Un feliz acontecimiento. Cómo ser padres y no morir en el intento.

Ficha

Película: Un feliz acontecimiento.

Título original: Un heureux événement.

Dirección: Rémi Bezançon.

Países: Francia y Bélgica. Año: 2011. Duración: 111 min.

Género: Comedia dramática.

Interpretación: Louise Bourgoin (Bárbara), Pio Marmaï (Nicolas), Josiane Balasko (Claire), Thierry Frémont (Tony), Gabrielle Lazure (Édith), Anaïs Croze (Daphné), Daphné Bürki (Katia).

Guion: Rémi Bezançon y Vanessa Portal; basada en la novela de Éliette Abécassis.

Producción: Isabelle Grellat, Eric Altmayer y Nicolas Altmayer.

Música: Sinclair. Fotografía: Antoine Monod.

Montaje: Sophie Reine. Diseño de producción: Maamar Ech-Cheikh.

Vestuario: Marie-Laure Lasson.

Distribuidora: Golem. Estreno en España: 18 Mayo 2012.

Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

 

Sinopsis

Bárbara y Nicolas se conocen en un videoclub. Establecen una relación amorosa. Fruto de ese amor Nicolas propone a Bárbara tener un hijo. La gestación de ese bebé pondrá patas arriba la vida de los jóvenes. No todo es alegría con la llegada del bebé. Comienzan un gran aventura que requerirá invertir muchos esfuerzos. Basada en la novela homónima de Eliette Abécassis.

Comentario

Una vez más estamos ante un argumento universal: chico conoce a chica. En definitiva: el amor. Al final todas las películas tienen que ver con eso, con el amor. Si no es como protagonista, es como planteamiento: hacer una película es un acto de amor. Bueno que me lío, me descentro y me aparto del sentido de esto, hacer un comentario de Un feliz acontecimiento.

Bárbara (Louise Bourgoin) prepara su tesis doctoral de filosofía sobre el Tractatus de Wittgenstein. Nicolas (Pio Marmaï) sueña con ser Tarantino mientras trabaja en un videoclub. De pronto se siente atraído por una clienta, Bárbara, y establece un curioso diálogo por medio de los títulos de las cintas (original y muy divertido, lástima que se sucedan de forma tan rápida que apenas te da tiempo a leer los títulos). Hasta que un buen día empiezan a salir juntos.

Bárbara se encuentra muy marcada por las relaciones que tuvo con sus padres. Su padre los abandonó a los pocos años. Su madre se tuvo que hacer cargo de ella y de su hermana, mientras estaba más preocupada de fumar marihuana, en su loca juventud, que de su educación. Le pesa que ella pueda cometer los mismos errores que su madre Claire (gratificante interpretación de Josiane Balasko, la entrañable portera de El erizo). Tampoco le ayuda mucho ver la relación de Nicolas con su madre, una mujer muy absorbente y entrometida.

¿Cuándo empieza todo? Es la pregunta recurrente que se hace la protagonista. ¿Cuándo comienza el amor? ¿En ese primer vistazo en el video club? ¿En la primera cita? ¿En el primer beso? ¿En el primer «te quiero»? Y ¿cuándo se puso patas arriba su vida? ¿Cuándo dijo que sí al deseo de Nicolas de tener un hijo? ¿Cuándo hacen el amor? ¿Cuándo da a luz?

Son muchas interrogantes las que se plantea Bárbara. Nadie le ha preparado para la maternidad. Pero sobre todo nadie le ha preparado para los cambios que se producen en su vida desde que se puso a la tarea de tener descendencia, tanto en los cambios físicos como hormonales y, sobre todo, en cómo afecta a la relación de pareja este proceso. Bárbara tendrá una lucha, no solo interna, que la mantendrá dividida entre el amor al recién nacido, a su pareja y la sensación de haber perdido su libertad, su independencia, en aras de la maternidad.

Los hombres no salimos muy bien parados en esta cinta. Es la visión, a través de la experiencia, de una mujer, Bárbara, filósofa, inteligente, atractiva, que sufre, siente, padece y vive su embarazo. A su lado Nicolas, cierto grado de inmadurez, lector de cómics adicto al video juego no colabora mucho en la tarea. Pero no lo sabe hacer mejor. A él tampoco le han preparado para dar a luz un bebé. Mientras llora, grita y sufre su pareja en el paritorio él no sabe qué hacer, me voy ¡no!, me quedo ¡no! ¿Qué hago? Al final ¿somos tan diferentes? ¿Entendemos los hombres a las mujeres? ¿Somos tan simples y previsibles?

