Archivo para agosto, 2011

Bases del II Concurso de Microrrelatos “Bernardo del Carpio”

27 de agosto de 2011

La Concejalía de Cultura de Carpio Bernardo, integrada en el Ayuntamiento de Villagonzalo de Tormes, presenta el II Concurso de Microrrelatos Bernardo del Carpio. En él podrán participar todas las personas mayores de edad que lo deseen con un único microrrelato de tema libre, con una extensión inferior a 100 palabras (sin incluir el título) y en lengua castellana. Para ello enviarán un correo electrónico a la dirección concurso.bernardo.carpio@hotmail.com en el que adjuntarán dos ficheros word. El primero de ellos contendrá los datos personales del participante (nombre, apellidos, DNI, fecha de nacimiento, correo electrónico, dirección postal y teléfono de contacto) y el segundo fichero será el microrrelato, en formato de letra Times New Roman y tamaño 12 puntos.
El plazo de envío comienza el día 27 agosto de 2011 y concluye el día 27 de septiembre de 2011 a las 14:00, hora local.
El jurado estará compuesto por varios miembros designados por la concejalía organizadora del concurso, entre los que se encontrarán escritores premiados en diversos certámenes literarios nacionales e internacionales, profesionales de la lengua y la literatura, así) como la alcaldesa de Villagonzalo de Tormes y el concejal de cultura de Carpio Bernardo, organizador del certamen.
El primer premio recibirá un ejemplar dedicado de la obra El Señor del Carpio de Javier González Zaldumbide y un diploma acreditativo.
El segundo premio consistirá en un diploma acreditativo.
Los autores de los microrrelatos premiados autorizarán a la organización del concurso a la publicación de las obras premiadas en los medios que ésta considere oportunos.
El fallo se comunicará a través de la Revista Atticus www.revistaatticus.es y la página www.carpiobernardo.321.cn

Bernardo del Carpio

La Concejalía de Cultura de Carpio bernardo ya convocó el I Certamen Literario Bernardo del Carpio integrándolo en el programa de fiestas de San Miguel 2009. El cambio más importante con respecto a aquel primer concurso radica en la composición del jurado.
Pero el propósito es el mismo: reivindicar la figura de Bernardo del Carpio, nuestro héroe local. ¿Por qué a través de un evento literario? Precisamente porque Bernardo del Carpio fue durante siglos fuente de inspiración para muchos literatos. Algunos de la talla de Lope de Vega (Félix Lope de Vega Carpio) que decía ser descendiente del personaje en cuestión, llegando a utilizar como suyo el escudo de armas de Bernardo.
Está documentado el hecho de que Miguel de Cervantes murió sin dejar terminada una novela  narrando las gestas del buen Bernardo. Y la lista no termina aquí. Pero quizás sea mejor resumir la leyenda:
Bernardo tuvo como padres a dos amantes furtivos que pagaron cara su osadía. La progenitora, Jimena, era la hermana del Rey Alfonso II el Casto. Éste montó en cólera al recibir la noticia del ayuntamiento no consentido por él. Al conde de Saldaña, padre de la criatura, lo encerró en el castillo de Luna (tras sacarle previamente los ojos) y a la madre la confinó en un convento de por vida.
El niño no dejaba de ser sobrino del monarca y este lo trató como tal, sin resentimiento alguno. Creció en la corte y se convirtió en un formidable guerrero. La felicidad del muchacho se truncó el mismo día que conoció, por medio de una confidencia, la suerte de sus padres. Inmediatamente rogó al rey su liberación. Y éste se negó. Así hicieron sucesivamente los herederos de la corona.
Ante la negativa de un tercer monarca nuestro caballero deja de suplicar. Se  harta… y se rebela.
Es en este momento cuando decide fundar el núcleo inicial del actual poblado de Carpio Bernardo, construyendo un castillo e invitando a repoblar el entorno. Así lo atestigua la crónica general de Alfonso X. Y desde aquí lucha contra el reino de León, en una forma bastante explícita de renunciar a la supuesta “nacionalidad” leonesa que algunos le atribuyen.
Al final el rey leonés consigue engañar a nuestro buen Bernardo. A cambio de la fortificación (cuyas ruinas aún pueden visitarse hoy día en Carpio Bernardo) libera al padre… ¡muerto! Bernardo, despechado, decide exiliarse definitivamente.
Éste es un resumen extraordinariamente somero de una preciosa leyenda recogida en unas cuantas obras literarias.
La novedad es que Bernardo parece poder saltar del mundo legendario a la historia con más fuerza que nunca, ya que en un  congreso internacional celebrado hace no mucho tiempo en la ciudad de Oviedo, algunos historiadores han aportado datos relevantes en este sentido.
Finalizo estas líneas deseando la mejor inspiración a todos los participantes.

