Archivo para noviembre, 2011

Relación temas para el mes de diciembre de 2011. Cara A

Relación temas para el mes de diciembre de 2011. Cara A

 

Cara A, mes de diciembre de 2011

 

Después de un mes y algo más, aparecemos con una nueva selección siguiendo los mismos acordes que en las anteriores: música tranquila y agradable de escuchar que para eso estamos en una estación ideal para la contemplación, el otoño; aunque por poco tiempo la verdad.

Combinamos a los grandes  artistas con los grandes noveles y algún que otro artista consagrado. Desde Maná a Sting, pasando por Angus & Julia Stone (cuyo vídeo lo hemos destacado en un lugar de honor). Son 10 temas los que conforman esta Cara A del mes de Diciembre. Como siempre en mi nombre y en el de Revista Atticus esperamos que os gusten estos temas.

 Jem Robinson

 1.- Tema Pluto de Clare and The Reasons

Clare & The Reasons es una banda de Brooklyn que está liderado por Clare Manchon y que en su primer disco venía apadrinada por Sufjan Stevens. Una banda compleja con registros increíbles y con una voz dulce de su vocalista, Clare, con arreglos sinfónicos. Pluto, pertenece a su primer LP The Movie. Es un vídeo que está bastante bien logrado además de que el tema suene bien.

2.- Tema Unbreak my heart de Toni Braxton

Además de cantante es una actriz estadounidense que ha obtenido varias veces, a lo largo de su carrera, los premios Grammy. Buena cantante pero mala en economía doméstica ya que recientemente se ha declarado en bancarrota a pesar de haber vendido más de 40 millones de discos. En este tema habla de amor y de desarmor, esas cosas que tanto inspiran a los artistas.

http://youtu.be/p2Rch6WvPJE

 

3.- Tema Lluvia al corazón de Maná

Lluvia al corazón es un tema que forma parte del nuevo álbum de la banda mexicana “Drama y luz”. Compuesto por Fher Olvera y Sergio Vallín, quienes junto a Alex González y Juan Calleros forman este grupo que san este trabajo después de cinco años de silencio.

 

http://youtu.be/p5k8BPMndao

 

4.- Tema Riverside de Agnes Obel

 Agnes Obel es una danesa que acaba de publicar su primer disco “Philharmonics”. Me he documentado y me he quedado de piedra. Sus influencias van desde Roy Orbison, Joni Mitchell o PJ Harvey. Pero también de los compositores Claude Debussy y Maurice Ravel. Y también le gusta Edgar Allan Poe, Robert Mapplethorpe, Tina Modotti y Alfred Hitchcock. De éste último declara que le gusta por su estilo enigmático, su sofisticada estética, pero siempre con extrema sencillez. Algo que sin duda podemos aplicar a esta bella canción: Riverside. Agnes Obel toca el piano y canta.

 

5.- Tema Empire State of Mind de Alicia Keys

Esta cantante y compositora Está considerada como la actual reina del Rhythm & Blues. Este tema es un homenaje a su ciudad natal, Nueva York. «la jungla de cemento donde todos los sueños se cumplen».

http://youtu.be/g4IiccUjGps

 

6.- Tema Paper aeroplano de Angus & Julia Stone

De momento os recomiendo la web de estos hermanos. Original. Parece que entras en su casa, o mejor dicho la casa de los abuelos.

http://www.angusandjuliastone.com/

 Angus & Julia Stone tocan, interpretan y escriben todas sus canciones. Son herederos de la música de sus padres, ambos también músicos. Según nuestros amigos de EXQUISITECES (os recomiendo su blog) definen su música entre el folk minimalista y el pop.

Paper aeroplane es un tema muy sencilla, cálido y personal. Han editado tres CD’s. Tengo verdaderos problemas para seleccionar temas de estos hermanos porque hacen, de forma general, muy buenos trabajos.

Hemos elegido para que esté todo el mes entre nosotros ahí arriba a la derecha en esta página.

http://youtu.be/Ly0fz0T_lQE

 

 

7.—Tema Fields of Gold de Sting

 

Sting no necesita presentación. Al que le guste la música y no conozca a Sting, pues que se cambie de blog. Otra cosa es que te guste o no.

Músico británico que se dio a conocer como bajista, para posteriormente actuar como solista y bajista del grupo  The Police.

También ha trabajado en la industria cinematográfica. No sé que tendrá esto de subirse a los escenarios (será una manera de actuar) que muchos cantantes acaban pasando a la gran pantalla.

