Archivo para abril, 2012

II Premio de Arte Gr√ľnenthal

II Premio de Arte Gr√ľnenthal.

El Palacio Pimentel, sede de la Diputaci√≥n Provincial de Valladolid, acoge desde el 19 de abril, las 20 fotograf√≠as finalistas del II Premio de Arte Gr√ľnenthal, que organiza este laboratorio farmac√©utico bajo el lema ¬ęQue el dolor sea solo un recuerdo¬Ľ.

Es un certamen bianual. En su primera edición el formato elegido fue la pintura. En esta ocasión, en la convocatoria 2011 el formato elegido es la fotografía.

Re√ļne los trabajos de diferentes artistas que aportan su visi√≥n sobre el dolor. Entre los 20 finalistas, el primer premio fue otorgado a Miguel √Āngel Tornero, mientras que Juan de Sande, Laura Cuch y Juan Zamora recibieron sendas Menciones de Honor. El resto de fot√≥grafos seleccionados fueron Pedro Castro, Soledad C√≥rdoba, Victoria Diehl, Jos√© Ferreira, Miguel √Āngel F√ļnez, Amparo Garrido, Jos√© Mendes de Almeida, Andr√©s Pach√≥n, Jaime Reurer, Ana Rito, Eduardo Ruig√≥mez, Eduardo Nave, No√© Sendas, Ana Soler, Arturo Prins y Ana Gal√°n.

Al acto asistieron, entre otras personalidades, el director de Comunicaci√≥n de Gr√ľnenthal Iberia, Juan Quintana, que enfatiz√≥ la relaci√≥n de Valladolid con el esp√≠ritu de la exposici√≥n; la responsable del proyecto Ang√©lica Grundmann y uno de los participantes, el portugu√©s No√© Sandas y en representaci√≥n de la Diputaci√≥n, la diputada provincial de Cooperaci√≥n, Laura Fern√°ndez Pe√Īa.

El jurado responsable del fallo estuvo formado por √ďscar Alonso Molina, Pierre Gonnor, Alberto Schommer, Guillermo Solana, Iv√Ęnia Gallo y los presidentes de la Sociedad Espa√Īola del Dolor y de la Associa√ßao Portuguesa para o Estudo da Dor, los doctores Camba y Duarte Correia respectivamente.

Tras su paso por Valladolid y antes de viajar a Portugal la muestra recorrer√° otras ciudades espa√Īolas como Barcelona.

Se puede contemplar en el Palacio de Pimentel hasta el 19 de mayo de 2012.

Revista Atticus

 

 

 

Marcador

La pesca del salmón en Yemen

No estamos programados para la vida insulsa.

Ficha

Película: La pesca de salmón en Yemen.

Título original: Salmon fishing in the Yemen.

Dirección: Lasse Hallström.

Pa√≠s: Reino Unido. A√Īo: 2011.

Género: Comedia dramática, romance.

Interpretación: Ewan McGregor (Dr. Fred Jones), Emily Blunt (Harriet Chetwode-Talbot), Kristin Scott Thomas (Patricia Maxwell), Amr Waked (jeque Mohamed ben Zaidi bani Tihama).

Guion: Simon Beaufoy; basado en la novela de Paul Torday.

Producción: Paul Webster.

M√ļsica: Dario Marianelli. Fotograf√≠a: Terry Stacey.

Distribuidora: Wanda Visión.

Estreno en Reino Unido: 20 Abril 2012. Estreno en Espa√Īa: 20 Abril 2012.

Sinopsis

Un funcionario de la administraci√≥n brit√°nica (equivalente en Espa√Īa al Ministerio de de Agricultura y Pesca), Alfred Jones (Ewan McGregor), recibe un correo solicitando cierta informaci√≥n sobre la pesca del salm√≥n en Yemen por parte de Harriet Chetwode-Talbot (Emily Blunt) representante de un rico jeque √°rabe, Mohamed ben Zaidi bani Tihama (Amr Waked), que pretende satisfacer un capricho personal y que no le importa desembolsar 50 millones de libras. Ser√≠a uno de esos correos que acaban en la papelera si no fuera porque al final se convierte en una cuesti√≥n de estado.

