Blue Valentine, en busca de la pasión perdida

¡Ah! Cómo hemos cambiado
qué lejos ha quedado
aquella amistad.

Cómo hemos cambiado

Presuntos implicados

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Ficha

Película: Blue Valentine.

Dirección: Derek Cianfrance.

País: USA. Año: 2010. Duración: 114 min.

Género: Drama, romance.

Interpretación: Ryan Gosling (Dean), Michelle Williams (Cindy), Faith Wladyka (Frankie), John Doman (Jerry), Mike Vogel (Bobby), Marshall Johnson (Marshall), Jen Jones (abuela), Maryann Plunkett (Glenda), James Benatti (Jamie), Barbara Troy (Jo).

Guion: Derek Cianfrance, Joey Curtis y Cami Delavigne.

Producción: Jamie Patricof, Lynette Howell y Alex Orlovsky.

Música: Grizzly Bear.

Fotografía: Andrij Parekh.

Montaje: Jim Helton y Ron Patane.

Diseño de producción: Inbal Weinberg.

Vestuario: Erin Benach.

Distribuidora: Karma Films.

Estreno en USA: 29 Diciembre 2010. Estreno en España: 22 Febrero 2013.

Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.

Sinopsis

Dean y Cindy forman un matrimonio joven. Dean va tirando con cualquier trabajo que surja  mientras se ocupa de la pequeña, Frankie. Cindy es enfermera y ambos se desviven en el cuidado de su hija. Tras seis años de relación, surge la crisis: de unos idílicos comienzos se pasa a una situación en la que la apatía parece haberse instalado en el hogar. Dean quiere recuperar la ilusión y propone a Cindy pasar una noche fuera del hogar, en un hotel temático donde la opción que eligen es la Habitación del futuro. Pasado, presente y futuro de una relación.

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Comentario

Blue Valentine aterriza en nuestro país con casi dos años de retraso desde su estreno en los Estados Unidos. Hay que echar la vista atrás en las hemerotecas para ver que viene precedida por el aval de unas nominaciones a diferentes premios y en diferentes categorías. Destaca la nominación a la mejor actriz por parte de Michelle Williams (Cindy) y la buena acogida que tuvo en el Festival de Cine de Gijón (también en Toronto y Sundance).

En España se presenta con el subtítulo de una Historia de amor (por si acaso nos quedaba alguna duda de su contenido).

No creo que esté todo inventado en el cine. Por lo tanto no es una película original (y menos tratando de las vicisitudes por las que pasan la pareja protagonista). Pero es de agradecer que un director se salte lo habitual para ofrecer un producto que parece subvertir el esquema tradicional de planteamiento, nudo y desenlace (más adelante tratare de aclarar ese «parece», pero ya adelanto que se mantiene esa clásica estructura).

Blue Valentine plantea la relación de una pareja por espacio de seis años. Sus inicios, su cénit y su decadencia. Son innumerables los films que plantean la vida en pareja. Dean (Ryan Gosling) es un hombre encantador. No terminó sus estudios, es un tanto inmaduro, bonachón y cariñoso que ejerce de padre a la fuerza pero tratando de hacerlo lo mejor que puede. Se salta las convenciones habituales para ser más amigo que padre en la relación con su hija. No le importa vivir de aquellos trabajos que le van saliendo al paso. Cindy (Michelle Williams) es atractiva, guapa, vitalista y una brillante estudiante. En su camino se le cruza un «piernas» cuyo encanto radica en los músculos. Convive con sus padres en un hogar donde hace mucho se mudó el amor para dar paso a los gritos, desdenes y violencia. La llegada de Dean en la vida de Cindy es una brisa de felicidad, es el amor principesco.