Carlos Sá Mayoral

Alfredo Martirena

Alfredo Martirena ha ganado el prestigioso Concurso Internacional de Humor Ilustrado de Piracicaba (Brasil).

Martirena se ha convertido en un colaborador habitual de Revista Atticus. Como diría el rey, «nos llena de orgullo y satisfacción» contar con su presencia en nuestra páginas. Todo el equipo que hace posible esta publicación le da nuestra más sincera enhorabuena. Ya estamos pensando en desplazarnos hasta Cuba para celebrar el galardón.  Felicidades Alfredo y gracias por aportar una nota de humor en un momento en que la situación mundial es tan delicada.

Esta es la viñeta ganadora.

 

 

Revista Atticus

Las magias de Marini

Las magias de Marini

Tuve la suerte de admirar su amplia producción escultórica en el Museo titular de la bella ciudad italiana de Florencia… Allí me recreé y emborraché de su maestría con el volumen y también con el soporte pictórico. Ante estos creadores me suelo descubrir y abro todo mi ser para absorber tantos mensajes y la enorme magia acumulada en su obra…

Sus famosos caballos solos o con jinete, son ángeles plásticos que te envuelven y transportan galopantes por un espacio infinito de sensaciones. Puedo estar tiempo indefinido admirando cada contorno, cada movimiento y cada línea volumétrica… En cuanto supe de la muestra selectiva en una Exposición en la vallisoletana Iglesia de La Pasión, me apresuré a retomar ese buen sabor de boca experimentado en su museo florentino, desplazándome a la ciudad del Pisuerga, mi ciudad natal y pasar un par de horas disfrutando de lo allí mostrado… Cámara en mano me indican la no permisión de realizar fotografías aún sin flash, debido a la argumentación de que es una colección particular, aunque posteriormente leo que pertenecen a la Fundación del nombre de este inigualable escultor italiano, motivo que comienza a crear en mi unas dudas sobre esta decisión de prohibir sacar instantáneas. Recorro la planta principal y de nuevo aparecen esos caballos mágicos unos solos y otros con caballero que despiertan en mi, acumuladas y arrinconadas emociones artísticas mezcladas con recuerdos de la bella Florencia. Complementan la muestra escultórica unos geniales lienzos y dibujos embriones de lo que posteriormente materializaría el volumen y todo ello como una gran corte celestial escultórica que envuelve el ambiente…

 

Al entrar en la segunda planta te encuentras de cara esta espectacular imagen.

 

Necesito ver más y embriagarme de este personal predilecto creador y subo a la segunda planta; al entrar la sala está totalmente vacía de visitantes y sagazmente trato de descubrir las cámaras de vigilancia que no detecto… Estoy solo con Marini y su obra; solo se escucha mi pausado caminar paralizado ante la pieza de una impresionante bailarina frente a mí. Me pierde la codicia de poseer un recuerdo fotográfico y sacando del bolsillo mi pequeña cámara camuflada y desactivada de Flash, realizo ansioso y precipitado varias instantáneas hasta que la comprensible azafata lo descubre en su monitor de vigilancia, subiendo de inmediato a recordarme una vez más la prohibición.