Comentario

Un email constituye el punto de arranque de esta comedia que tiene que ver poco con el salmónido y mucho que ver con remontar la corriente.

Se trata de la adaptaci√≥n de la novela hom√≥nima del escritor Paul Torday. El betseller (publicado en Espa√Īa por Salamandra, 2007) desborda humor elegante e incisivo y proporciona una mirada ir√≥nica y sat√≠rica sobre lo absurdo que es un sistema pol√≠tico que se basa en la imagen.

La propuesta de Chetwode-Talbot y la respuesta del Dr. Jones inician una relación entre ambos protagonistas a la que se abre un tercer frente que es el propio despacho del Primer Ministro cuando Patricia Maxwell (Kristin Scott Thomas) intercede a favor del proyecto anglo-yemení.

Alfred Jones es un metódico y racional funcionario que disfruta de una vida calculada al milímetro; la elaboración de las moscas para pescar constituye el prontuario de la misma: repetición, meticulosidad, orden y perfección.

Harriet Chetwode-Talbot, guapa, joven, trabaja como relaciones p√ļblicas e intermediaria de una importante firma de abogados, acaba de iniciar una relaci√≥n amorosa con lo que ella cree que es el amor de su vida: un militar que se encuentra a la espera de destino.

Patricia Maxwell es la jefa de prensa del Primer Ministro brit√°nico y es una gran manipuladora. Ama de casa, esposa, madre de dos hijos y con un marido complaciente, ve en el proyecto de poblar los r√≠os de Yemen con salmones una posibilidad de ganarse la opini√≥n p√ļblica y favorecer las relaciones de ambas pa√≠ses mejorando su imagen m√°s all√° de algo que no tenga que ver con explosiones.

Y la cuarta pata de esta mesa cinematogr√°fica lo constituye el jeque yemen√≠ Mohamed ben Zaidi bani Tihama, un incondicional de la pesca con mosca, deporte que practica en su residencia temporal de Escocia. Quiere invertir 50 millones de libras (los primeros) en este proyecto para que las generaciones venideras disfruten de ese paraje creado con la presa y que esa agua proporcione los recursos necesarios para desarrollar la agricultura en un pa√≠s que casi es un desierto. Y as√≠ de paso satisfacer su ego y promocionar el deporte de la pesca en su pa√≠s. Es un hombre culto, inteligente, visionario, exquisito en sus modales y es un autentico salm√≥n. Nada a contracorriente. Tanto es as√≠ que suscita el recelo de sus propios compatriotas porque quiere traer el agua a unas tierras secas. Va en contra de las tradiciones (‚Äúsi Dios ha querido que esto sea un secarral porque vas a traer t√ļ el agua ahora‚ÄĚ -¬°cu√°nta intolerancia en nombre de la religi√≥n!-). Es un hombre de fe. Conf√≠a en que con la ayuda de Dios el proyecto saldr√° adelante.

 

Pese a sus reticencias iniciales, Alfred Jones, da forma a la idea ante la insistencia de su jefe, el poco trabajo que tiene y la buena presencia de Harriet. No tiene nada que perder. Su vida es aburrida y su mujer poco o nulo caso le hace, m√°s pendiente de su carrera que de √©l. La se√Īorita Harriet, por su parte, vive un momento delicado. Todo se ha venido abajo cuando su reciente novio ha tenido que salir corriendo para Afganist√°n y a los poco d√≠as le comunican que ha desaparecido en combate. El proyecto cae a un segundo plano pero ahora el que insiste ser√° el doctor Jones que ha encontrado en √©l una ilusi√≥n. Harriet ver√° en el viaje a Yemen, junto al atildado Alfred y el multimillonario impulsor del proyecto, su √ļnica v√°lvula de escape

Patricia Maxwell quiere sacar r√©ditos pol√≠ticos a esta extra√Īa propuesta del jeque. No duda en embarcar al primer ministro en la aventura. Pero la empresa no es nada f√°cil. No se puede sacar del pa√≠s diez mil ejemplares de salm√≥n y dejar desatendidos a un par de millones de pescadores brit√°nicos. Quiere una foto junto al jeque millonario pescando en Yemen al precio que sea.

