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“El hombre de al lado”

“El hombre de al lado”

Al vecino no se le elige.

FICHA TÉCNICA

TITULO ORIGINAL: El hombre de al lado

PAIS: Argentina

DIRECCION: Gastón Duprat y Mariano Cohn

GUION: Andrés Duprat

ACTORES: Rafael Spregelburd, Daniel Aráoz, Eugenia Alonso, Inés Budassi, Eugenio Scopel, Enrique Gagliesi, Rubén Guzmán, Juan Cruz Bordeu, Loren Acuña, Diego Bliffeld.

GENERO: Comedia

ESTRENO: 13 de noviembre de 2009 (Festival de Mar del Plata), 2 de septiembre de 2010 (Argentina)

 

SINOPSIS

 

“El hombre del al lado” narra un conflicto entre dos vecinos. Por un lado tenemos un vecino acomodado, Leonardo (Rafael Spregelburd), un diseñador de reconocido prestigio que tiene a bien vivir en una casa muy singular, una casa con nombre y apellidos. Vive en la Casa Curutchet realizada por Le Corbusier. Y al frente, separados por un pequeño patio y un muro medianero, se encuentra su antagónico vecino, Víctor (Daniel Aráoz) vendedor de automóviles, soez y vulgar. Víctor quiere abrir un hueco, una ventana, para poder captar unos poquitos rayos de sol. Pero a Leonardo esto no le gusta nada porque aparte de invadir su intimidad eso no lo permite la legislación. Esta situación va a provocar un cotidiano enfrentamiento entre ambos vecinos.

COMENTARIO

 

He tenido que volver a leer el dossier de prensa para ver si era cierto: Sí lo es. Se trata de una comedia. No vayan al cine pensado en la carcajada y la distensión. Ya se lo advierto de antemano.

Ahora veamos de que va “El hombre de al lado”.

 

El enfrentamiento entre Leonardo y Víctor es la lucha entre una clase acomodada, rica, pudiente que vive en su palacio de cristal, pero que no quiere ser transparente ni tampoco quiere que venga la clase trabajadora, menos rica y pudiente a incomodar, a tocar los genitales.

 

Víctor solo quiere abrir un hueco en su muro (aprovechando una reforma en su vivienda) para poder captar unos rayitos de luz que tanto le sobran a la casa de Leonardo. Se lo plantea como un ruego, una suplica, casi un trato de favor. Pero se lo plantea asomando su cabeza de oso por el ventanuco como si fuera una caverna. Son dos mundos opuestos.

 

Poco a poco Leonardo va conociendo la tozudez de su vecino. Y va a conocer su determinación que viene abalada por ese pico de oro que tiene, como buen vendedor de coches.

 

Leonardo tiene una familia. Una esposa y una hija. Apenas hay comunicación paterno-filial, pero tampoco la relación de pareja es fluida. Empiezan a aparecer las miserias humanas: el aislamiento, el mutismo, la incomprensión, la falta de cariño, el refugio en el trabajo. Todo un drama doméstico.

 

Víctor está dispuesto a todo y no duda en emplear todas sus argucias y encantos para llevar a acabo su propósito.

En toda película, a lo largo de la misma, se van produciendo una serie de circunstancias que al final hacen que el o los protagonistas evolucionen. Esas circunstancias son las que, queridos lectores, tendrán que descubrir para ver que pasa al final de la cinta. Un final que no puedo desvelar pero que les recomiendo por ser uno de los finales más duros y que vienen a poner en evidencia la condición humana.

 

La casa es el escenario pero que actúa como un actor más, con un peso y protagonismo específico, que proporcionan unas imágenes de una estética muy bella.

 

Me gustaría destacar un par de escenas. La primera es una escena megapija que invita a la carcajada al descubrir la idiotez de algunas personas en relación a ciertos movimientos artísticos, y en este caso sobre la música. Os dejo la foto donde se ve como Leonardo está tirado en su sofá con un amigo «súper fashion» escuchando música.

Y la otra es la del baile con motivo de una fiesta en la casa y en la que acude el vecino. Él es el único que parece disfrutar mientras los demás, aburridos, observan como el troglodita se divierte.

También es destacable esa forma de rodar, con unos primeros planos donde solo se ven los ojos por encima del ordenador. Interesante propuesta estética.

 

En definitiva, es una buena película, con un humor irónico e inteligente, que te incomoda con alguna situación que hace que te revuelvas un poquito en tu butaca. Y no nos es ajena, pues todos, de una manera u otra tenemos un vecino tocapelotas y una familia con la que convivir. Y un pequeño ruego: si alguien tiene la explicación a las escenas en las que Víctor ha montado un pequeño escenario y hace una representación para la hija de Leonardo, por favor que me envíe un pequeño comentario, pues yo, sinceramente, no las comprendí.

Os dejo el trailer.

 

Luisjo Cuadrado

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