Figura femenina donde lo habitual del organismo humano toma sentido estético

 

Sumiso y un tanto avergonzado la pido disculpas y continúo extasiado contemplando cada escultura, cada retrato y cada lienzo allí cuidadosamente expuesto…Más tarde, a la salida de nuevo me dirijo a ella para reiterar mis razones argumentando que me movió la emoción de mi profesionalidad con la escultura; ella, muy comprensiva quita importancia al pequeño incidente con una amplia sonrisa pese al lamentable estado físico que se encontraba debido a un incipiente dolor dental, detalle visible éste por la bolsa de hielo que sujetaba en su mejilla.

Con cierta sonrisa malévola interior pienso que al menos he “robado” para mi delicia personal unas imágenes que harán perpetuar en mi colección de deleites artísticos unas sensaciones anímicas que a mi edad y experiencia artística son difíciles de conseguir. En estos casos de imperativa necesidad emocional por apoderarte de unas piezas aunque solo sea fotográficamente, debe existir la tolerancia y comprensión por el destino que van a tener esas instantáneas. Un destino puramente transmisor de emociones para otro hacedor de esculturas.

Muestro en mi Web y dentro de “Mis Maldades”, piadosas claro, lo que este Marino Marini gran escultor, pintor y docente, que lo fue, del volumen, nos quiere transmitir a las almas que sabemos apreciar el arte con letras mayúsculas.

Marino Marini

Marino Marini nace en Pistoia (Italia) en 1901.En Florencia asiste a cursos de pintura y de escultura enla Academiade Bellas Artes. Será en el año 1929 cuando se le concede la cátedra de escultura enla Escuelade Arte de Monza y en 1940 enla Academiade Brera.

La fuerza expresiva de los retratos guarda un equilibrio con la armonía y suavidad volumétrica de otras piezas

 

Durante este período de docencia realiza frecuentes viajes al extranjero que le permiten entrar en contacto con el panorama artístico internacional .Fuera de Italia aprende de sus contemporáneos , que contribuyen a profundizar y a enriquecer sus estudios de investigación, aunque “es necesario regresar ala Toscanacon frecuencia”, dijo Marino,” porque es la arquitectura de nosotros mismos. Siempre encontramos una precisión absoluta, que es el alma. ”

Su carrera artística se inició tempranamente y fue siempre muy intensa, participando en bienales como la de Venecia, en ferias de arte internacionales y con grandes exposiciones antológicas y colectivas en todo el mundo como en el MOMA de Nueva York.

El reconocimiento internacional de Marino Marini se debe principalmente a sus esculturas, en las que representa a caballos y a jinetes, a la figura mitológica dela Pomona, o gracias a retratos de sus amigos, en ocasiones grandes artistas como Marc Chagall o Jean Arp.

Su faceta como pintor es igual de importante realizando numerosas exposiciones mostrando únicamente parte de su producción artística a través de sus dibujos y óleos.

Actualmente sus obras pueden verse en los principales museos y las mayores colecciones del mundo.

 

Una obra en gran parte desconocida y que por primera vez se puede ver en conjunto, gracias a LA Fundación MARINOMARINI, podrá visitarse hasta el 28 de agosto en la Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión de Valladolid.

El “Otro” Jesús Trapote

Fotos: Programa Exposición, Imágenes de Google y piadosamente “tomadas” por el

autor en la Exposición de la Iglesia de La Pasión de Valladolid el 17 de agosto de 2011

Piedad del belga Jan Fabre en la Bienal de Venecia

 

 

Jan Fabre (Amberes, Bélgica, 1958) es un artista multidisciplinario, dramaturgo, director de escena, coreógrafo y diseñador. Estudió en el Instituto Municipal de Arte Decorativo y la Real Academia de Bellas Artes de Amberes. Entre 1976 y 1980 escribió sus primeros guiones para el teatro e hizo su debut en actuaciones. A partir de 1980 comenzó su carrera como director de escena y escenógrafo, y en 1986 funda Troubleyn / Jan Fabre, una compañía de teatro.