Tal vez decepcione la pel√≠cula a aquellos que vayan buscando mucha comedia o mucho romanticismo y tambi√©n, para aquellos que busquen cine pol√≠tico o deportivo. La pesca del salm√≥n tiene un poco de todo y tal vez eso le pierda algo. En primera persona: me ha gustado esta pel√≠cula por varios motivos. Casi encuentro una similitud con el salm√≥n: voy a contracorriente de la cr√≠tica, e incluso mis amigos me miran con la boca abierta. Destaco el fino humor ingl√©s, ese humor que se basa en la iron√≠a. Sobre todo del doctor Jones, pero m√°s a√ļn de la jefa de prensa. Cada una de sus intervenciones proporciona di√°logos jugosos, de los que tienes que estar atento o se te escapan. Me gusta como queda retratada la clase pol√≠tica. El panorama de la pol√≠tica est√° rozando lo absurdo, y ha ca√≠do casi en el vodevil si no fuera porque es una cosa seria. Los pol√≠ticos parecen ver el mundo como un mercado (aqu√≠ cabr√≠a la met√°fora f√°cil del mundo como un gran estanque donde echan la ca√Īa para pescar los votos, pero eso es muy obvio). Ese mercadeo solo persigue su propia complacencia para captar el mayor n√ļmero de votantes y as√≠ seguir haciendo de las suyas. Les importa m√°s esa foto de ver juntos a un pez gordo (el jeque) con uno que quiere serlo (el pol√≠tico) por encima de la viabilidad del proyecto o esa otra foto de un soldado desaparecido en combate que llega y es recibido por su novia (menuda encerrona). Les importa la imagen. No admiten preguntas ante la prensa, solo quieren foto. No se mojan (¬ę¬Ņsabes pescar? ‚ÄďPsss, es la respuesta¬Ľ, -depende que dir√≠a un gallego-). Y claro, a veces, les pillan (¬ęco√Īo haber dicho que era pescar con ca√Īa¬Ľ). Pero vuelven a salir airosos (como ese pez que remonta la corriente) y les quitan de este puesto para ponerlo en otro parecido. Un fiel reflejo de una situaci√≥n actual que a todos nos suena y que parece no molestarnos; nos hemos acomodado y nos dejamos llevar por la corriente.

Un punto fuerte de La pesca del salmón en Yemen es Simon Beaufoy (Full Monty, Slumdog Millionaire) quien ha escrito un buen guion, muy trabajado, sutil e irónico. No era nada fácil adaptar un libro que se basa en una extensa colección de emails, mensajes y cartas. Tuvo como reto principal unir la trama de sátira política con la aventura romántica de Alfred y Harriet.

Podía ser una película más completa, claro. Podía haber abundado en las relaciones desde otra perspectiva, claro. Pero el cine está falto de ideas originales (cada vez se recurren más a las adaptaciones de novela) y aquí Lasse Hallström (director de la magnífica Las normas de la casa de la sidra), como un buen salmón, lleva en sus genes remontar la corriente y ha sabido llevar a la pantalla ese montón de mensajes y correos con bastante acierto.

LPDSEY tiene un buen y atractivo reparto, brillante fotograf√≠a que retrata unos escenarios inconmensurables con los wadis des√©rticos como protagonistas (son de Marruecos) y se apoya con buena m√ļsica que apenas se deja ‚Äúver‚ÄĚ.