Uno de los muchos vídeos que hay de este conocidísimo tema

http://youtu.be/rCNJBopK25I

 

8.- Tema Please Forgive Me de David Gray

El que suscribe le tiene especial cariño a este tema. No me canso de oírlo. Perdóname, por favor. Tal vez por que uno es un romanticón y le pone tierno eso de que le digan “lo bien que me siento cuando me miras así”

Ya hice una referencia el pasado 15 de septiembre en la cara B de ese mes. Con su tema Flame Turns Blue.

Cantautor británico. Tiene una voz muy característica. Uno de sus mejores temas fue Babylon. Este no está nada mal. Poco más puedo decir de él, mejor escucharle.

Hay varios vídeos pero este es más gamberro, más gracioso de un tema que demuestra una gran fuerza haca la mitad.

 

http://youtu.be/RQTUCIU8nVQ

 

9.- Tema Love Minus Zero de Bob Dylan

Otro de los grandes artistas del pop mundial. Está considerado como uno de los mayores compositores y músicos más influyentes y prolijos del siglo XX. Su vertiente poética es la más apreciada en sus canciones. Para muestra este Amor bajo Cero.

Aquí lo podemos ver junto a George Harrison en un concierto allá por 1971 en Bangladesh cuando apenas tenía 30 años.

http://youtu.be/f1DU85UWrxY

10.- Tema Firefly de Ed Sheeran

En la Cara A del mes de septiembre ya nos hicimos eco Ed Sheeran, Es un cantautor británico que apenas tiene 20 años. Sheeran nos recuerda en gran medida a James Morrison y sobre todo a Jason Mraz.

Este vídeo no es tan creativo como otros que hemos visto pero se puede escuchar. Este tema pertenece a su álbum “Loose Change”.

 

http://youtu.be/QVX3VgGjdmo

 

 

Marcador

La viñeta de Alfredo Martirena: Desastre ecológico, y alguno no se entera

Alfredo Martirena

Un Dios salvaje, la vida entre cuatro paredes

Ficha:

Película: Un dios salvaje.

Título original: Carnage.

Dirección: Roman Polanski.

Países: Francia, Alemania, Polonia y España.

Año: 2011.

Duración: 79 min.

Género: Comedia negra.

Interpretación: Jodie Foster (Penelope Longstreet), Kate Winslet (Nancy Cowan), Christoph Waltz (Alan Cowan), John C. Reilly (Michael Longstreet), Elvis Polanski (Zachary), Eliot Berger (Ethan).

Guión: Roman Polanski y Yasmina Reza; basado en la obra teatral homónima de Yasmina Reza. Producción: Saïd Ben Saïd.

Música: Alexandre Desplat.

Fotografía: Pawel Edelman.

Montaje: Hervé de Luze.

Diseño de producción: Dean Tavoularis.

Vestuario: Milena Canonero.

Distribuidora: Alta Classics.

 

 

Sinopsis:

Una discusión entre dos adolescentes de once años provoca que al final uno de ellos le pegue al otro un garrotazo en la cara con la consiguiente fractura de dos dientes y el labio magullado. Los padres del “agredido” quieren conciliar la situación de forma civilizada y evitar un juicio de faltas. Para ello convocan una reunión en su casa con los padres del “agresor”. Los buenos deseos pronto dejaran paso a la rabia y a la frustración que cada uno de ellos lleva en su interior. Un drama agridulce que repasa la vida dos familias americanas acomodadas.

 

Comentario:

Penélope (Jodie Foster) y Michael Longstreet (John C. Reilly) constituyen una pareja típica americana de mediana edad y un tanto aburguesados. Tienen un hijo que ha sido agredido con un palo en la boca y como consecuencia de ello presenta la fractura de dos dientes y el labio magullado. Un hecho violento pero que no dejará de ser un acto trivial en la vida de los chiquillos. No acaban de comprender como dos chavales han llegado a tal punto de violencia. Penélope, una mujer sensible al arte, escritora ocasional y activista pro derechos humanos, pretende hacer un escrito que recoja el buen rollo entre las familias que me imagino facilitará, entre otras cosas, el pago de la factura del dentista por el seguro. Su marido, Michael, mayorista de artículos para el hogar, le sigue en la aventura aunque recela y desconfía que sea una buena solución convocar a los padres del agresor. Nancy (Kate Winslet) y Alan Cowan (Christoph Waltz) acuden a la casa de los Longstreet. Son los padres del chico malo y se ven un poco forzados a acudir a esa no deseada cita. Ella con sus negocios bursátiles  y él abogado hacen que se consideren un peldaño por encima en la escala social en comparación con la familia Longstreet.

