La Gioconda “del Prado” se presenta en sociedad en el museo madrileño

 

Tras un minucioso y detallado estudio y su restauración, la copia de La Gioconda, que se conserva en las colecciones del Prado desde su fundación, se presenta en el Museo del Prado.

 

Una de las principales aportaciones de este estudio es la de ser una obra salida del taller de Leonardo que fue pintada simultáneamente a la ejecución de la obra original.

 

Durante todo el proceso se ha manejado documentación existente de ambas obras, original y copia, llegando a establecerse la secuencia de la realización de La Gioconda de Leonardo que se conserva, como bien es sabido, en el Museo del Louvre.

 

Gracias a este proceso se ha logrado recuperar el aspecto original de la copia “del Prado” que ahora luce en todo su esplendor. Como se puede observar en las fotografías, se ha procedido a una rigurosa limpieza eliminando los repintes logrando que el cuadro recupere el fondo, idéntico al original (se había “tapado” para realzar el modelo femenino o por que no gustaba que el paisaje estuviera inacabado). También es evidente el magnífico estado de conservación pudiendo disfrutar de detalles con gran nitidez.

 

Ahora este cuadro se sitúa como uno de los testimonios más representativos de los procedimientos del taller de Leonardo. La autoría se ha desvelado como obra de alguno de los discípulos del maestro florentino que trabajaban en su taller y realizada al mismo tiempo que la versión original.

 

La tabla de nogal utilizada como soporte, así como la preparación de la misma con una doble capa de yeso y aceite de lino (en vez de la tradicional de yeso) ha posibilitado el excelente estado de conservación. Una, la tabla, y otra, la preparación, eran habituales en numerosas obras del taller de Leonardo da –Vinci. Entre otras se utilizaron para La Dama de Armiño o La Belle Ferronière.

 

«Es la copia más antigua e importante de la obra de Da Vinci. Las diferencias estriban en que La Gioconda “del Prado” tiene cejas y una sonrisa diferente».

 

Gracias a los avances tecnológicos aplicados al estudio del arte como la reflectografía infrarroja unido al examen de la superficie con luz rasante se descubrió que existía un paisaje bajo el fondo negro. Análisis químicos concluyeron que se trataba de un repiten no anterior a 1750.

 

Comparando las figuras, la mujer de enigmática sonrisa, se observa que tiene casi el mismo tamaño y lo más sorprendente es que cada una de las correcciones del dibujo subyacente del original, se repiten en la obra del Prado.

 

La conclusión de los estudios apuntan una posible autoría a un colaborador habitual de Leonardo como Boltraffio, Marco d’Oggiono o Ambrogio di Predis, que tienen una personalidad muy definida. No obstante, es posible situarla estilísticamente en un entorno milanés, próximo a Salaï (1480-1524)o quizás a Francesco Melzi (1493-1572/73), los alumnos de más confianza del maestro, herederos de su obra.

 

El estudio técnico ha sido realizado por Ana González Mozo investigadora del Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado y la intervención ha sido ejecutada por Almudena Sánchez Martín, restauradora del Museo del Prado. Miguel Falomir Faus, jefe del departamento de Pintura Italiana (hasta 1700) del Museo del Prado, ha coordinado los trabajos.

 

Estos trabajos no aportan ninguna tesis del porqué de esta excepcional copia. Recurro a Juan Adriansens a quien, recientemente, escuché, en la radio, una tesis sobre La Gioconda. La Gioconda fue un encargo de Franceso Giocondo. Pero este retrato, el original, nunca llegó a sus manos. Leonardo se enamoró de su cuadro y permaneció con él toda su vida. Lógicamente al ser un encargo tenía que responder al mismo. Para ello encarga a uno de sus mejores discípulos la copia que el mismo supervisa.

 

El pintor y biógrafo Giorgio Vasari, en su obra Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos, escribió:

 

Hizo para Francesco del Giocondo el retrato de su mujer Mona Lisa y, a pesar de dedicarle los esfuerzos de cuatro años, lo dejó inacabado. Esta obra la tiene hoy el rey Francisco de Francia en Fontainebleau.

 

 

En contra de lo que pueda pensar la gente, la obra “del Prado” no se ha descubierto ahora. La Gioconda pertenece a las colecciones del Prado desde su fundación en 1819. Se desconoce el dato exacto de su ingreso pero ya se citaba en el inventario de la Galería del Mediodía del Alcázar realizado en 1666 como «un retrato femenino vinculado a Leonardo».

 

Esta obra se puede contemplar desde el día 21 de febrero hasta el 13 de marzo en las sala 49 del Museo del Prado en Madrid. Esta es una oportunidad. En los días siguientes La Gioconda se va de viaje para volver junto a su modelo, a su original ¡quinientos años después! (¿y si allí tienen la copia y ésta es el original?). Se traslada a la sede del Museo del Louvre para participar en la exposición de la capital gala que lleva por título “L’ultime chef-d’œuvre de Léonard de Vinci, la Sainte Anne” (29 marzo – 25 junio 2012). ¡Buen viaje, hermosa, y hasta pronto!

 

 

 

Os recomiendo echar un vistazo a este enlace para mayor información:

 

http://domuspucelae.blogspot.com/2012/02/museo-del-prado-sorpresa-en-la-limpieza.html

 

 

Y también el visionado de dos interesantes vídeos:

 

Donde Ana González Mozo, investigadora del Gabinete de Documentación Técnica del Museo y Almudena Sánchez Martín, restauradora de Pintura, comentan el estudio técnico y la restauración de la copia de La Gioconda del Museo del Prado.

 

 

 

Donde Gabriele Finaldi nos presenta a La Gioconda.

 Luisjo Cuadrado


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