Son destacables esos cambios de mensajes por medio de cortos sms (o whatsapps) de la jefa de prensa (gran vena c√≥mica) y el Primer Ministro o la videoconferencia del jefe de Alfred con el representante de los pescadores brit√°nicos. Tambi√©n son rese√Īables las analog√≠as que hace el jeque para convencer al descre√≠do, y falto de fe, doctor Jones.

 

Como bien dice Carlos Boyero, La pesca del salm√≥n en Yemen tiene un punto entre l√≠rico y tierno. Una pel√≠cula entretenida con grandes dosis de humor ingl√©s. Los salmones ¬Ņremontamos la corriente? No lo s√©, pero como se√Īala Alfred, no estamos programados gen√©ticamente para una vida insulsa. Vayan al cine.

El comentario de Carlos Boyero:

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/19/actualidad/1334855274_074647.html

Un buen resumen de lo dicho, en el tr√°iler

Luisjo Cuadrado Gutiérrez

Revista Atticus

 

 

Revista Atticus 17

 

 

Ya estamos en la red con otro n√ļmero. Seguimos creciendo. Tienes ante ti Revista Atticus 17 y este es el contenido que puedes encontrar dentro de √©l:

Humor gráfico por Andrés Faro.

El templo de Ramses II en Abu Simbel por Gonzalo Dur√°n.

Chagall por Juan Diego Oliver, José Miguel Travieso y Luisjo.

Pawel Kuczynski.

Santa Mar√≠a de Ta√ľll por Xavier Tosca.

Museo de Reproducciones Artísticas, La Casa del Sol.

David Moscoso y la catedral de los volcanes por Rómulo Moya Peralta.

Eclecticismo y Modernismo en Zamora por Santiago García.

Eterno femenino por Rubén Gámez.

Relatos y poesía de Manolo Madrid, Salvador Robles, Marina Caballero, José González Torices, Berta Cuadrado, José Carlos Nistal, Santiago Medina, Esther Bengoechea, Ana Vara y Nora Villegas.

Fotograf√≠as de Jes√ļs Gonz√°lez, Pablo Arenales, Enrique Amigo, Jano Schmitt, Jorge L√°zaro Fern√°ndez, Luis R. Garc√≠a, Jes√ļs Arenales, Alicia Gonz√°lez, Rogelio Garc√≠a, Leandro Mart√≠nez, Chema Concell√≥n y Paula Guillot.

Comentarios de Cine por Luisjo de The Artist, La invención de Hugo, La fuente de las mujeres.

Exposici√≥n en Valladolid de ¬°Estrellas en venta! Hollywood en la publicidad americana (1930 ‚Äď 1970).

Y la p√°gina de Martirena.

 

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Los idus de marzo. La integridad ¬Ņimporta?

 

Ficha

Película: Los idus de marzo.

Título original: The ides of march.

Dirección: George Clooney.

Pa√≠s: USA. A√Īo: 2011.

Duración: 101 min. Género: Drama.

Interpretación: Ryan Gosling (Stephen Meyers), George Clooney (gobernador Mike Moris), Philip Seymour Hoffman (Paul Zara), Paul Giamatti (Tom Duffy), Marisa Tomei (Ida), Jeffrey Wright (senador Thompson), Evan Rachel Wood (Molly), Max Minghella (Ben).

Guion: George Clooney, Grant Heslov y Beau Willimon; basado en la obra ‚ÄúFarragut North‚ÄĚ, de Beau Willimon.

Producción: George Clooney, Grant Heslov y Brian Oliver.

M√ļsica: Alexandre Desplat.

Fotografía: Phedon Papamichael. Montaje: Stephen Mirrione.

Dise√Īo de producci√≥n: Sharon Seymour. Vestuario: Louise Frogley.

Distribuidoras: Universal Pictures International Spain y Wide Pictures.

Estreno en USA: 7 Octubre 2011. Estreno en Espa√Īa: 9 Marzo 2012.