Penélope trata de que el buen karma fluya entre los dos matrimonios hasta que el vómito aparece en la escena. Un vómito nada retórico sino real que arrojará sobre los personajes no solo bilis sino sus verbos contenidos e insatisfechos. El alcohol, un buen whisky, ayudará a liberar la lengua, fluyendo la rabia, los improperios y  la mala baba, desatando  los corsés para crear una gran tensión entre ellos. Ahí es cuando aparece la condición humana en todo su esplendor: risas, llantos, amargura, resentimientos y un largo etcétera de confrontación dialéctica.

Atrás ha quedado la verdadera razón de la cita, la pelea entre los dos chicos, para aflorar las miserias personales. Se aprovecha la situación para encararte hasta con tu propia pareja. Ya no vemos una pareja tan guay. Ahora vemos a dos parejas normales que, en un principio, hacen frente común ante los extraños, pero que enseguida pondrán sobre la mesa sus propias desavenencias sobre la educación de sus hijos y sobre su matrimonio. Seguro que a muchos de nosotros nos ha pasado eso. Hay quien aprovecha la presencia de “un extraño” para ventilar su problemas domésticos que han callado en la intimidad. A Alan debemos el título de la película: «Yo creo en el Dios salvaje cuyas reglas no han sido cuestionadas desde tiempos inmemorables».

Cada uno de los personajes tiene algo de cada uno de nosotros. Podemos identificarnos con alguno de ellos. Profesionales liberales prepotentes, pijos insatisfechos, activistas que buscan redimir su culpa por vivir en este mundo, comerciales acomodados… Y ahí radica parte del éxito de esta película (como en su día lo fue la obra teatral de Yasmina Reza). Son personajes cercanos que viven situaciones habituales (a pesar de ser una representación y crítica de la sociedad americana). También es un gran acierto el cartel publicitario de la película. En él figuran los cuatro protagonistas con sus rostros en tres momentos emocionales distintos que pasan de la ira a la alegría en un instante.

La acción se desarrolla a través de los diálogos. La narración avanza y cuando parece que se va a cortar siempre se produce un pequeño giro (un café, un pastel, la invitación a tomar un trago) que nos devuelve al salón que actúa a modo de diván de sicoanalista. Es de destacar el papel que tiene el teléfono. Justo cuando parece que van a alcanzar un acuerdo sobre cómo actuar con sus respectivos hijos, una inoportuna llamada aparece en la escena. En principio son las llamadas que recibe (o que hace) Alan, pero luego Michael también recibe las suyas (pero en este caso es al fijo, como si el director nos quisiera hacer ver que él es un hombre menos cultivado, más rudo, que tiene menos acceso a las nuevas tecnologías; y tal vez esta circunstancia le sitúe en ese escalón inferior de la clase social).

Un Dios salvaje está rodada de forma continua sin elipsis. Son 79 minutos de intensa narración en un único decorado. Esto requiere un cuidadoso planteamiento y un excelente (e ingenioso) guión.

La realidad televisada nos atrae. Ver las miserias de los demás nos encanta. Comparar sus vidas con las nuestras es una de nuestras aficiones favoritas. Un Dios salvaje no es más que una elegante versión de Gran Hermano. Polanski (él cual aparece en un cameo) ha sabido adaptar una obra de teatro (que ha recibido diferentes premios)  en una gran película que radiografía al ser humano y en donde la acción recae en los diálogos.

Es de destacar las cualidades técnicas de la película. Destaco en especial la recreación del ambiente y el sabio manejo de las cámaras que nos proporcionan planos inteligentes en donde por medio de un hábil juego (a veces con la ayuda de espejos) nos permite contemplar a los cuatro protagonistas en un mismo plano pero con profundidad, como si estuviéramos metidos en la escena y formáramos parte de ella. Los actores están brillantes porque tienen unos personajes bien construidos y todos resultan creíbles. Jodie Foster lo borda cuando se muestra histérica; John C. Reilly asombroso con su ironía; Waltz genial cuanto más cínico se muestra y Kate Winslet acompaña de forma soberbia en su actuación logrando un grupo heterogéneo.

Una pega. En los primeros instantes me llamó la atención la diferencia de altura del matrimonio Longstreet. Y cuando estaban en un mismo plano, plano corto, me desconcentraba ver la cabeza cortada  a ras del cuello de Jodie Foster para que encajará dentro del plano con el grandullón de su marido. Pero, claro la altura de los actores no se mide por su estatura, aunque esto le habrá supuesto más de un dolor de cabeza al cámara.

