Archivo para junio, 2011

Lanzamiento del número DOS de Revista Atticus en su edición impresa.

El pasado jueves 23 de junio se presentó en el Salón de Actos del Museo Patio Herreriano (Museo de Arte Contemporáneo Español) de Valladolid el número DOS de Revista Atticus en su edición impresa. Al acto acudieron Cristina Fontaneda (directora del Museo Patio Herreriano) y Luis José Cuadrado Gutiérrez (editor de Revista Atticus).

Luis José Cuadrado, editor de Revista Atticus, dirigiéndose a los asistentes en la presentación de Revista Atticus DOS. público.

El editor de la publicación comenzó su alocución con el porqué de una presentación del y el porqué de un número DOS.

“Desde Revista Atticus creemos que nuestra publicación tiene un hueco en el panorama cultural actual, de ahí ese empeño en salir al mercado aunque la crisis financiera aconseja todo lo contrario; y las predicciones que se realizan sobre la prensa en papel, en general, auguran un futuro cada vez más incierto.”

Posteriormente reseñó:

“Nosotros seguiremos con la edición digital, potenciando el sitio web, pero mantendremos la edición impresa. Personalmente echo de menos una publicación como era la fenecida FMR (Franco María Ricci) la número uno, la reina de las revistas, la revista por excelencia. No conozco otra publicación igual, y he de reconocer que es mi fuente de inspiración. Estoy cansado de ir a los kioscos (ya casi como un gesto romántico) para comprar tal o cual revista y encontrarme con un montón de publicaciones en las que potencian más el regalo que acompaña al ejemplar que la propia publicación en sí. Alpargatas, bañadores, colonias, pulseras, bolsos, libros, cds, dvds y hasta USB. Es el mercadillo de la cultura. Allí impera lo atractivo del envoltorio sobre la calidad del contenido. Prima más el valor añadido del regalo que la publicación. Como lector y como amante del arte o de los viajes echo en falta una publicación que no repita los mismos destinos cada dos años: Londres, Venecia, Praga, París o Roma. O que no me de vueltas al mismo cuadro de la Gioconda cada tres por cuatro. En definitiva echo de menos a FMR.

Como editor de Revista Atticus quiero que el lector acuda a nuestra publicación en busca de artículos atractivos y no tan trillados por otras publicaciones. Quiero que el que quiera saber algo de Aurelio Carretero acuda a nosotros, que quién quiera saber algo de la escultura de Nerón y Séneca del Museo del Prado compre Revista Atticus o si quieren saber quiénes eran los componentes del Grupo Simancas lean el artículo de Elías Manzano Corona en nuestro número DOS. En definitiva, queremos fidelizar a un público amante del arte y del buen gusto.

Por eso sacamos un número DOS y por eso hacemos esta presentación. Si no tenemos cierta repercusión no somos nadie. Si no tenemos lectores no vale de nada lo que hacemos y si no tenemos quién compre nuestra revista, todos estos planteamientos del gusto por el arte y el querer agradar no tienen ningún sentido.”

Luis José Cuadrado hace entrega a Cristina Fontaneda de un "Atticus" como reconocimiento a su labor.

Luis José Cuadrado en diversos momentos de la intervención aludió al libro de Albert Espinosa El mundo de los amarillos. Enlazó algún pasaje de este libro con lo que el considera ya amigos Atticus (en clara alusión a los amigos amarillos de Espinosa). Momento en que se presentó en sociedad la figura realizada por la Fundación Andrés Coello bajo diseño de Alberto Sobrino y en edición numerada de 100 ejemplares para agasajar a todos aquellos amigos, colaboradores e instituciones que apoyan al proyecto cultural Revista Atticus. Estos reconocimientos se irán entregando en diversas fases. En este mismo acto se hizo entrega a Cristina Fontaneda de uno de ellos por su decidida apuesta por la difusión de la cultura y el apoyo en concreto de Revista Atticus. También se entregó otro a Enrique Fernández Vega, jefe de ventas de Volswagen y a la Fundación Casa de Alba (recogió el galardón en su nombre Lola Moralí) por el compromiso con Revista Atticus desde sus inicios.