Calificaci√≥n por edades: No recomendada para menores de 12 a√Īos.

 

 

Comentario

 

¬ęTodav√≠a hay muchos de quienes se puede o√≠r que un agorero le anunci√≥ [a Julio C√©sar] aguardarle un gran peligro en el d√≠a del mes de marzo que los romanos llamaban los Idus. Lleg√≥ el d√≠a, y yendo C√©sar al Senado, salud√≥ al agorero y como por burla le dijo: ‚ÄėYa han llegado los Idus de marzo‚Äô, a lo que le contest√≥ con gran reposo: ‚ÄėHan llegado, s√≠, pero no han pasado‚Äô.¬Ľ

 Fragmento de Vidas paralelas, Plutarco

Amor. Traici√≥n. Rencor. Venganza. Lealtad‚Ķ Pol√≠tica. Y humanidad. O, al menos, lo que queda de ella. Aunque parezca que estamos hablando del Julio C√©sar de Shakespeare (‚Äė¬°Cu√≠date de los Idus de marzo!‚Äô, gran frase que ha pasado a la historia y que utiliz√≥ el autor en su obra tras leer al historiador griego Plutarco), nos encontramos ante el argumento de la √ļltima pel√≠cula de George Clooney, que nos recuerda, una vez m√°s, que se merece un gran respeto como director, adem√°s de como gran actor. Y es que las historias seleccionadas por Clooney (dejemos a un lado Ella es el partido ‚Äď Leatherheads, 2008, en la que parece quer√≠a demostrar, fallidamente, su admiraci√≥n por los hermanos Cohen), son inteligentes, audaces y tambi√©n, mordaces. Sorprendi√≥ a medio mundo con Confesiones de una mente peligrosa (Confessions of a dangerous mind, 2002), se gan√≥ el respeto incondicional de la cr√≠tica con su visi√≥n del periodismo con Buenas noches, y Buena suerte (Good night, and Good luck, 2005), y ahora nos trae Los idus de Marzo, una terrible reflexi√≥n sobre el sistema pol√≠tico, pero tambi√©n una terrible reflexi√≥n sobre los deseos y motivaciones de la raza humana.

 

Basada en la obra teatral Farragut North de Beau Willimon, que tambi√©n ha colaborado en la adaptaci√≥n, se nos presenta a Stephen Meyers, el segundo de la campa√Īa presidencial a favor del gobernador Morris. Meyers ve en Morris la autenticidad que necesita el pa√≠s: amado esposo con intachable conducta, luchador y defensor de las minor√≠as. ALguien que podr√° devolver al pa√≠s su gloria pasada. Pero Meyers pronto descubrir√° que no es oro todo lo que reluce. Ser√° el momento, entonces, de poner a prueba sus ideales. ¬ŅDesenmascarar al gobernador, o acompa√Īarle en su traves√≠a hacia la Casa Blanca?

Todo, absolutamente todo en Los idus de Marzo es destacable. Cuidada hasta el m√°s m√≠nimo detalle, incluso el cartel promocional es una peque√Īa obra de arte que dice m√°s de lo que parece a simple vista. ¬ŅQu√© encontramos en √©l? Vemos al candidato a la Presidencia en portada del Time, como no puede ser menos en √©poca de elecciones. Vemos qui√©n est√° detr√°s del presidente, el coordinador de la campa√Īa electoral. Pero lo que tambi√©n vemos en el cartel, y que descubrimos tras ver el film (atenci√≥n, lo siento: ¬°spoilers!), es que son tan parecidos como revela la conjunci√≥n de sus dos rostros.

