011) y Madeleine (Anne Consigny). Ella francesa de origen lo abandonó todo por su marido. Fue repudiada por su familia. En Orán y en Río Salado (poblaciones donde se desarrollan los hechos, junto con Argel) en las pandillas de los muchachos los colonos no se relacionan con los árabes. De ahí que Younes fuera rebautizado cono Jonas. Sus amigos lo saben, pero no lo olvidan. Y lo aceptan como un mestizo. Y aunque Jonas alcanza una posición envidiable, con una carrera universitaria a punto de terminar, genera, a partes iguales, rencores entre su «gente» y recelo entre sus amigos colonos (de padres franceses, pero ellos nacidos, la mayoría, en Argelia). A estas circunstancias le añadimos el amor. Ah, el amor esa cosa tan compleja que uno/una siente hacia otro/otra. Jonas siente un flechazo nada más ver a Émilie, pero al enterarse de su filiación la pesadumbre le atenaza. Tendrá que guardar de por vida un gran secreto. Durante la película veremos los constantes vaivenes de la pobre Émilie, que no acaba de comprender como siendo el objeto de deseo de todos los jóvenes no «engancha» a Jonas.

Fu’ad Aït Aattou es un bellezón que interpreta al joven Jonas. Todo lo que tiene de belleza le falta de interpretación. Su imagen en la pantalla deslumbra pero no contagia su pasión, no transmite ese dolor que lleva en lo más profundo de su alma. Nora Arnezeder es otro bellezón que cautiva al espectador y que, al contrario que su compañero, actúa magistralmente. Acompañan a esta pareja actores maduros que no desentonan como son Anne Parillaud, Anne Consigny, Fellag y un espléndido Vincent Pérez en los papeles de Madame Cazenave, Madeleine, Mohamed y Juan Rucillio, respectivamente. Otros actores más jóvenes se ocupan de los papeles de la pandilla de Jonas con desigual resultado.

Lo que el día debe a la noche, no es otra cosa que su existencia. Sin la noche no sucede el día (claro que a la inversa tampoco). Lo que Argelia debe a Francia es su ¿existencia? Estaría por ver, pero como dice el otro: «va a ser que no». Manifiesta el joven Jonas a uno de los terratenientes, Juan Rucillio, ante su actitud gallarda al contemplar lo que el campesino tiene debajo de sus pies, que sin la «ayuda» de Francia solo tendría un pedregal; Jonas le contesta que ese campesino y todos sus antepasados están allí antes de que ellos llegaran. Sea como fuera la relación de amor-odio de Jonas y Émile de alguna manera se puede identificar con la relación de Argelia y Francia. Atracción y rechazo a partes iguales. Desavenencias por equívocos, orgullos y perjuicios bilaterales. C’est la vie.

Destacó la escena de la transición de la época infantil a la de juventud de los amigos de Jonas. En el momento en que va a ser acogido en la pandilla al haber aceptado sin rechistar el castigo impuesto al no delatar a sus amigos, tiene que pasar una prueba: aguantar la respiración bajo el agua. Cuando la segunda vez vuelve a emerger ya son adultos. Además la siguiente escena nos recodará el conflicto entre los colonos y los árabes y el cómo cada uno de los amigos lo lleva. Hay quien recrimina la actitud despótica con el sirviente árabe y hay quien de forma callada se rebela, como el propio Jonas.

La ambientación y la fotografía proporcionan ese ambiente exótico que es digno de mención a los cuales acompaña de forma soberbia la música de Armand Amar.

En su contra hay varios puntos. La aludía anteriormente insulsa actuación de Fu’ad Aït Aattou; el hecho de que no profundice en los acontecimientos históricos que ayudara a comprender ese conflicto franco-argelino y que se personaliza en el protagonista Jonas: cuando estalla el conflicto se tiene que definir; él pertenece a los dos mundos y tiene lealtades a ambos lados. Y tal vez le penalice un poco el exceso de metraje. Pero tal y como están los precios de las entradas al cine, mejor que sobre que no que falte, que para eso es un largometraje y no como sucede con Una casa en Córcega (que espero comentar en breve) de apenas 84 minutos.

Un trasfondo histórico, clave en la historia de Argelia, sirve para que el director Alexandre Arcady (de origen argelino) nos cuente una historia, desarrollada a lo largo de varias décadas, que versa sobre el amor y la envida, sobre la amistad y la lealtad y sobre el peso de nuestros orígenes Pero también sobre la tolerancia o la intolerancia, sobre las diferencias entre culturas, sobre el colonialismo, sobre la libertad de los pueblos a decidir sobre su destino (por cierto ¿qué pasa con el pueblo saharaui?). ¿Francia le debe a Argelia su existencia? Pues como dice Jonas a Juan Rucillio: ellos (los árabes) ya estaban allí antes de que vosotros (los occidentales) llegarais. Vayan al cine, les ayudará a formarse su opinión.

Os dejo un tráiler: 

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 


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Fichero archivado: Cine

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