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Exposición: Gauguin y el viaje a lo exótico en el Museo Thyssen-Bornemisza

Gauguin y el viaje a lo exótico

El pasado 5 de octubre se presentó en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid la exposición con la que celebra su vigésimo aniversario: Gauguin y el viaje a lo exótico. El acto contó con la presencia de Guillermo Solana, director del Museo Thyssen-Bornemisza, Paloma Alarcó, comisaria de la exposición y jefe de Conservación de Pintura Moderna del Museo Thyssen-Bornemisza; y la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza, vicepresidenta del Museo Thyssen-Bornemisza.
Guillermo Solana elogió a la baronesa Thyssen-Bornemisza por continuar con la gran labor de mecenas del arte en España. El director también recordó a los asistentes que la institución cumple veinte años y que pasa por una «segunda juventud» o, incluso, una «vuelta a empezar» tras el abandono del patrocinio de Caja Madrid, subrayando la ventajas de este viaje en solitario que permitirá exposiciones más cómodas con piezas escogidas de mayor calidad.
Paloma Alarcó considera a Paul Gauguin como un artista radical que lo dejó todo para ir en busca de sus orígenes y así dar un paso hacia adelante. Alarcó ha querido mostrar al pintor francés como protagonista de una historia y como padre de la modernidad; un artista que está muy presenta en el museo y que tiene que ver mucho con esa modernidad.
La baronesa Tita Cervera señaló que sigue, a pesar de las dificultades, con la gran labor de difusión cultural de mostrar a todo aquel que se acerca al museo la colección que heredó de su marido. Una colección que tiene cuadros del siglo XIV y que no es más que una historia del hombre a través de esas obras que el barón Thyssen, y anteriormente su padre, atesoraban con esmero y dedicación. El artista francés es uno de los pintores preferidos por la baronesa.

Paul Gauguin (1848 - 1903) Dos mujeres tahitianas. 1899. Óleo sobre lienzo. 94 x 72,4 cm. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Estados Unidos. Donación de William Church Osborn, 1949; inv.: 49.58.1

La exposición
La exposición arranca con el cuadro Mujeres de Argel en un interior de Delacroix uno de los primeros artistas que emprendieron ese viaje hacia lo exótico. Un viaje que también emprendería Gauguin en busca de civilizaciones antiguas que estaban alejadas del corsé que impone la sociedad occidental, algo que también ocurre con otros artistas también presentes en esta exposición.
La figura de Paul Gauguin es muy relevante y es fundamental en ese paso, dentro de la historia del arte, a la modernidad. Esta exposición tiene como hilo conductor el viaje a lo exótico como búsqueda de un mundo supuestamente más libre que posibilite una renovación dentro del lenguaje artístico imperante en la sociedad occidental. Un viaje que comienza en Gauguin (aunque anteriormente ya lo había experimentado Eugene Delacroix) pero al que le siguen artistas como Emil Nolde, Matisse, Paul Klee o Kandinsky, por citar algunos.
Las obras de Gauguin en los Mares del Sur resultaron unas pintura icónica que se convirtieron en las imágenes más seductoras del arte moderno ejerciendo una poderosa influencia en los movimientos artísticos que surgen a lo largo de las primeras décadas del siglo XX (como son el fauvismo francés o el simbolismo alemán). Su viaje marcaría una de las primeras vías maestras hacia el camino de la abstracción.
Al acercarse a esta exposición hay que tener muy en cuenta que los artistas finiseculares del XIX, e incluso buena parte de ellos del siglo XX, estaban considerados poco menos que como proscritos. No encontraban su hueco en una sociedad que cada vez les arrinconaba más. En ese caldo de cultivo Gauguin huye con su rebeldía, con su insatisfacción en busca de un paraíso, pero en 1887 ya quedan pocas tierras vírgenes y su huida acaba cuando su vida toca a su fin.
La muestra reúne 111 obras cedidas por museos y colecciones de todo el mundo como la Fondation Beyeler de Basilea, el Albertina de Viena, el Bellas Artes de Budapest o la National Gallery of Art de Washington y préstamos de especial relevancia como los cuadros de Paul Gauguin Matamoe (Muerte. Paisaje con pavos reales) (1892) del State Pushkin Museum of Fine Arts de Moscú, Dos mujeres tahitianas (1899) del Metropolitan Museum of Art de Nueva York o Muchacha con abanico (1902) del Museum Folkwang de Essen; cuadros que se han pedido de manera ex profesa para esta exposición.

Tres son las cuestiones que aborda la exposición recogidas a lo largo de ocho capítulos, mezclando pinturas con otros documentos gráficos, y que nos propone una invitación a explorar ese sentido iniciático en la búsqueda de lo primitivo, de lo salvaje. La primera de las cuestiones es la propia figura del pintor postimpresionista, Paul Gauguin (1848 – 1903). La segunda trata del viaje como un escape de la sociedad occidental y que servirá como acicate y estímulo para la renovación de la vanguardia. La tercera, y última, se presenta como una concepción moderna de los exótico y las vinculaciones con la etnografía.

 

 

 

Actividades

La exposición, como viene siendo habitual, se completa con un extenso catálogo y con una serie de actividades. Una de ellas es el curso monográfico Itinerario del salvaje que dirige el profesor Francisco Calvo Serraller, sobre el significado que jugó el viaje a los confines para los artistas del siglo XIX y principios del XX. Otra de las actividades es el ciclo de conferencias Paraísos. El director del Museo, Guillermo Solana abrirá las conferencias para después cinco escritores hablen sobre el viaje, de lo exótico y sus experiencias con otros mundos (Javier Reverte, Félix de Azúa, Maruja Torres, Luis García Montero y Juan Goytisolo).

 

Más información:

http://www.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2012/gauguin/

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

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