La fuente de las mujeres: el recurso al pataleo

Ficha

Película: La fuente de las mujeres.

Título original: La source des femmes.

Dirección: Radu Mihaileanu.

Países: Bélgica, Italia y Francia.

Año: 2011. Duración: 135 min.

Género: Drama.

Interpretación: Leïla Bekhti, Hafsia Herzi, Biyouna, Salek Bakri, Sabrina Ouazani, Hiam Abbass, Mohamed Majd.

Guion: Radu Mihaileanu y Alain-Michel Blanc.

Producción: Radu Mihaileanu, Luc Besson, Denis Carot, Gaetan David, André Logie y Marie Masmonteil.

Música: Armand Amar. Fotografía: Glynn Speeckaert.

Diseño de producción: Christian Niculescu.

Vestuario: Viorica Petrovici. Distribuidora: Vértigo Films.

Estreno en Bélgica: 9 Noviembre 2011. Estreno en España: 9 Diciembre 2011. Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años. Especialmente recomendada para la igualdad de género.

Sinopsis

La acción se desarrolla en un pueblo árabe indeterminado del norte de África o de Oriente Medio. Un pueblo rural sin agua corriente en sus casas. Para conseguir agua hay que subir por una ladera pedregosa y bajar con los cubos cargados de agua haciendo un peligroso equilibrio bajo el ardiente sol. La tradición manda que sean las mujeres las encargadas de proveer de agua a las familias. Mientras, los hombres… les ven pasar. Leila, una joven casada, llegada del sur, propone al resto de las mujeres una huelga de amor: nada de sexo hasta que los hombres vayan a por el agua.

Comentario

Todos aquellos que hayan viajado al norte de África y vean La fuente de las mujeres rememoran las duras condiciones de vida que sufren en estos parajes. Igualmente les vendrá a la memoria la imagen de los hombres sentados en rústicas sillas a la entrada del bar sin más ocupación que hablar, beber té y ver a la gente pasar.

También son muchos que a buen seguro conocen la historia del recurso al pataleo. En muchos festivales de cine se sigue utilizando este recurso como una opción a protestar por una mala cinta. La historia sitúa el nacimiento de esta curiosa forma de protesta en las aulas de estudios. Hace muchos años, en Salamanca, las aulas tenían unos bancos corridos. Los alumnos se situaban en función de su clase social, siendo los nobles los primeros. Para calentar los bancos había un grupo de alumnos que se situaban, antes de comenzar las clases, en esos privilegiados lugares con la única intención de calentar el banco para que cuando llegaran los señoritos lo encontraran caliente. Estos alumnos, cumplida esa misión, volvían a sus postreros lugares y se dedicaban, por espacio de unos minutos, a patalear para poder entrar en calor.

En La fuente de las mujeres la acción discurre en uno de estos pueblos. Los hombres son los que ven pasar a sus mujeres cargadas como mulas con dos cubos llenos de agua. El camino hasta la fuente no es nada fácil. Muchas de ellas al bajar con el líquido que proporciona la vida, caerán y sufrirán la pérdida de la vida que esperaban. Muchas caídas, muchos niños no nacidos. Mientras los hombres ignoran el problema y aluden a la tradición milenaria para justificar los abortos que sufren sus mujeres. La tradición (una interpretación del Islam) dice que es la mujer la que tiene que ir a por el agua a la fuente. Es así y así seguirá siendo. Hasta que un día Leila, una bella mujer, recién casada, alienta la sublevación para que los hombres tomen partido y colaboren en la traída de agua. Para ello no duda en proponer una de las cosas que más puede molestar a los hombres: una huelga de amor que se materializará en nada de sexo hasta que no lo consigan. El papel de Leila está interpretado por Leila Bekhti (Premio Cesar del cine francés a la mejor actriz revelación por Tout ce qui brille (Todo lo que brilla, 2010).

 

Esto del sexo es universal y la huelga de sexo nada nueva. Allá por el 411 se representó una obra de Aristófanes, Lisístrata. La representación se apoyaba en un ritual antiguo que enfrentaba a coros de hombres y mujeres y Lisístrata para vencerlos propone la huelga sexual. Es en esta obra en la que se ha basado el director rumano Radu Mihaileanu (su anterior película En concierto fue una sorpresa agradable) para realizar esta fresca cinta.

