Las magias de Marini

Tuve la suerte de admirar su amplia producción escultórica en el Museo titular de la bella ciudad italiana de Florencia… Allí me recreé y emborraché de su maestría con el volumen y también con el soporte pictórico. Ante estos creadores me suelo descubrir y abro todo mi ser para absorber tantos mensajes y la enorme magia acumulada en su obra…

Sus famosos caballos solos o con jinete, son ángeles plásticos que te envuelven y transportan galopantes por un espacio infinito de sensaciones. Puedo estar tiempo indefinido admirando cada contorno, cada movimiento y cada línea volumétrica… En cuanto supe de la muestra selectiva en una Exposición en la vallisoletana Iglesia de La Pasión, me apresuré a retomar ese buen sabor de boca experimentado en su museo florentino, desplazándome a la ciudad del Pisuerga, mi ciudad natal y pasar un par de horas disfrutando de lo allí mostrado… Cámara en mano me indican la no permisión de realizar fotografías aún sin flash, debido a la argumentación de que es una colección particular, aunque posteriormente leo que pertenecen a la Fundación del nombre de este inigualable escultor italiano, motivo que comienza a crear en mi unas dudas sobre esta decisión de prohibir sacar instantáneas. Recorro la planta principal y de nuevo aparecen esos caballos mágicos unos solos y otros con caballero que despiertan en mi, acumuladas y arrinconadas emociones artísticas mezcladas con recuerdos de la bella Florencia. Complementan la muestra escultórica unos geniales lienzos y dibujos embriones de lo que posteriormente materializaría el volumen y todo ello como una gran corte celestial escultórica que envuelve el ambiente…

 

Al entrar en la segunda planta te encuentras de cara esta espectacular imagen.

 

Necesito ver más y embriagarme de este personal predilecto creador y subo a la segunda planta; al entrar la sala está totalmente vacía de visitantes y sagazmente trato de descubrir las cámaras de vigilancia que no detecto… Estoy solo con Marini y su obra; solo se escucha mi pausado caminar paralizado ante la pieza de una impresionante bailarina frente a mí. Me pierde la codicia de poseer un recuerdo fotográfico y sacando del bolsillo mi pequeña cámara camuflada y desactivada de Flash, realizo ansioso y precipitado varias instantáneas hasta que la comprensible azafata lo descubre en su monitor de vigilancia, subiendo de inmediato a recordarme una vez más la prohibición.

Figura femenina donde lo habitual del organismo humano toma sentido estético

 

Sumiso y un tanto avergonzado la pido disculpas y continúo extasiado contemplando cada escultura, cada retrato y cada lienzo allí cuidadosamente expuesto…Más tarde, a la salida de nuevo me dirijo a ella para reiterar mis razones argumentando que me movió la emoción de mi profesionalidad con la escultura; ella, muy comprensiva quita importancia al pequeño incidente con una amplia sonrisa pese al lamentable estado físico que se encontraba debido a un incipiente dolor dental, detalle visible éste por la bolsa de hielo que sujetaba en su mejilla.

Con cierta sonrisa malévola interior pienso que al menos he “robado” para mi delicia personal unas imágenes que harán perpetuar en mi colección de deleites artísticos unas sensaciones anímicas que a mi edad y experiencia artística son difíciles de conseguir. En estos casos de imperativa necesidad emocional por apoderarte de unas piezas aunque solo sea fotográficamente, debe existir la tolerancia y comprensión por el destino que van a tener esas instantáneas. Un destino puramente transmisor de emociones para otro hacedor de esculturas.

Muestro en mi Web y dentro de “Mis Maldades”, piadosas claro, lo que este Marino Marini gran escultor, pintor y docente, que lo fue, del volumen, nos quiere transmitir a las almas que sabemos apreciar el arte con letras mayúsculas.

Marino Marini

Marino Marini nace en Pistoia (Italia) en 1901.En Florencia asiste a cursos de pintura y de escultura enla Academiade Bellas Artes. Será en el año 1929 cuando se le concede la cátedra de escultura enla Escuelade Arte de Monza y en 1940 enla Academiade Brera.

La fuerza expresiva de los retratos guarda un equilibrio con la armonía y suavidad volumétrica de otras piezas

 

Durante este período de docencia realiza frecuentes viajes al extranjero que le permiten entrar en contacto con el panorama artístico internacional .Fuera de Italia aprende de sus contemporáneos , que contribuyen a profundizar y a enriquecer sus estudios de investigación, aunque “es necesario regresar ala Toscanacon frecuencia”, dijo Marino,” porque es la arquitectura de nosotros mismos. Siempre encontramos una precisión absoluta, que es el alma. ”

Su carrera artística se inició tempranamente y fue siempre muy intensa, participando en bienales como la de Venecia, en ferias de arte internacionales y con grandes exposiciones antológicas y colectivas en todo el mundo como en el MOMA de Nueva York.

El reconocimiento internacional de Marino Marini se debe principalmente a sus esculturas, en las que representa a caballos y a jinetes, a la figura mitológica dela Pomona, o gracias a retratos de sus amigos, en ocasiones grandes artistas como Marc Chagall o Jean Arp.

Su faceta como pintor es igual de importante realizando numerosas exposiciones mostrando únicamente parte de su producción artística a través de sus dibujos y óleos.

Actualmente sus obras pueden verse en los principales museos y las mayores colecciones del mundo.

 

Una obra en gran parte desconocida y que por primera vez se puede ver en conjunto, gracias a LA Fundación MARINOMARINI, podrá visitarse hasta el 28 de agosto en la Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión de Valladolid.

El “Otro” Jesús Trapote

Fotos: Programa Exposición, Imágenes de Google y piadosamente “tomadas” por el

autor en la Exposición de la Iglesia de La Pasión de Valladolid el 17 de agosto de 2011

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