Headhunters. Acción nórdica trepidante

Ficha

Película: Headhunters.

Título original: Hodejegerne.

Dirección: Morten Tyldum.

País: Noruega. Año: 2011.

Duración: 101 min.

Género: Thriller.

Interpretación: Aksel Hennie (Roger Brown), Synnøve Macody Lund (Diana Brown), Nikolaj Coster-Waldau (Clas Greve), Julie R. Ølgaard (Lotte), Daniel Bratterud (Vakt), Eivind Sander (Ove).

Guion: Ulf Ryberg y Lars Gudmestad; basado en la novela de Jo Nesbø.

Producción: Marianne Gray y Asle Vatn.

Música: Jeppe Kaas y Trond Bjerknaes.

Fotografía: John Andreas Andersen.

Montaje: Vidar Flataukan.

Diseño de producción: Nina Bjerch Andresen.

Vestuario: Karen Fabritius Gram.

Distribuidora: Alta Classics.

Estreno en Noruega: 26 Agosto 2011. Estreno en España: 24 Agosto 2012.

Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.

 

Sinopsis

A Roger la vida le sonríe. Lo tiene todo a lo que un hombre puede aspirar: una mujer, alta y rubia, muy guapa; una casa igual de primorosa y un trabajo envidiable que le reporta unos buenos beneficios. Es el headhunter (cazatalentos) más reputado de toda Noruega. Está casado con Diana que es propietaria de una galería de arte y viven en una lujosa mansión. Para mantener este nivel de vida Roger se dedica a robar obras de arte. En la galería, su mujer le presenta a Clas Greve que tiene una doble condición de candidato. Por un lado al cargo de consejero delegado de una importante compañía para la que Roger está trabajando y por otro al de ser robado ya que posee un valioso cuadro. Greve no se conformará con una simple entrevista para el puesto. Ambos, entrevistado y entrevistador comenzarán su particular caza.

Comentario

El film parte de un tópico: ¿Qué hace un tío de apenas metro y medio (1,68) de estatura con un pedazo de rubia de casi dos metros? Roger Brown (Aksel Hennie) es el cazatalentos con más reputación de Noruega, pero su autoestima la tiene por los suelos. Esa «limitación» la suple con un buen armario, con el último modelo de coche y con una de las mejores casas de la ciudad donde reside junto a su esposa. Todo lo hace (o así lo piensa) para poder «mantener» a su esposa a su lado, Diana (Synnøve Macody Lund), una escultural rubia, guapa y talentosa mujer. Roger es un astuto cazatalentos que mientras estudia el perfil del candidato a un determinado puesto, por otro lado trata de sonsacarle información para ver si su casa es la idónea para perpetrar un robo. Porque a eso se dedica Roger para poder mantener el nivel de vida que le exige esa compostura. Busca obras de arte entre las posesiones de sus candidatos y saber cuándo pueden cometer el delito en connivencia con un socio que controla la seguridad en las casas. Una actividad que le sirve por igual para pagar ese alto precio por mantener el status y, por otro lado, para saciar su codicia. Está esperando robar la obra de arte que le retire para siempre y se dedique a lo que mejor sabe hacer: seleccionar personal. Para esta empresa cuenta con el apoyo de un amigo, de un socio, Ove (Eivind Sander) que está empleado en una empresa de seguridad con lo cual tiene libre acceso a las casas.

Diana Brown con la ayuda de su marido acaba de abrir una galería de arte. Celebra su inauguración a la que acuden las fuerzas vivas de la ciudad. Una de esas personas es un policía al que le gusta más la cámara que el despacho (y que cobrará especial protagonismo en la resolución de la película) y otra es un guaperas que llega a la ciudad con la vitola de estar tomándose un descanso de su trabajo (una importante empresa holandesa que desarrolla sistemas con GPS) e inicia ahora un periodo de reflexión mientras se hace cargo de la casa de su abuela. Se trata de Clas Greve (Nikolaj Coster-Waldau, actor que nos resultará más conocido por estos lares por su participación en Blackthorn de Mateo Gil, pero también por su reciente participación en el papel de Jamie Lannister en Juego de tronos) tan alto y tan guapo como la dueña de la galería, lo cual causa los celos de Roger nada más presentárselo su mujer. Greve revela a Diana que tiene en su poder, por herencia de su abuela, un Rubens (La caza del jabalí de Caledonia) que se perdió tras la Segunda Guerra Mundial como una de tantas obras que se apoderaron los nazis. Este dato hace saltar todas las ansias de Roger. Y aquí comienza la doble caza: uno por hacerse con esa obra de arte y el otro con el puesto al que aspira. Y, el ladrón de guante blanco, de perseguidor se convertirá en perseguido por un siniestro, maquiavélico y temido personaje que no reparará en balas por conseguir su objetivo.

Headhunters es acción trepidante, es un sinvivir, con unos continuos sobresaltos y un ritmo frenético. Se apoya en un excelente guión que es el resultado de la adaptación de la novela homónima de Jo Nesbø (dan ganas de ir rápidamente a la librería o la biblioteca). Una novela negra que tanto abunda en los últimos tiempos y que constituye un excelente ejemplo del buen hacer literario nórdico. El alza de la novela policiaca ha permitido dar una vuelta de tuerca a las fórmulas clásica de intriga renovando el género con un aire fresco nórdico muy de agradecer. Gran parte del éxito de esta cinta se debe al trabajado guion que con un par de giros sorprendentes nos mantiene en tensión sin que perdamos de vista la trama y la credibilidad del argumento. Dentro de este guion los personajes que llevan el peso del relato son despreciables, pero están perfectamente retratados (gran labor del casting para encontrar un Roger y un Clas magníficos en sus papeles).

 

El director Morten Tyldum consigue realizar una película con personalidad, nada superficial. Subyace una crítica feroz a la policía (que le importa más los resultados que la resolución de un caso –circunstancia esta que también hemos visto recientemente en Silencio de hielo de Baran bo Odar-); a la carrera por el poder, por llegar a lo más alto, dentro del campo profesional, demostrando una ambición desmedida sin escrúpulos. También es una crítica a la presunción, al querer vivir por encima de nuestras posibilidades y aparentar que somos capaces de eso y de más. Estas falsas apariencias, el director lo lleva hasta el final de la película con la resolución de caso contemplando las cámaras de vigilancia. Nada es lo que parece.

Por último, destacaría dos escenas que casi se encuentran en la misma secuencia. La primera, es un plano corto. Se trata del ojo que casi se le sale de la órbita a Roger. Desde el interior del servicio contempla como se acerca su enemigo acompañado de un tremendo pitbull, un can amenazador, que todos nos imaginamos que puede hacerle en el momento en que lo suelte su dueño. Ese ojo, lleno de pavor, que vemos a través de un hueco es la reproducción del miedo, pero un miedo aterrador, con mayúsculas. Y la segunda, la escatológica escena donde el protagonista se tiene que sumergir en un pozo negro para huir de su enemigo. Es asquerosa, pero me encanta el poder que tiene la imagen que inunda todo de un olor nauseabundo y, prácticamente, toda la sala se revuelve en su asiento y apenas puede contemplar la pantalla. Magnífica, magníficamente asquerosa.

 

Thriller de acción, nórdico, con una estética y realización muy distinta a las habituales películas americanas. Muy recomendable. ¡Vayan al cine!

El tráiler en español:

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus


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Fichero archivado: Cine

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