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" /> «El último día, el primero». Nueva novela de Salvador Robles. | | Revista Atticus

«El último día, el primero». Nueva novela de Salvador Robles.

«El último día, el primero». Nueva novela de Salvador Robles.

«El amor verdadero es un mito, o peor, una falacia», concluyó Adrián para zanjar el asunto. El poeta tiene razón: resulta imposible conjugar el verbo amar; el pasado no es perfecto, el presente no es indicativo y el futuro es condicional.

Página 116

«El último día, el primero»

Salvador Robles

A quien más o quién menos, en alguna ocasión, nos ha venido a la mente la incertidumbre de qué es lo que haríamos si supiéramos que nos queda un tiempo, corto, de vida. Todos nos iremos “para el otro barrio” eso es ineludible. Pero si sabemos que mañana, tal vez, pueda ser el último día de nuestra existencia: ¿Qué haríamos?, ¿cómo nos enfrentaríamos a esa situación?, ¿cómo cambiaría nuestra vida a partir de entonces?

Haría… me iría… te llevaría… Nos daríamos un homenaje en… ¡Chorradas! Se nos escapan los días entre las manos sin darnos cuenta. Apenas somos conscientes de que esta es la vida que tenemos, es la que vivimos en este mundo frenético y no tenemos otra para llevar a cabo nuestros sueños. Eso es lo que trata Salvador Robles en su nueva novela, de alertarnos de que esta es la vida que tenemos, la única.

Salvador Robles Miras afronta como encarar la vida ante la circunstancia de que tal vez sean esos, los que vive a partir del conocimiento de un tumor que le come no solo el cerebro sino la vida, los últimos momentos de ella, en su nueva novela «El último día, el primero» que acaba de publicar la editorial Paréntesis.

Salvador, además de periodista es pedagogo, nos explica que «si sabes que puedes morir, el tiempo se paraliza y la percepción se agudiza; comienzas a pensar en muchas cosas en las que no te habías parado a pensar y te percibes mejor».

El protagonista de la novela es Adrián Valle Rubio, un hombre cincuentón, profesor de Literatura de un instituto y divorciado. Su única hija murió en un accidente de tráfico cuando era una adolescente. Se siente un fracasado y su vida da un vuelco cuando el médico le diagnostica un tumor en el cerebro del cual debe ser operado a vida o muerte. A raíz de esa noticia todo cambia. A Adrián se le abren los poros de la piel para empezar a experimentar nuevas sensaciones. Son viejos sentimientos, amistades o detalles nimios que antes no tenían importancia al estar relativizados por la cotidianeidad y que ahora adquieren otra dimensión ante el duelo a vida o muerte que se le presenta a la mañana siguiente en el quirófano. Adrián creía estar solo en esta vida, pululando en ella o más bien alrededor de ella, hasta que el temor a la cercana muerte le da un bofetón que le espabila.

Cuando la muerte frecuenta nuestros pagos, la gente reblandecida, se escurre en las natillas de la sensiblería más sensiblera. Adrián está convencido de que si el tumor no la hubiese tomado con él, Ángela habría mantenido las distancias sécula secuórum. Hecha esta reflexión, nuestro hombre hurga en su memoria a la búsqueda y captura de algún episodio protagonizado por su colega. Nada por aquí, nada por allí. Sólo se tropieza con alguna escena en la que Ángela representa un papel secundario, casi de figurante. Y es que las relaciones que se establecen en el centro de trabajo, se quedan casi siempre varadas entre los escollos de la superficialidad, por falta de tiempo, de ganas y de actitud. Ante las relaciones no elegidas, tendemos a jugar a la defensiva; y a la contra, probablemente no perderemos, pero casi nunca ganaremos.

Página 162

Salvador Robles Miras nació en Águilas (Murcia), aunque reside en Bilbao desde los diez años. Está casado y tiene un hijo. Es periodista y pedagogo, y ha publicado hasta la fecha 20 libros: cinco novelas («Noche clara», «La vida en la distancia», «La luz del silencio», «Contra el cielo» y la presente), cinco volúmenes de microrrelatos («Los abuelos también van a la escuela», «La escuela sin edad«, «Los ojos de la vida», «Mirar es encontrar» y «Pequeñas palabras») y once libros de ensayo, de psicopedagogía y literatura divulgativas. Es colaborador en diversas cadenas de radio, y ha sido ampliamente galardonado a nivel internacional.

Le tengo gran cariño a Salvador, ya lo manifesté con su anterior libro «Contra el cielo» (puedes leer aquí una reseña), desde que nos apoyó con su presencia en Revista Atticus. Pero al afrontar una reseña de este libro dejo a un lado los sentimientos personales para que afloren las emociones que transmite su literatura. Salvador escribe con delicadeza, sin florituras ni ornatos innecesarios. Salvador escribe como Adrián tiene que vivir su vida ante la fatal noticia. Me gusta leer a Salvador porque me gusta la literatura. Es un placer leer cada uno de sus párrafos. Para muestra los que he elegido para ilustrar esta reseña, pero no son los únicos.

Les recomiendo la lectura de la novela. Casi seguro que no les va a cambiar la vida. Pero no esperemos a recibir una mala notica para empezar a vivir la vida como si el último día fuera el primero.

-Si amas, siempre serás amado, Adrián; a veces, no serás amado de la forma en que quieres que te amen, pero es un riesgo que, como buen amador, deberás correr. La vida de los amadores es así de arriesgada. Además, ser amado no depende de ti, amar sí.

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Título: El último día, el primero

Autor: ROBLES, SALVADOR

ISBN: 978-84-9919-228-4

EAN: 9788499192284

Editorial: PARENTESIS

Idioma: Castellano

Año de edición: 2012

P.V.P.:16,00 €

 

Aprovecho la ocasión para dejaros un vídeo que nos ha hecho David Moscoso (¡muchas gracias!). Se puede decir que es el sumario de Revista Atticus 17 que ya hemos acabado y que en un par de días esperamos esté colgado en la WEB. Si alguno tiene mucha prisa y lo quiere recibir ya en su formato pdf y al correo electrónico que nos mande un email al admin@revistaatticus.es

 

 

Luisjo Cuadrado

1 Comment
  1. Hay temas más fáciles para tocar en una novela, y quizá, lectores mejores predispuestos a hacerse cargo de un texto que entretenga y los evada de la realidad más inmediata. Salvador Robles, en cambio, eligió el desafío de acercarse al límite, desmenuzar los sentimientos que pasan por la cabeza de de una persona al borde de la muerte, sus miedos, su desesperación, pero también sus esperanzas. Su magnífica novela nos acerca al íntimo encuentro con nuestras propias emociones, esas que nos cuesta aceptar hasta que no nos queda más remedio que hacerlo. Cada párrafo de la obra lleva implícito un mensaje, una mirada límpida que nos hace reflexionar, convirtiéndonos en verdaderos maestros de la vida.
    “El último día, el primero”, es un libro para leer con el corazón, y es allí mismo donde quedará el recuerdo de su lectura.
    Felicitaciones, Luisjo, por esta magnífica reseña y muchas gracias por haber compartido tus impresiones sobre la obra. A Salvador Robles, mi gran admiración por su talento y todo el éxito que se merece un autor de su valía. ¡Enhorabuena!

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