Rufus Wainwright en Valladolid: ¡Hallelujah!

El pasado sábado, 25 de febrero, Rufus Wainwright actuó en Valladolid en el auditorio Miguel Delibes. Desde hace cuatro o cinco años llevo escuchando canciones de este singular genio. No podía dejar  pasar la ocasión actuando a tan solo unos metros de mi casa. Aprovecho para decir que Valladolid está jugando en la Champions League en cuestión musical, por un lado con el Centro Miguel Delibes y por otro con la Cúpula del Milenio.

Rufus W. (Montreal, Canadá, 1973) inició en Valladolid su nueva gira mundial con «Classico Rufus» donde interpreta Sonetos de William Shakespeare junto con otras composiciones clásica acompañado por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCYL) dirigida por Andrés Franco.

El concierto comenzó (sin Rufus sobre el escenario)  con una pieza de A. Dvorák (1841-1904) Carnaval, Obertura op. 92. En palabras del director era apropiada no solo por las fechas sino  porque «habla de la vida al igual que las canciones de Rufus».

A continuación surge la estrella. Su salida al escenario fue acogida con un gran alborozo por gran parte del público. Se presentó como un auténtico dandy: traje gris claro, pañuelo anudado al cuello y una gran flor blanca en la solapa. Se movía por el escenario con grandes gestos amanerados y una liviana gracia. Nos deleitó con su interpretación de los sonetos (orquestado por él mismo), con un público embelesado por tanta pasión, en una valiente, arriesgada y particularísima puesta en escena. Pidió que no se aplaudiera, entre uno y otro, para no romper la unidad.

Para el segundo acto, más relajado, dispuso el piano en primer término. Su diálogo con el público fue constante ganándose la simpatía popular con alusiones a Valladolid (no sabía dónde estaba la ciudad). No eludió hacer un chascarrillo sobre la crítica feroz que le brindó «The New York Times»  por su primera ópera: «Primma Donna». Ni tampoco «lo guays que somos en España al tener reconocido el matrimonio homosexual».

En este segundo acto asistimos a un repertorio más moderno y basado en algunas de sus composiciones. Mucha gente dirá que no conoce a Rufus, pero no es cierto. En Shrek tuvimos la fortuna de oír una de sus más conocidas interpretaciones «Hallelujah» al piano (no podía faltar en este concierto).

«Vibrate» y «Little Sister», una de sus «primeras experiencias con la música clásica», como él mismo ha reconocido, han sido los dos temas propios que han iniciado la segunda mitad. Está a punto de estrenar su séptimo disco,  «Out of the game», que se publicará el próximo mes de mayo, Wainwright ha ofrecido a los asistentes su versión de «You go to my head».

Dentro de su programa no podía faltar otra de sus grandes aportaciones: «Somewhere over the rainbow».

No escatimó elogios para la OSCYL «deberían de estar muy orgullosos de esta orquesta» ha dicho al público.

El público se volcó como nunca al final con vítores y una larga ovación forzando la salida al escenario de Rufus, hasta cuatro veces,  para ofrecer la «propina» ansiada.

Se notó que ama lo que hace. Se gustó a sí mismo y eso causó el deleite general. Gran concierto de un gran artista que se mostró mucho más  cercano de lo que su imagen de divo pudiera parecer.

Os dejo el vídeo de la canción «Hallelujah».

Luisjo Cuadrado

 

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