Rémi Bezançon, director de Un feliz acontecimiento parece que propone un enfrentamiento entre lo simple del hombre y lo complejo de la mujer. Pero también lo hace al enfrentar el balance a la hora de la toma de una decisión sobre el tener un hijo. Magnifica los contras: desde los cambios físicos de la mujer en la gestación (engorda, malestar, vaivenes hormonales), dudas existenciales (salud del feto, dolor en el parto) más dudas existenciales (epidural, episiotomía) depresión postparto, noches en vela, dar el pecho, la inapetencia sexual, el rechazo de tu pareja, la intromisión de la suegra; y en el otro plato de la balanza: la sonrisa de un bebé. Es un planteamiento un poco truculento, acorde a su fin que no es otro que el plantear desde un punto de vista diferente al acostumbrado, lo que significa traer un hijo al mundo. Un punto de vista, duro, realista y que se suele ocultar, alejado de la visión idealista que impera sobre el «feliz» acontecimiento de dar a luz.

El director (coautor del guión) consigue una narración intensa con cierta carga dramática en aquellos momentos difíciles pero que los contrapone con unos toques de humor brillantes que impregna alegría y nos contagia. El relato está construido en dos partes bien diferenciadas. La primera se corresponde con el enamoramiento, con lo ideal, con el sueño del amor perfecto. A la pareja nada les importuna, se muestran felices, se comen a besos, viaja, disfrutan del amor y, por lo tanto, de la vida al unísono. Los recursos técnicos para lograr esto se basan en una cuidad estética con colores brillantes que encarnan la pasión y con movimientos de cámara dinámicos. La gestación del bebé supone un punto y aparte. Los cambios físicos y hormonales de Bárbara la trastocan. Con el nacimiento de Lea, llega el caos y el desorden que se apodera de todo. El tratamiento de la imagen, en esta segunda parte, se vuelve más realista, con colores menos llamativos, apagados. Son escenas movidas, rápidas con planos cortos  que ayudan a crear tensión.

Bárbara experimentará muchos cambios en su vida. Una síntesis de todos ellos es su tesis doctoral. Su trabajo se centraba en el Tractatus de Wittgenstein (filósofo nacionalizado británico que murió en 1951) una obra compleja de difícil análisis. La llegada del bebé trastoca sus planes, no se centra en su investigación y su mesa de trabajo se puebla más de libros sobre nenes que tratados de filosofía. El Tractatus alude, entre otras muchas cuestiones, a que cada elemento en el lenguaje tenga un solo nombre, justo todo lo contrario a lo que ella vive. Un bebé no solo es eso, ni un hombre, ni una mujer. Nada de eso. Al final entre tanto desasosiego Bárbara se pasará a la novela, dejando a un lado la filosofía para centrarse en su propia experiencia. Dará a luz: Un feliz acontecimiento, un trabajo más vitalista y subjetivo.

No es una película alarmista. Cuando sales del cine comentas que como venga a ver la película una futura mamá, sale corriendo. Nada de eso. Nadie va a cambiar de criterio al ver la cinta. Quien está por parir, parirá (con dolor o sin dolor, pero parirá). Un feliz acontecimiento cuestiona las relaciones con nuestras semejantes (nada sencillas), las relaciones de pareja (mucho menos) y la decisión de ser padres (¡uf!). Todo esto está a punto de explotar cuando Bárbara y Nicolas deciden tener ese bebé. La llegada de Lea hace tambalear la estabilidad de la pareja y parece que no es suficiente pilar el amor. Pero Un feliz acontecimiento no deja de ser una comedia agridulce que refleja los entresijos más íntimos de la maternidad sin tapujos, de forma natural y eficaz que brilla con luz propia. Buen reparto de actores con una guapa y poderosa imagen de Louise Bourgoin acompañado por un atractivo Pio Marmaï que congenian en la pantalla. Ella dulce y aterrada; él buen chico pero algo inmaduro con resultados más que convincentes. También es muy meritorio el papel de Josiane Balasko, bien construido (esa loca juventud, ese abandono) y bien interpretado. Significativa la banda sonora que entona de modo perfecto y también es destacable la cuidada fotografía. Y todo ello aderezado con muy buena dosis de humor ácido y brillante (magnifica la escena donde un médico le dice a Bárbara tras el parto que tiene un buen perineo y ella llora de emoción «es lo más bonito que me han dicho en los últimos meses»). Agradable y fresca producción franco-belga.

Os dejo un tráiler

Luisjo Cuadrado

Revista Atticus

 

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Fichero archivado: Cine

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