El resultado de Un Dios salvaje es una película gozosa que combina de forma magistral los momentos de gran hilaridad con momentos de crueldad, llenos de furia y de gran realismo. Un Dios salvaje tiene la virtud de conectar rápidamente  con el espectador, él cual se siente atrapado entre esas cuatro paredes.

 

 

 

 

 

Un tráiler en español:

25 de Noviembre día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres.

 

 

Luisjo Cuadrado

 

 

La dieta de la Crisis. Viñeta de Alfredo Martirena

 

Alfredo Martirena

Cien años del fallecimiento de Eduardo Barrón González

 

Eduardo Barrón González

Eduardo Barrón González (Morales del Vino, Zamora, 1858 – Madrid, 1911) creó este bello conjunto escultórico en 1904 con el que recibiría la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Estudió en la Real Academia de San Fernando y en Roma gracias a una beca que obtuvo de la Diputación de Zamora en 1881. Allí realiza diferentes trabajos. De esa época, 1883, es la escultura Viriato ubicada en Zamora. En 1889 regresa a España, a Madrid, donde, desde 1892, se vincula con el Museo del Prado. Entre sus obras destacan la ya mencionada escultura de Viriato, el monumento a Colón en Salamanca (1893) y el monumento a Castelar (1905) en Cádiz. Recibió diferentes medallas y galardones a lo largo de su corta carrera. Ingresó como miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1910 y fue Conservador-Restaurador y Director de la Sección de Escultura del Museo del Prado donde realizó un ingente trabajo de catalogación y restauración de la escultura del museo, que sentó las bases para posteriores publicaciones. Su trabajo comprendió las esculturas datadas hasta el siglo XVIII, ya que las posteriores, siglos XIX y XX, fueron a engrosar el fondo de Museo de Arte Moderno (MAM) creado en 1896.

Camino de su puesto de trabajo, en las inmediaciones del Museo del Prado falleció el 23 de noviembre de 1911.

 

El grupo escultórico

En el Museo del Prado, en la rotonda de Ariadna, en la confluencia de tres pasillos o salas, se encuentra situada la escultura de Nerón y Séneca del zamorano Eduardo Barrón. Hay que acercarse con sigilo para no molestar el discurso que Séneca está impartiendo a su discípulo. No hay que olvidar que fue uno de los mejores oradores y autor de multitud de obras. Séneca acompaña con su gesto la oratoria.

En un banco se encuentran sentados los dos protagonistas. Sobre ellos, detrás de Nerón, a la izquierda de la composición, se encuentra una estatuilla de una mujer de una gran belleza. Se trata de la diosa Minerva, diosa de la sabiduría, de las artes, de las técnicas de la guerra y protectora de Roma. Por eso es frecuente verla representada con ciertos atributos: escudo, lechuza, mochuelo o búho y apoyada en una columna jónica (lamentablemente, el ejemplar que aquí contemplamos, presenta algunas roturas como el brazo izquierdo).

Nerón es un hombre joven adolescente. Aparece vestido con una rica toga ribeteada con motivos geométricos que resalta por su color oscuro. Debajo parece llevar una simple túnica. Se tapa la cabeza con una capucha que apenas nos deja ver su cabello. Sobre el pecho luce un bonito adorno con bola típico de los patricios romanos que detona su status. Calza unos sencillos zapatos. En su brazo derecho luce una curiosa muñequera en forma de serpiente que se cierne sobre ella, augurando larga vida a su portador. Su mano se ha convertido en puño y en él apoya su sien derecha. El brazo izquierdo descansa sobre el respaldo donde apoya todo su cuerpo y también presenta la mano cerrada, como gesto de crispación. Nerón no está cómodo, relajado, el cuerpo denota tensión y si nos fijamos en sus piernas vemos que éstas están tensas, a punto de saltar de su asiento. La mirada de Nerón esta perdida, mira al vacío. Se muestra ausente. Casi podemos adivinar su pensamiento: “vaya lata que me está dando” que traducido a un argot juvenil actual sería: “vaya chapa me está dando el viejo, me tiene la cabeza rayada”.

Nerón se encuentra sentado sobre un bello almohadón y sobre una especie de manta ricamente decorada que destaca por su policromía. A simple vista se nota quién es el soberano, el noble, el patricio (el pueblo romano los consideraba como una clase superior).