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Derek Cianfrance dirige este film después de haber escrito y reelaborado el guión durante casi una decena de años. Plantea la relación con una propuesta en la que altera los hechos por medio de flashbacks. Nos suministra la información alterando el orden cronológico de la misma. Para ello se apoyo en una serie de recursos técnicos (como es el hecho de rodar el pasado con una cámara de 16 mm., y el presente con una digital; el uso de diferentes encuadres de la escena: planos cortos para el presente, planos más abiertos para el pasado, donde la relación no es tan asfixiante; y el empleo de diferentes tonalidades en las escenas). El resultado de todo esto, con las elipsis temporales, es demoledor. Fruto de ello Blue Valentine nos muestra una relación de los protagonistas que resulta sobrecogedora. Es algo así como echar la vista atrás, a tu pasado conjunto, cuando estás tratando de evitar la separación Una puesta sobre la mesa de esas fotos de tu alocado amor. ¿Dónde ha quedado nuestro amor? Y como dice la canción de Presuntos implicados ¿Cómo hemos cambiado? Son dos almas jóvenes que conectan al principio como lo hacen la mayoría de las parejas. Van entablando una conversación y van dando un repaso por sus gustos. Al final se dan cuenta de que música, bailes y bromas los une. Pero eso que los une al final acabará por separarles. Y una película que empezó de una manera extraña, que no nos permitía situar a cada uno en su sito, por esa alteración cronológica, al final todo acaba de encajar y vemos como comienza, se desarrolla y finaliza una relación. Asistimos al final a la decadencia, el caos, el dolor, personificado en dos jóvenes que lo único malo que han hecho es vivir la vida con olvido. El ayer feliz da paso a un presente dramático y a un futuro incierto. Un cruento drama en que la presencia de terceros apenas es sustancial. No hay culpas que echar a una intromisión, a una infidelidad. Es la agonía, de forma natural, aunque algo prematura, de una relación. El amor se agotó. Se vuelven incapaces de recuperar la pasión y la vida se llenó de hastío, desgana y melancolía con la añoranza del bello vivir.

Blue Valentine tiene bastantes virtudes. Una de ellas, su mayor activo, es la excelente interpretación en los papeles de Cindy y Dean. A Michelle Williams la vimos en películas como Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) y Mi semana con Marilyn (Simon Curtis, 2011) que, junto con esta, fue nominada en las tres ocasiones para los Oscars (en la primera como actriz de reparto y las otras como mejor actriz). Y a Ryan Gosling hemos podido disfrutar de sus actuaciones en varias y recientes películas como Los idus de marzo (Stephen Meyers, 2011), Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), Lars y una chica de verdad (Craig Gillespie, 2007), o la ya muy lejana El diario de Noa (Noah Calhoun, 2004). Tanto uno como otra, vaya carrerones que llevan. Su actuación en Blue Velentine, es convincente, emotiva y creíble. De una manera u otra muchos se verán (nos veremos) retratados en alguna de esas fases por los que atraviesa una relación. Cindy es la que lleva la voz cantante con sus decisiones. Nos transmite verosimilitud con su sufrimiento, con su puesta de negro sobre blanco de las dudas que la acometen. Ve que sus sueños no se van a cumplir por ese camino y no quiere repetir en su casa lo que acontece en el hogar donde se crió. Al final hay que pensar que es honesta y no quiere que Ryan se convierte en ese ser ominoso que maltrata a su madre. Pero Ryan, con su actuación, no le va a la zaga. Se muestra brillante y soberbio en los variados registros. Desde el humor, a la ira, desde la ternura hasta la rabia. Gran actuación de la pareja que denota una buena química.

Y otra de las cosas destacable es la metáfora de la habitación del futuro. Gran acierto. Con una puesta en escena en tono azul los protagonistas quieren recuperar el amor en esa habitación donde todo es aséptico, frío, artificial. Lo contario a la pasión. Con eso está dicho todo. También hay un par de escenas destacables. Una de ellas es cuando Dean toca una especie de ukelele y ella baila, así a palo seco, una especie de claqué. Deliciosa. La otra es todo lo que rodea a la boda cuyo resultado es un momento lleno de ternura y sensualidad. Ah, y en el lado dramático reseñar la escena en la que Cindy acude al médico. Terrible.

Michelle Williams as Cindy and Ryan Gosling as Dean in BLUE VALENTINE

Mi opinión es muy favorable a favor de esta película. Tiene ese toque de película independiente, de film indie, que gusta a la crítica pero que no siempre llena salas. Entiendo que a muchos les sea dura, les sea lenta y, en definitiva poco agradable. Pero, a veces, la vida es la que es y no la que quisiéramos que fuera. Es esta una relación en la que no hay buenos ni malos. El director no ha caído en ese maniqueísmo. Todos salimos perdiendo cuando el amor se nos escapa entre esos besos que ya no alcanzamos a dar.

Vayan al cine, disfruten hasta con los títulos de crédito. En esta ocasión asistimos a la progresión de los nombres acompañados con unos hipnóticos toques musicales que ayudan a digerir lo que acabamos de ver. Blue Valentine es una muestra de que con un pequeño presupuesto se desarrolla un gran y bello proyecto.

Un tráiler:

 

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Fichero archivado: Cine

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