Fallece Luis Laforga. Retrató a Valladolid en Ríos de Luz con sus mejores galas.

 

 

 

 Cuando un amigo se va
queda un terreno baldío
que quiere el tiempo llenar
con las piedras del hastío.

Cuando un amigo se va

Alberto Cortez

 

 

 

 

 

Luis Laforga Caricatura

 

 

 

Hoy es un día triste para Revista Atticus. Y muy triste para mí, como editor y responsable de este bello proyecto. Logré contactar con Luis Laforga y presentarle nuestra revista. Me dijo que contara con él, que podía disponer de sus fotos. Días después, con motivo de la publicación del reportaje Ríos de Luz (nunca Valladolid ha lucido tan bella) volví a coincidir con él y pedirle alguna foto de la inauguración de la Cúpula del Milenio. Pásame tu correo, le dije. Cogió un papel mientras nos estábamos tomando una copa y me dio esta singular tarjeta que reproduzco aquí. En un pis pas se había retratado junto a su correo y su teléfono. Un tío que se caricaturiza a sí mismo es una persona a tener en cuenta. Después siguieron otras colaboraciones, siempre atento, amable, generoso y desprendido y comprometido con la cultura. Siempre me apoyó y dio luz y brillo con sus imágenes a Revista Atticus. Hace tres meses le entregué un ejemplar de Revista Atticus TRES. Era suyo, es mi parte que cumplo con los colaboradores: entregarles un ejemplar de la revista en edición impresa. Lo echó un vistazo y me dio las gracias. Faltaría más le contesté. Tal vez Fernando Urdiales (uno de sus últimos trabajos, recientemente fallecido) necesitaba de un fotógrafo y para allá que se ha ido. Seguro que allá donde vayas hablas de nuestra revista, pero a mí eso, hoy, no me consuela. Descansa en paz, querido amigo. Hoy Revista Atticus ha perdido un poco de brillo, ha perdido un gran amigo Atticus.

 

 

 

Winauguracion

 

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

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