Presentación Revista Atticus TRES

El pasado martes 4 de diciembre se presentó en sociedad el número TRES, edición impresa, de Revista Atticus. El acto tuvo lugar en el salón de actos del Palacio de Villena de Valladolid, una de las sedes del Museo de Escultura. Contó con la participación de María Bolaños, directora del Museo de Escultura; Manolo Madrid, poeta, escritor y colaborador habitual de Revista Atticus; y Luis José Cuadrado Gutiérrez, editor de la revista.

María Bolaños agradeció el reportaje que Revista Atticus dedica en este número al Museo de Escultura. «Es de agradecer que en estos tiempos haya iniciativas como las de Luis José Cuadrado que dirige una revista a la que tengo un gran cariño y la cual me atrapó desde el inicio con ese nombre tan cinematográfico». Estas fueron algunas de las palabras con las que la directoria inició la presentación. Posteriormente cedió la palabra al editor de nuestra revista, Luis José Cuadrado. Luisjo agradeció las facilidades dadas por la directora como todo el equipo del Museo de Escultura. A continuación extractamos algunos párrafos de la presentación:

 

«Muchos sois los que ya conocéis nuestra Revista. Llevamos Tres años y medio funcionando. Tenemos 19 ejemplares en formato digital y 7 números monográficos. Y acudimos a una nueva cita en edición impresa, la tercera.

Alguno de vosotros puede pensar ¿pero, otra presentación? ¿Es que cada vez que hagan un número, tienen que hacer una presentación?

Revista Atticus no es una revista al uso. Sale al mercado cuando esté lista o cuando hemos tenido los recursos suficientes para ello. Esta es la única manera de ofrecer un buen producto. No tenemos un compromiso acuciante con suscriptores. No tenemos que mantener una infraestructura costosa de instalaciones. Cuando tenemos hilvanado el número nos ponemos a la búsqueda de los recursos económicos para llevarlo a cabo. Es decir, salimos a buscar el dinero de nuestros amigos y patrocinadores o, como a mí me gusta llamarlos, patrocinadores amigos Atticus.

Por eso, cuando ya lo tenemos, brincamos y damos saltos de alegría al saber que podemos salir al mercado con un nuevo número. Y esa es la razón de estar hoy aquí: compartir con todos vosotros esa alegría y presentaros esta criatura de la que cada día nos encontramos más orgulloso».

 

A continuación se entretuvo en cuatro/cinco artículos que destacó sobre el resto por razones diversas pero que, como padre de la criatura, se siente orgulloso de todos y cada uno de los trabajos y colaboraciones que conforman el número TRES.

 

«No quería aludir a la situación actual ni tan siquiera de pasada. Este momento, este día tiene que ser de regocijo, de inmensa alegría, porque no es fácil estar aquí con esta publicación. La crisis no puede justificar todo. Atravesamos una situación socio cultural muy preocupante. Se está identificando a la cultura con una idea insustancial de vano entretenimiento. Lanzando mensajes continuos de que hay otras cosas en las que ocuparse. Todo parece obedecer a un plan estratégico para separar a los ciudadanos de la educación intelectual y sentimental, un derecho imprescindible para la formación de las conciencias críticas. Educación y cultura son fundamentales dentro de nuestra sociedad democrática. Basta recordar que el artículo 44.1 de la Constitución Española defiende la cultura como un bien público que debe de ser protegido por el Estado: Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.

¿Por qué nuestros dirigentes públicos gustan de gastar, de aportar dineros de las arcas públicas para sostener a grandes equipos de fútbol, de baloncesto o balonmano (incluso alguna de ellas son sociedades deportivas) y rechazan invertir con tanto dispendio en cine, libros o por qué no, en proyectos culturales como el nuestro?

Hace poco leí en un diario digital La República un artículo que lleva por título En defensa de la cultura. Dice así.

Considerar los productos culturales como un artículo de lujo, abandonándolos a los intereses privados es un intento elitista más, de rebajar la educación de la ciudadanía, impidiendo su formación.

No podemos despreciar a la cultura por que implicará el desmantelamiento de nuestro pasado, olvidándonos de lo que fuimos; impedirá un diálogo con el presente y supondrá una cancelación o empobrecimiento de nuestro futuro.

Esa base de nuestra formación, de nuestra cultura, servirá para entre otras cosas de entender lo que nos dicen cuando nos hablen, por poner algunos ejemplos cotidianos, de «reasignación de efectivos o de flexibilización laboral» nos demos cuenta de que en realidad lo que nos están hablando es de despidos. O cuando oigamos «optimizar la gestión» podamos entender que de lo que hablan es de privatizar lo que sea, y por ende, despedir. O, por último, cuando alguien diga, por poner un ejemplo, que inauguramos este «polo de dinamización económica» lo que nosotros podemos entender con nuestra capacidad crítica es que estamos ante «un aeropuerto ruinoso que no se va a estrenar ya te lo digo yo». En definitiva, al tener una cultura será más difícil que nos manipulen.

Yo no entiendo de política. Ni de tantas y tantas otras cosas. Pero tengo mucha imaginación y me gusta mucho leer. Básicamente por dos razones: Una porque fomenta esa imaginación (al igual que sucede con el cine o teatro) y la segunda, porque cumple un doble objetivo: nos entretiene y nos mantiene informados. Javier Marías entiende mucho más de política que yo, y es valiente. El pasado 14 de octubre escribía en su página semanal en El País un artículo que os recomiendo y que lleva por título: La imaginación recortada. Habla entre otras cosas de que el año 2013 se ha producido un tijeretazo del 30% en las aportaciones del presupuesto para el Museo del Prado, el Reina Sofía (me imagino que este también) o el Teatro Real o la Biblioteca Nacional. Y, lo más gordo, las bibliotecas públicas del Estado no tendrán presupuesto para la compra de libros. Terrible.

 He extractado lo siguiente:

Cuanto más ardua la cotidianidad más se necesita evadirse…, durante un rato al final del día. Hora y media de una película, una hora de lectura al final de la jornada.

Los que escriben y hacen cine, los que interpretan y componen música, todos ellos dan consuelo al término de la jornada…

Son parte de nuestra formación como personas y, si no otras cosas, nos enseñan a pasar por la tierra con una dimensión imaginativa.

Dotar a lo que nos sucede de esa dimensión es una ayuda enorme contra la realidad que nos apesadumbra.

En este punto enlazo con la editorial del número TRES. Lleva por título Medio pan y un libro. Un pequeño discurso, para muchos conocido, que Federico García Lorca pronunció al inaugurar la biblioteca de su pueblo en septiembre de 1931.

«No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social».

Tras ochenta años, apenas hemos cambiado».

 

Seguidamente Luis José Cuadrado presentó a Manolo Madrid poeta, escritor y colaboradora habitual de Revista Atticus que se había desplazado desde su ciudad de residencia, Zamora, para acompañar y engalanar con su recital poético la presentación del número TRES.

 

Posteriormente el editor agradeció la labor de todos los colaboradores así como la aportación de una serie de instituciones y empresas y grandes amigos Atticus y la asistencia de todos los que llenaban la sala. Al final se proyectó un vídeo a modo de sumario de este bello número TRES.

Puntos de venta en Valladolid

  • Kiosco Cl Constitución (frente a El Corte Ingles)
  • Kiosco Cl Hernando de Acuña, 42 (Parquesol)
  • Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso (UVA) en su sede de la Plaza del Palacio de Santa Cruz.

 

Próximamente se anunciaran otros puntos de venta.

 

Revista Atticus

 

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