INSTANTES ROBADOS, INSTANTES REGALADOS

 WDSCF7653 rec

Ojos vivos e inquietos. Palabras joviales y alegres. Una actitud rebosante de energía y curiosidad. Así nos ha recibido Mario Muchnik, «editor de los de verdad, de los que aman la literatura», un editor cuya capacidad para detectar el talento ha nutrido como nadie nuestra Historia de la Literatura.

Con el título «Instantes robados», la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid nos ofrece esta exposición formada por dos selecciones de sus más de 50.000 negativos: «Retratos literarios» y «Crónicas viajeras». En esta muestra, alojada en la Sala de Exposiciones del Teatro Calderón, encontramos pruebas suficientes de que la capacidad de Mario Muchnik para descubrir significados y composiciones insólitas no se limita a la letra impresa, sino que se hace extensible a la lectura de los momentos y personas que han pasado por su intensa vida.

A lo largo de sus más de 80 años, Mario Muchnik ha conocido y tratado a los escritores y pensadores más relevantes del último siglo. No sólo a través de sus obras, que tuvo el privilegio de dar a conocer, sino por las incontables conversaciones, amistades y anécdotas que los unían. En «Instantes robados» podemos asomarnos a algunos pequeños pasajes de su vida, y observar la intimidad de escenas únicas de sus viajes (unos jóvenes pescando en Zurich, el clave con el que Mozart terminó Don Giovanni) o retratos sencillos de alguna de sus célebres amistades (Ana María Matute, Julio Cortázar, Jean-Paul Sartre). Mario intenta huir de lo «típico» en sus fotografías y evita la excesiva exposición antes de disparar su cámara, dotando a las imágenes de una impronta de frescura y naturalidad. Elige el blanco y negro para las fotografías, casi como si no pudiese concebir el mundo más que a través de la tinta negra impresa que ha caracterizado su vida, pero respondiendo también a un afán estético con el que pretende conferir más abstracción a la escena y remarcar que detrás de cada una de ellas se esconde una anécdota que hizo de ese momento algo especial e irrepetible. Huye además de la digitalización de la fotografía por convicción personal, ya que para él los dos elementos esenciales de la fotografía no son digitalizables: el encuadre, que queda a discreción del fotógrafo, y el contenido moral de la foto, lo que dice la foto, lo que sugiere. «No hay circuito digital que te lo diga», reflexiona el autor.

WDSCF7650

Es un privilegio poder contemplar estos retratos únicos a través de unos ojos que han visto y compartido tanto. Mario Muchnik, después de habernos dado a conocer auténticos hitos de la escritura, nos regala estos instantes, robados a sus protagonistas, para, una vez más, compartirlos con nosotros.

 WDSCF7666byn

Coda final, la especial relación de Mario Muchnik con Valladolid

Mario Muchnik tiene una singular relación de cariño con la ciudad de Valladolid, que acoge su exposición hasta el 13 de mayo de 2013. Esta relación se debe a la estrecha amistad que mantenía con el poeta Jorge Guillén, a quién, por supuesto, editó. No puedo evitar transcribir una anécdota que Mario nos contó a propósito del poeta durante una comida en la costa de Niza:

«Jorge estaba de cara al mar, fuera. Me estaba acercando a él cuando vi bajar por una escalera a una joven muy guapa en toples, camino de la playa. Le dije que la mirase. Cuando Jorge la vio, sólo me dijo: ‘Delicioso’. Entonces comprendí su poesía».

 

Matías Pardo Mateos

Revista Atticus

 

 


Fichero archivado: Exposiciones

Le gusto este articulo? Subscribete a mi RSS feed y obtener mas descargas!