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La chispa de la vida. Mártir o villano

La chispa de la vida. Mártir o villano


Ficha Técnica:

Película: La chispa de la vida.
Dirección: Álex de la Iglesia.
País: España. Año: 2011.
Duración: 98 min. Género: Tragicomedia.
Interpretación: José Mota (Roberto), Salma Hayek (Luisa), Blanca Portillo (Mercedes), Juan Luis Galiardo (alcalde), Fernando Tejero (Johnny), Manuel Tallafé (Claudio), Santiago Segura (David Solar), Antonio Garrido (Dr. Velasco), Carolina Bang (Pilar Álvarez), Joaquín Climent (Javier).
Guion: Randy Feldman.
Producción: Andrés Vicente Gómez y Ximo Pérez.
Fotografía: Kiko de la Rica.
Montaje: Pablo Blanco.
Dirección artística: Arturo García y José Arrizabalaga.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en España: 13 Enero 2012.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.

Sinopsis

Roberto (José Mota) es un publicista de prestigio que se encuentra en el paro y al borde de enfrentarse al eufemismo “parado de larga duración”. Acude a una nueva cita, en esta ocasión se entrevista con un amigo para solicitarle un empleo. Su negativa es el desencadenante de una serie de actos que llevarán a Roberto a verse postrado en un enrejado del forjado con una varilla de hierro en la cabeza. Su mujer Luisa (Salma Hayek) acude a su llamada. Mientras a Roberto se le ocurre una forma de sacar partido a su situación: retransmitir las labores de su rescate y otorgar una entrevista a una cadena de televisión.

Comentario

Vaya por delante que La chispa de la vida no es una película que me haya inspirado para hacer un comentario. Pero no siempre hay que buscar a las musas en lo agradable, en lo bello, en lo apetecible. Así que me he puesto la obligación de hacer un comentario sobre esta película.

El hecho de que no me haya inspirado no implica que la película sea mala.

Vayamos por partes.

 

 

La chispa de la vida nos presenta un panorama socio-laboral muy acorde a los tiempos actuales. El drama del paro y la telebasura podía ser sus protagonistas y como actores secundarios: la codicia de políticos y la deshumanización de ciertos personajes dirigentes de las cadenas televisivas. Roberto, publicista, brillante en ideas (es el que en sus tiempos jóvenes acuñó la famosa frase “la chispa de la vida”) tienen un desafortunado accidente. Como resultado del mismo se ve postrado sobre el enrejado del forjado del piso, de un recién inaugurado Teatro Romano en Cartagena (Murcia) con la gravedad de que en la caída se ha clavado una varilla en la cabeza. Se ha convertido en un mártir ante el ojo público.
Roberto solo ansía proporcionar una vida digna a su familia que se traduce, fundamentalmente, en una carrera para sus dos hijos. Y por esa cabeza, dañada pero lúcida, le pasa una idea: sacar partido económico de la situación que le proporcione unos ingresos necesarios.

La fortuna, la mala o la buena, propicia que todo este drama haya sido en un escenario que se iba a presentar al público con la parafernalia de los políticos, dirigentes y la presencia de las televisiones y periodistas.
Luisa, esposa de Roberto, viene a poner un punto de cordura en los “desvaríos” de su marido. Considera que la dignidad es el mayor legado que puede dejar a sus hijos.

Hay una clara crítica a nuestra sociedad. No todo puede valer para hacerte famosillo y tener mucho más que esos 15 minutos de gloria. Roberto se empeña en aparecer en “Rumore, rumore” (pueden cambiar por otro nombre más “lujoso” o “darle la vuelta”) pero por que le ofrecen esa opción, es decir, hay un mercado que necesita de esas imágenes para, primero subsistir y segundo para abastecer la demanda de la audiencia (o a la inversa).

Cuando sales de la sala te planteas la pregunta: ¿hasta dónde estaríamos nosotros dispuestas a llegar? ¿Aceptaría yo 2 millones de euros por retransmitir mi vida y así sacar del apuro económico a mi familia? Está cuestión es incontestable hasta que no te ves metido en el fango. Dos días después he tenido la oportunidad de volver a ver El hombre elefante de David Lynch de 1980. Y me entero que en la vida real ese adefesio de hombre quiso mostrarse ante el público tal cual era porqué… era la única forma de poder sobrevivir ya que estaba en el más absoluto de los desamparos. Me viene a la mente ahora una frase de una muy conocida televisa: “Yo por mi hija maaatooo”, ¿Hasta qué punto venderíamos nuestra vida a las TVs?

La actuación de José Mota es más que correcta. En cualquier momento parece que te va a soltar la gracieja, pero nada de eso. Está más que convincente. Y Salma Hayek deja a un lado lo explosivo de su físico para concentrarse en la interpretación salvando el papel de forma eficiente.

 

No me gustó un detalle que por absurdo me molesta incluso mucho más. La acción inicial se plantea en Madrid (fácilmente reconocible por sus nuevos rascacielos) y después se traslada a Cartagena. Y los protagonistas se trasladan con la misma rapidez que en el cine los vemos pasar de un plano a otro. No puede ser que en apenas cinco minutos se trasladen de Madrid a Cartagena y no solo una vez, sino en dos ocasiones. Eso es un tremendo fallo. Ni invocando la supresión de la incredulidad. No puede valer todo en el cine. Esto le resta mucha credibilidad a la cinta.

Otra escena desafortunada por ser demasiado evidente es “la crucifixión” de Roberto. No hacía falta que apareciera como un crucificado, forzando la posición de los brazos, para transmitirnos que él es un mártir de la sociedad. Aléx de la Iglesia podía haber sido más sutil que los espectadores no son/somos tontos.

Y, por último, el director toca muchos palos y no se acaba de definir entre la comedia y el drama. Y eso se nota.

Y como no me gusta que lo último que figure en la crónica sea lo malo, quiero destacar lo bueno. La chispa es una película que con algunos altibajos pasa más allá del aprobado. Me gustó una excelente escena que viene a resumir un poco la situación socio laboral y económica (paro, especulación inmobiliaria y corrupción cargos políticos) por la que estamos pasando. El protagonista acude a pedir trabajo y se entrevista en un despacho. Anteriormente su amigo ha pedido a todo su equipo que les dejen solos. En ese espacio lleno de pompa y lujo no hay papeles apenas y lo que es peor es que no hay trabajo, no se ve a la gente trabajar, y hasta uno de los jefes (Santiago Segura) se dedica a jugar con la Wii.

Aquí podéis enteraros un poco más con el trailer.

 

Luisjo Cuadrado

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