 

Jan Fabre ha presentado en la Bienal de Venecia (54ª edición, se puede contemplar hasta el 27 de noviembre) Pietás una instalación compuesta por cinco esculturas instalada en la Nuova Scuola Grande di Santa Maria della Misericordia, Venecia.

 

Son cinco esculturas en las que el artista ha reinterpretado el tema de la Piedad en términos de los sentimientos de compasión y conciliación. Su obra principal es “Sueño compasivo. Piedad V” recrea la imagen conocida, tradicional, de iconografía cristiana. Hasta está realizada en el mismo mármol de Carrara que utilizó Miguel Ángel en su famosa obra.  

 

Al contemplar la imagen algo se te mueve (no sé si dentro o fuera del cuerpo) pero esta Piedad no deja indiferente. Muchas veces las manifestaciones del arte contemporáneo lo que buscan es la provocación y nos invitan a la reflexión. De una forma generalizada esa reflexión nos lleva, muchas veces, a la consabida pregunta ¿y esto es arte? Para mi aquí no cabe esa pregunta. Esto es arte. A mi me lleva a preguntarme por el poder de sugestión que tiene esta imagen.

 

La cabeza de la Virgen ha sido sustituida por una calavera. Una clara y evidente alusión a la muerte. Todos, tarde o temprano, tendremos un encuentro con ella, con la muerte, y hasta los rostros más bellos y virginales se descompondrán. Eso lo podemos asegurar. Según el propio Fabre esta alegoría ilustra el deseo de toda madre de ocupar el lugar de su hijo en el sufrimiento y la muerte.

 

El cuerpo de Cristo está vestido y luce un atuendo contemporáneo con corbata y cinturón. Su rostro es un autorretrato. Fabre se ha autoinmolado en la escultura. Su brazo derecho, pende inerte y en su mano sostiene un cerebro. Esta pequeña pieza, este pequeño detalle es de lo que más chirría en la composición. Toda la composición es casi un fiel relejo de la escultura de Miguel Ángel. Pero el cerebro es una aportación propia. “Son la neuronas las que hacen sentir el sentimiento de compasión y por eso he representado el cerebro, del que todo depende, incluso el alma del individuo” ha manifestado Jan Fabre.

 

Sobre los cuerpos se posan esos animalitos que tanto gusta de representar el artista belga: escarabajos, mariposas, caracoles… Para él los insectos son la memoria del planeta y no podríamos sobrevivir sin su conocimiento (han sobrevivido 40 millones de años). Están presentas en casi todas sus obras.

 

Considero esta obra como una gran obra maestra. Ni provocación ni irreverencia. Arte. Una invitación a la espiritualidad que nuestra sociedad carece y que puede ser la causante de muchos de los males que ahora mismo vivimos.

 

La instalación se completa con otras cuatro piezas que asemejan enormes cerebros sobre los que se erigen cruces, bonsáis o tortugas. Un conjunto que combina ciencia, arte y espiritualidad.

 

Este reportaje me puso sobre la pista de esta obra.

http://www.elpais.com/articulo/portada/artista/tierra/cielo/elpepuculbab/20110813elpbabpor_43/Tes

 

 

 

 

Luisjo Cuadrado

 

 

Grupo Simancas

Cuando en 1951 se funda la librería Relieve por los hermanos Domingo y José Rodríguez, se libera el germen que con los años madurará hasta florecer por completo en un grupo de intelectuales, y amigos al fin y al cabo, que, casi sin quererlo, se cambian la vida unos a los otros a través del arte. En la librería eran recibidos por el poeta Pablo Rodríguez, más conocido como Blas Pajarero, y los hermanos ya mencionados. Allí dedicaban las horas a soñar con pinceladas y a descubrirse con un buen vino y unas pastas. Estos poetas, pintores, escultores o críticos se reencarnan bajo el nombre de “Grupo Simancas”, seudónimo otorgado en la posteridad precisamente por desarrollar en este pequeño pueblo vallisoletano su actividad artística a partir de los años setenta del siglo pasado.