 

Meyers asesora y escribe lo que tiene que decir el otro, por lo que es quien realmente domina la situaci√≥n, sabe c√≥mo va a tener que ser manejado el pa√≠s. Morris tiene el derecho (¬Ņy deber?) de negarse a traspasar la l√≠nea (aceptar tratos que pueden ir en contra de sus ideales, de lo que defiende). As√≠, sus convicciones, por lo que luchaban, eran las mismas al inicio de sus carreras. Idealistas, √≠ntegros por naturaleza‚Ķ pero la presi√≥n del entorno, y sobretodo sus ansias de poder, les hacen traspasar su propia frontera, el l√≠mite que se hab√≠an marcado. Incluso el personaje de Meyers acaba siendo m√°s corrupto que el del propio candidato a la presidencia. M√°s que el personaje de su jefe, el director de campa√Īa, que se nos presenta como alguien sin escr√ļpulos y que finalmente es el √ļnico que s√≠ sigue sus principios: lealtad e integridad. En definitiva, un gui√≥n que mantiene atento durante la totalidad del metraje, que no se queda exclusivamente en mostrar los entresijos de la democracia, sino que ahonda en el planteamiento de las verdaderas necesidades humanas: sentirse (y serlo) ganador a toda costa. Da gusto ver c√≥mo se han recuperado pel√≠culas del g√©nero (una de las √ļltimas, m√°s de esp√≠as que pol√≠tica pero igual de sugestiva en su planteamiento, El topo ‚Äď Tinker, Taylor, Soldirer, Spy, Tomas Alfredson, 2011) con una visi√≥n y exposici√≥n tan adulto e interesante.

M√°s bazas de Los idus de Marzo: fotograf√≠a, montaje y m√ļsica.

La fotograf√≠a, de la mano de Phedon Papamichael, busca en todo momento mostrar claroscuros, luces y sombras y reflejos de lo que est√° pasando. Reflejos, en definitiva, de la ambig√ľedad moral de los personajes que se nos est√°n presentando. Grandes momentos son, por ejemplo, la escena de Zara, el director de la campa√Īa, junto a Meyers, en la que vemos sus siluetas en negro y de fondo una iluminada bandera de los Estados Unidos; o a Meyers salir a la luz, revelando que est√° escondido tras una escalera que hasta ese momento no hab√≠amos visto; o los reflejos de Zara en un cristal mientras Gosling est√° hablando por tel√©fono, intentando hacer avanzar la campa√Īa‚Ķ Peque√Īos detalles que seguro un segundo visionado permiten encontrar m√°s similitudes con la narraci√≥n de Clooney.

El montaje ayuda al avance del metraje y a mantener la tensi√≥n. De hecho, se observa que la pel√≠cula, la historia, se desarrolla igual que si ante la obra de teatro estuvi√©semos. Avanzamos por peque√Īos bloques, separados b√°sicamente por momentos de reflexi√≥n acompa√Īados de m√ļsica de fondo, que nos ayudan a asimilar las revelaciones que se van dosificando hasta la escena final. Y esa m√ļsica, grandilocuente como la campa√Īa electoral a la que est√° poniendo voz, pero llena de matices que se nos antojan esconden grandes secretos, cumple perfectamente su cometido. Alexandre Desplat es el maestro de ceremonias, el coordinador de esos bloques de metraje que coment√°bamos antes, y nos demuestra, una vez m√°s, que se sabe mover en cualquier g√©nero que se le pida (recordemos es el compositor de obras tan brillantes como El discurso del rey ‚Äď The king‚Äôs speech, Tom Hooper, 2010, El curioso caso de Benjamin Button ‚Äď The curious case of Benjamin Button, David Fincher, 2008, o de El √°rbol de la vida - The Tree of Life, Terrence Malick, 2011).