Muchas de las protagonistas de la película están sufriendo una agresión sexual constante y callada. Si ahora se niegan… El resultado es previsible: una somanta de palos hasta someter a la mujer. ¡Basta ya del abuso de la fuerza sobre la mujer! ¡Basta ya de violencia de género! La denuncia es evidente contra el trato vejatoria que infringen los hombres a las mujeres quienes son tratadas como “diminutos insectos” y solo tienen el recuso al pataleo ante esta situación. La violencia de género es una de las denuncias de la película, pero no la única. Radu M. reivindica el papel de la mujer dentro de la sociedad. En la mayoría de los países islámicos la situación de la mujer es, simplemente, repugnante. La fuente de las mujeres es un drama que no deja títere con cabeza. Nos muestra una aldea que ha mejorado las condiciones de vida con una instalación eléctrica precaria para poder verla TV; nos reímos de que apenas tienen un punto en todo el pueblo donde se puede oír el móvil. Pero asistimos incrédulos a como debaten sobre la educación de sus hijas: «es preferible que las niñas se queden en casa y no vaya a la escuela, que no tengan estudios, porque si estudian luego se tendrán que ir a la ciudad y quien nos cuidará a nosotros entonces y, además ¿si vienen con un embarazo?» Y como colofón de tanto egoísmo por la parte varonil, no hacen nada por traer el agua porque el siguiente paso sería una lavadora y. ahí amigo, entonces ¿qué va a hacer la mujer con tanto tiempo libre? Seguro que caerán en ocio pernicioso. Esto sigue sucediendo en pleno siglo XXI. A través de lo anecdótico el director también ha sabido (que no es fácil) plantear una revisión de lo que dice y de lo que se interpreta en el Corán. Y nos recuerda por medio de Leila que lo que dice el libro santo es que las mujeres merecen una actitud respetuosa y considerada por parte del hombre. Que los mujeres son iguales que ellos y que son merecedoras de un trato digno para seguir su propio destino. Puede que en este mensaje haya algo de moralina, tal vez, pero hoy más que nunca es un mensaje necesario.

El resultado final es un drama con una fuerte vis cómica, muy agradable, sana, fresca, donde idealiza un tanto la relación sexual identificándola con el amor, con personajes bellos, guapos en exceso, pero que está llena de vitalidad.

Destacaría dos aspectos. Por un lado el papel que desempeña Vieja Fusil (no sé de dónde han sacado este apodo, o nombre) interpretado por una argelina, Baya Bouzar “Biyouna” famosa actriz cantante y bailarina. Representa a una mujer viuda, de fuerte carácter, dura y llena de humanidad y de buen humor, a veces ácido. Es una mujer que ha sufrido lo indecible («cuando murió mi marido, bailé sobre su tumba») y que pone toda su sabiduría y experiencia a favor de la causa. Y el otro aspecto reseñable es el uso que hacen del folclore para llamar la atención sobre su huelga de amor. Utilizan este recurso cuando los turísticas (genuinos guiris) acuden al pueblo a disfrutar de lo “autentico”. Cantan en su idioma, incomprensible para ellos, pero han cambiado la letra adaptándola a su reivindicación. Los nativos les miran absortos y se dejan llevar por el son. Lo vuelven a utilizar de forma magistral en ese enfrentamiento entre los coros masculinos y femeninos ante todos los habitantes del valle. Magistral.

La fuente de las mujeres no deja de ser una bella metáfora: si falta el agua, faltará la vida, y también faltará el amor que secará los corazones.

“La fuente de las mujeres” es una película bienintencionada en su lucha por la igualdad de la mujer, que dulcifica el drama y hasta lo hace tierno, pero cuyo alegato es excesivamente combativo y frontal, muy directo y poco sutil.

Julio Rodríguez Chico publicado en La Butaca.net

 

Soy un advenedizo en esto de los comentarios de las películas (bueno y en tantas cosas, uno nunca deja de aprender) y me llama poderosamente la atención que la crítica «especializada» no la haya recibido de buen agrado. Incluso en la clausura del último festival de Cannes fue pataleada, abucheada. La cita que precede a éste párrafo es un claro ejemplo. Sin embargo, casi todos los numerosos comentarios (o críticas) de gente aficionada que he leído la consideran como una película muy digna de ver. ¿Por qué esta clara dicotomía? Lo sospecho… Vayan al cine y créanse su propio criterio. Es la mejor recomendación que puedo hacer.

Un tráiler en este enlace.

Luisjo Cuadrado


 

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