 

No se trata de un movimiento o de una generación, ni si quiera a pequeña escala, porque dentro de este reducto intelectual no existieron unas normas rígidas a las que atenerse. Les unía el universo del arte en su conjunto, con todos sus pliegues y aristas, la inquietud por experimentar a través de las emociones los cuarteles desconocidos del alma, el amor por la tierra castiza que los vio crecer y la consecución de una vida llevada por cauces distintos a los comúnmente entendidos como normales. Buscaban con frenesí la evasión que les trasportase del mundo hermético y dictatorial de su tiempo a una explosión de aventuras, imaginación y subconsciente, un lugar expreso para la pintura donde no existieran fronteras ni líneas que sobrepasar. Así pues, entre personalidades tan variopintas encontraremos un sinfín de puntos de vista a la hora de crear arte. Algunos más cercanos a la contemporaneidad de nuestra época y otros más inclinados hacia las vanguardias históricas. En cualquier caso, siempre albergarán en su mente creadora un componente explícito de investigación y renovación que les diferenciará de otros grupos más clásicos.

El Grupo Simancas se pare a sí mismo en 1967 y crecerá como el adolescente más activo avanzando por las etapas de la vida en continua metamorfosis, cambiando ostensiblemente de maneras de pensar, fracasando a veces, quizá, y resurgiendo con la fuerza del ímpetu artístico hasta hacerse del todo viejito. Finalmente, se postra en el lecho de muerte el año 2007, aún sin saber que ya era, con todos sus impulsores, un fragmento inmortal de la historia local de Castilla. El reconocimiento a su valiosa trayectoria le llega ahora recuperando del abandono a este grupo de amigos a través de una extensa muestra de su obra en el Museo Contemporáneo de Arte Español del Patio Herreriano. No obstante, como asegura Félix Cuadrado Lomas, “llega un poquito tarde, sobre todo para algunos” en referencia a aquellos que ya no están. Se trata de una exposición con los cuadros de seis de los pintores más importantes del grupo: Félix Cuadrado (1930), Jorge Vidal (1943-2006), Domingo Criado (1935-2007), Gabino Gaona (1933-2007), Jacobo (1932) y Francisco Sabadell (1922-1971). De todos ellos, en la actualidad, solo viven dos: Félix Cuadrado y Jacobo (seudónimo y nombre comercial que designa al pintor y galerista Fernando Santiago).

 

Precisamente, Félix Cuadrado Lomas fue la persona que instó a la creación del núcleo de este grupo. Nació en 1930, en la ciudad de Valladolid. Sin embargo, desde bien pequeño se familiarizó con los campos de Castilla, hecho que va a reflejarse en su obra futura a través de los paisajes típicos de su comarca natal. Estos encuadres van a ser comunes a prácticamente la totalidad de los componentes del grupo. Mediante este tema, que aparecerá con fuerza en muchos de sus cuadros, se enfatiza la esencia castellana, el néctar seco de su tierra y su encanto reposado en los ojos de quienes la escuchan y la observan con afecto, con el cariño mismo de sus hijos. Estos pintores manejaron el pincel como si del mismo Antonio Machado y su Generación del 98 se tratara, con la misma calidad de sus plumas empapadas de tinta, y nos recuerdan a aquellos poetas y escritores enamorados de la Castilla salvaje y miserable. Y, de la misma forma que, un siglo atrás, ellos lo hacían, estos amantes de la pintura retratan a pueblos abandonados y polvorientos que tan poco han cambiado el paisaje de la estepa castellana. En sus obras se habla un lenguaje espontáneo, sincero, como el de las llanuras de trigo que habitan en sus cuadros con la nostalgia endurecida por el tiempo y el olvido. Félix Cuadrado y sus amigos se convierten, sin ellos saberlo, en el faro que alumbra la meseta, en la atalaya desde la que, como elevados sobre el cielo, podemos atisbar la savia que recorre una región incomprendida y eclipsada por la belleza fácil de mantos verdes y montañas tortuosas con ríos de cristal.