Y, por √ļltimo, c√≥mo no, hablar de las interpretaciones. Un reparto de lujo para una historia de lujo. Clooney se reserva el que pod√≠a parecer el papel protagonista, pero nada m√°s lejos de la realidad. Su personaje es el conductor de toda la trama, pero queda patente desde el inicio que va a estar siempre en segundo plano. A√ļn as√≠, demuestra que aunque se mueve mejor en la comedia, es capaz de asumir un papel tan importante como arriesgado (a nadie se le escapa la cr√≠tica, astuta e incisiva, dirigida tanto a dem√≥cratas como a republicanos). Seguimos con Paul Giamatti, que en los pocos minutos que aparece sabe transmitir el cinismo de su personaje, el director de campa√Īa del candidato contrario. Giamatti expresa con cada mirada, con cada gesto, c√≥mo est√° evaluando la reacci√≥n de su interlocutor, y c√≥mo va a responderle. En ning√ļn momento esconde sus intenciones, lo deja claro. Philip Seymour Hoffman: es innegable que domina su profesi√≥n. Sabe c√≥mo hacernos concentrar en lo que dice, en c√≥mo se mueve, en cada segundo de los tambi√©n pocos que aparece. Te llames George Clooney o Ryan Gosling, da igual: Hoffman roba la escena, inlcuso si no le vemos proque est√° hablando pro tel√©fono. Si nos tuvi√©semos que quedar con un momento de Los idus de Marzo, sin duda ser√≠a el del serm√≥n de Hoffman a su pupilo, con la enorme bandera americana detr√°s: ‚ÄúLo que importa es lo que hiciste, ¬°lo que importa es lo que no hiciste!‚ÄĚ.

 

Finalmente,¬†llegamos a Ryan Gosling. Merecida nominaci√≥n al Globo de Oro, inmerecido olvido en los Oscar (por esta y, por supuesto, por Drive), Gosling nos regala, de nuevo, otra de sus mejores interpretaciones (el problema es que no sabemos cu√°ndo no lo son). En un a√Īo en el que incluso nos ha sorprendido en la comedia menor Crazy, Stupid, Love. (Glen Ficara, John Requa, 2011), en Los idus de Marzo destaca por la transformaci√≥n interior del personaje, que va dejando salir y fluir desde un motivado joven que se sabe domina su trabajo y se vanagloria de ello, hasta mostrar sin decir palabra, en un precioso y revelador encuadre final en primer√≠simo plano, las motivaciones reales que le interesan y le mueven. No es s√≥lo venganza, no es s√≥lo rencor por c√≥mo le han tratado aun siendo fiel a la campa√Īa. Es el sabor del poder. Y el poder es, como se intuye en las palabras que escuchamos en off de fondo por parte del candidato durante esta misma escena final, el peor enemigo de la integridad.

Por si no ha quedado suficientemente claro: Los idus de Marzo es un film brillante que absolutamente nadie debería dejar escapar.

Os dejo un trailer en versi√≥n original con sust√≠tulo en espa√Īol.

Arantxa Acosta

www.cinedivergente.com

 

 

 

 

 

Alfredo Martirena rinde homenaje al Titanic

Alfredo Martirena rinde homenaje al Titanic

 

Una gran multitud se agolpa en el muelle Southampton (Inglaterra) para ver partir al inmenso buque Titanic que hace su viaje inaugural con destino a Cherburgo, Queenstown y finalmente a Nueva York. Es el 10 de abril de 1912. Pocas personas podían pensar que el barco más grande del mundo de aquel entonces sería derribado por un iceberg tan solo cinco días después. Más de 1500 personas perdieron la vida. (Quién quiera ver en este suceso una metáfora de nuestra economía o nuestro estado del bienestar está en su derecho).

Cien a√Īos despu√©s Alfredo Martirena nos deja su particular visi√≥n sobre el hundimiento del m√≠tico barco.

Como nos gusta mucho el cine os dejamos este v√≠deo con la famosa escena de la pel√≠cula Titanic de James Cameron interpretada por Kate Winslet’s y Leonardo Di Caprio. De fondo podemos escuchar la canci√≥n interpretada de por Celine Dion que lleva por t√≠tulo My Heart Will Go On de 1997.

 

 

También os dejo esto otro vídeo de cuando se dio la noticia en TVE en 1987 del hallazgo de los primeros restos del Titanic.

 

 

Alfredo Martirena

Revista Atticus

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