Frente a él, y en contraposición, se encuentra un sereno Lucio Anneo Séneca. Un hombre maduro, fornido y alto (cuando asumió la tutoría de Nerón contaba con 45 años frente a los 12 del pupilo). De cabeza esbelta, luce el típico peinado clásico con pequeños rizos pegados a la frente. Mira a los ojos a su alumno. También se encuentra sentado, pero sin cojín, sobre el duro mármol. Todo en él es sobrio, austero, no hay color en su toga, ni luce adornos. Los pliegues de su vestimenta están maravillosamente ejecutados. Sobre su pierna izquierda tiene extendido un rollo de pergamino con un texto. Con el dedo índice de su mano derecha parece señalar algún pasaje en concreto. Si nos acercamos bien a él parece que escuchemos parte de su discurso:

 

«Es una vergüenza que seas tan negligente… Ayudaré enseguida a tus reproches y me haré más objeciones que las que imaginas; ahora te responderé esto: “No soy un sabio (señalando con su mano derecha un fragmento del texto sobre su rodilla) y, para que tu malevolencia se regocije, nunca lo seré. Por esto no exijo de mí ser igual que los mejores, sino mejor que los malos: me basta con podar todos los días algo de mis vicios y castigar mis extravíos”».

 

En definitiva, al acercarnos al grupo escultórico lo que vemos es a un hombre (padre, tutor, maestro) preocupado por el futuro de un joven (hijo, pupilo, alumno) en un momento en que imparte sus enseñanzas.

Entre ambos personajes, detrás del banco, se encuentra un canasto con un buen número de rollos de pergamino con las enseñanzas de la jornada (por aquel entonces este medio era lo que hoy conocemos por un libro).

Todo el grupo escultórico está realizado en escayola, pero su aspecto final no nos proporciona esa sensación. Al contemplar la obra tenemos la sensación  de que la calidad de su acabado corresponde a unas ricas telas, con brocados y ribetes, o bronces y mármoles.

Hoy día tenemos la oportunidad de contemplar junto a este gran trabajo un modelo a escala reducida de esta misma obra que fue una donación que hizo el propio autor a Antonio Maura en 1907. Esta pequeña obra (ubicada en la Fundación Antonio Maura, inventariada con el número 242) conserva la policromía en su estado casi original, sin apenas deterioro ni intervención. Podemos contemplar las partes ausentes o que están rotas en el modelo a escala natural que realizó Barrón y que a buen seguro ha servido para la restauración de la pieza. Esta pequeña joya fue un regalo del propio autor a Antonio Maura (así figura en la base de la pieza) por la ayuda que recibió por las gestiones que hizo ante el Ministerio para la edición del catalogo de la obra escultórica del Museo del Prado; sin olvidar, además, que Francisco Maura pintor y hermano de Antonio, coincidió becado en Roma con el escultor zamorano.

Eduardo Barrón realizó esta obra en plena madurez artística, con 46 años. Había trabajado la escultura individual de gran formato. Con Nerón y Séneca afrontó un reto y buscó una forma original de acometer este trabajo aunque el tratamiento de las formas es muy clasicista. Barrón se centró en las enseñanzas dejando a un lado el trágico destino de Séneca. La muerte de Séneca ha sido fuente de inspiración de muchos artistas. En pintura tenemos unos bellos ejemplos creados por Rubens, Jacques-Luis David o Noel Halle. Aquí en el Prado podemos contemplar un cuadro atribuido a la escuela de Rubens La muerte de Séneca y otro que lleva por título: Séneca, después de abrirse las venas se mete en un baño y sus amigos, poseídos de dolor, juran odio a Nerón que decretó la muerte de su maestro, de Manuel Domínguez Sánchez. Este último recoge de manera muy gráfica lo que cuentan que sucedió: Séneca sabiendo cercano su final y ante la brutalidad de Nerón decidió cortarse las venas. Primero lo intentó en los brazos. Como la sangre no salía, mandó que le hicieran cortes en la parte posterior de la rodilla. Como tampoco resultó decidió beberse un veneno (cicuta) preparado para tal efecto. Lo bebió y no le hizo efecto. Finalmente entró en el baño y los vapores tóxicos de un brasero (que se aprecia en el cuadro) acabaron con su vida.

El escultor zamorano retrato a ambos personajes en un momento íntimo, en plena tarea educativa, cuando ambos personajes gozaban de una buena e intensa relación, posiblemente antes de acceder al poder el joven Nerón.

 

Luis José Cuadrado Gutiérrez

 

Este fragmento forma parte del artículo «Nerón y Séneca en el Museo del Prado» que Revista Atticus publicó el pasado mes de junio de 2011 en su número DOS.

 

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