No obstante, el abanico temático fue muy amplio y no se redujo a una constante apología de la tierra de Castilla. En ocasiones, los lienzos se convertían en el resultado de la liberación del subconsciente, mostrándonos las mismísimas entrañas del pintor. Otras veces, buscaban representar una realidad banal, como el interior de una habitación, una mesa, bodegones… pero siempre encontraremos en ellos una realidad pasada por el tamiz del artista. No serán, por tanto, cuadros exactos que plasmen unas dimensiones, un dibujo y unas pinceladas idénticas a lo que el autor tiene enfrente cuando le da por pintar. Sus obras no son espejos de lo que ven, sino retratos de lo que sienten. Y esto es importante porque les otorga un valor añadido: su perspectiva, algo a lo que no podemos acceder a través de una pintura análoga al mundo que es común a todos y que ya vemos por nosotros mismos. En el Museo Patio Herreriano encontramos una frase escrita en una de las paredes de sus muchas salas de exposición que dice así: “No vemos las cosas tal cual son, las vemos tal cual somos”. La frase en cuestión es de Anais Nin, y, seguramente sin proponérselo, define a la perfección la obra de estos artistas, que encontraban su inspiración en lo más hondo de su ser, en su propio espíritu.

Otra de las ventajas de este tipo de pintura es que, frente a aquella que no da lugar a equívocos, pues no hay nada más allá de lo que estamos viendo, esta deja los cabos bastante más sueltos. De esta forma, el espectador tiene la oportunidad de interactuar con los cuadros que, al estar abiertos a distintos puntos de vista, fomentan la libre interpretación que cada uno les quiera dar, sintiéndose, relativamente, parte de ellos pues se trata ya no de la voluntad del artista, sino de tu visión crítica y personal.

Tristemente, no habrá ningún cuadro más que engorde la obra de este grupo, pues recientemente se ancló en el dique de la fuerza suprema que impide a los mortales volver a zarpar. Sin embargo, tenemos la tremenda suerte de poder explorar esa obra en todo su esplendor, ya plena y madura como la manzana que cae del árbol para mostrarse desnuda ante los ojos de quienes quieran verla. Es responsabilidad de todos no pisar esta fruta preciosa y recogerla con mimo y ternura. Solo así, podremos palpar los lienzos primerizos, casi adolescentes, y compararlos con los más ancianos, sintiendo la evolución en la retina y entendiendo, a través de sus formas y gamas de color, la personalidad de unos genios que llenaron con la luz de la pintura el privilegio de nuestra comunidad durante parte del siglo XX.

Este tributo, convertido en exposición, abrió sus puertas el pasado 18 de marzo del 2011 y las mantendrá abiertas hasta el 23 de octubre del mismo año, aunque su resaca permanezca en la memoria de sus visitantes, como las ascuas de un fuego que los años no consiguen terminar de apagar.

 Artículo publicado en el número DOS de Revista Atticus (junio 2011)

Elías Manzano Corona

La exposición El Grupo Simancas, Paisaje – Expresión – Color.

Permancerá hasta el 23 de octubre de 2011 en el Museo Patio Herreriano, salas 6 y 7.

Consultar horario

http://www.museopatioherreriano.org/MuseoPatioHerreriano

 

 

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