Juan Diego Caballero Oliver

Quien dice que la ausencia causa olvido

merece ser de todos olvidado.

Del poema Ausencia

Juan Boscán (1487/1492 – 1542)

El pasado 23 de junio, en la presentación del número DOS de Revista Atticus aludí a un libro de Albert Espinosa que lleva por título: El mundo de los amarillos. Más o menos vine a decir que Espinosa nos insta a buscar entre nosotros a una serie de personas que son especiales. Él los llama “amarillos”. Y los define así:

Dícese de aquella persona que es especial en tu vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos. La forma de relacionarse con los amarillos es el cariño, la caricia y el abrazo. Consigue privilegios que antes estaban en posesión solo de la pareja.

Yo me aprovecho de esa cita para decir que aunque no me gusta el nombre si que insto a buscar entre nosotros a esos amigos que yo llamo “Atticus”. Son aquellas personas con las que enseguida detectas una química especial con ellos. Yo he tenido mucha suerte y puedo decir bien alto al viento que tengo la gran suerte de estar rodeados de grandes amigos Atticus. Con el proyecto cultural Revista Atticus he tenido la inmensa fortuna de encontrarme en mi camino personas que me lo han allanado, amigos que me han dado la mano para ayudarme a salvar un obstáculo y así abrirme muchas puertas que antes parecían cerradas bajo muchas llaves, y, en definitiva, me han facilitado una labor de la que cada día me siento más orgulloso: saber aglutinar a unos grandes amigos en torno a Revista Atticus.

Una de esas personas es Juan Diego Caballero Oliver. Fue la primera persona con la que me puse en contacto para, primero, alabar el gran trabajo que venía recogiendo en uno de los mejores blogs en su género: ENSEÑ-ARTE (http://aprendersociales.blogspot.com/) .y, segundo, para invitarle a que se animara a contribuir con sus artículos a engrandecer nuestra publicación. Me acuerdo que le dije: “no te llevará mucho tiempo, pues los artículos que tienes en tu web cumplen la filosofía de nuestra publicación”. A los poco minutos me llegó su contestación. Alabó nuestro trabajó, la calidad de los artículos y las fotos y lo variado de nuestros sumarios. Primero lo hizo con la edición digital y siguió de forma asidua hasta hace unas semana que lo hacía con el segundo número de nuestra edición impresa.

Juan Diego es y será siempre parte de Revista Atticus. Sin su contribución no sería la misma publicación. Él me animó a seguir por ese camino pues, me dijo, “ese es el futuro”. Su colaboración empezó con el número 7 (julio de 2009). En diciembre de 2010 llevamos a papel su artículo sobre Antonio Camoyán y el pasado mes de junio publicamos su trabajo sobre Alejandro Schmitt.

Hoy Juan Diego hubiera cumplido los 54 años. Pero no ha podido ser así. El pasado sábado falleció en Sevilla. No perdemos un maestro ni a un colaborador. Perdemos a un gran amigo Atticus. Desde aquí, en mi nombre y en el nombre de todos cuantos hacemos posible esta publicación, queremos enviar nuestro más sincero pésame a su familia, sobre todo a su esposa y a sus tres hijos, y les mandamos todo nuestro cariño y mucha fuerza y mucho ánimo para sobreponerse.

Revista Atticus seguirá publicando los innumerables artículos de blog. Seguiremos contando con él. Como profesional echaré de menos sus correcciones, su meticulosidad, su búsqueda de la perfección y el detalle final. Pero en lo personal echaré de menos sus palabras, su cariño, su bondad, su compromiso y a un gran amigo.

Hasta siempre Juan Diego, querido profesor y gran amigo Atticus.

Luisjo Cuadrado


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