Atticus creación de la Fundación Andrés Coello y diseño de Alberto Sobrino

Para finalizar el acto se dio paso a la lectura de varios poemas aprovechando que sus autores se encontraban en la sala. Manolo Madrid acudió desde Zamora para engalanar el acto con la lectura de sus poemas. Santiago Medina Carrillo se desplazó junto con su familia desde Madrid para estar presente en el acto y dar lectura a alguno de sus poemas y de varios de sus compañeros que va a glutinando en un blog. Y, por último, una de las más jóvenes colaboradoras de Revista Atticus, Noelia Toribio, reciente premio Versatiles concedido por El Norte de Castilla al poeta más prometedor, leyó Fukushima mon amour (de José Carlos Nistal) y su poema Carpe Diem.

Fukushima, mon amour

Y ruge el mar y las olas

invaden el litoral

y anegan la normalidad.

Y ruge el mar y la tierra

sigue abriéndose en canal,

engullendo la normalidad.

Y ruge el mar y el cielo

se abre para mirar, los rostros

muertos de soledad.

Y muere el día y el barco

y la flor de los cerezos

y crecen los “hombres blancos”*.

Y mueren los niños, los viejos

por el mar, por el camino

de muerte nuclear.

Y se muere la fruta y los viejos

lloran, porque no lo verán,

porque no los verán madurar,

ni a los frutos ni a los nietos.

Los mató lo nuclear.

Y ruge el mar y las olas

de gente que viene y va,

huyendo de la muerte

nuclear.

Y no comen fruta, ni verdura,

ni se pueden abrazar

con los que viven cercanos

a la central nuclear.

¡Ay, Fukushima, mon amour!

Je t’aime. J’étais si près de toi…

Tu fais que je mors près de toi.

¡Ay Fukushima, mon amour!

Je te déteste. Je pars loin

mais toujours je serai prés de ton âme.

¡Ay, Fukushima!

*hombres blancos: técnicos con trajes antirradiación

José Carlos Nistal

Momento en que Noelia Toribio procede a leer su poema Carpe Diem

Carpe Diem

La oscuridad me envuelve,

con un manto sin luna ni estrellas,

y me arropa, me aprisiona,

es la maldición de mi noche eterna.

¡Viento!

mi llanto se escucha entre los árboles,

vago sin rumbo, sin consuelo, errante.

¡Qué soy!

sino viento, una sombra, un recuerdo,

una ilusión, un sueño, nadie…

Clavel de rojizo pétalo,

no desperdicies lágrimas de rocío,

deslumbra con tu hermosura,

hasta que se apague tu incesante brillo.

¡Goza!

antes de caer al infinito vacío

y vagar conmigo ciego y errante.

¡Clavel!

serás viento, una sombra, un recuerdo,

una ilusión, un sueño, nadie…

Noelia Toribio

Posteriormente los asistentes degustarón un excelente refigrerio ofrecido por el Bar-Restaurante María Guerrero.

Algunos de los asistentes posan para la foto en el María Guerrero.

Puedes encontrar Revista Atticus en Valladolid en los siguientes puntos de venta:

-         Librería Rayuela en la Cl. López Gómez 22

-         Kiosco de la Cl Constitución (frente al Corte Inglés).

-         Kiosco Cl Hernando de Acuña, 42 (Parquesol).

Muy pronto habrá puntos de distribución en Madrid y otras provincias.

Puedes adquirir tu ejemplar en la web o mandando un correo a

admin.@revistaatticus.es

Servimos a cualquier punto. Más fácil imposible.

Revista Atticus

Aspecto del Salón de Actos del Museo Patio Herreriano.

Presentacion Revista Atticus DOS

El próximo día 23 de junio Revista Atticus presenta su número DOS en edición impresa. La celebración tendrá lugar en el Salón de Actos del Museo Patio Herreriano (Musoe de Arte Contemporáneo Español). La entrada es libre hasta completar el aforo. Nos encantará contar con tu presencia. Si quieres hacerte con un ejemplar solicítalo por correo electrónico o allí mismo lo podrás comprar.

Revista Atticus DOS

El próximo 23 de junio presentaremos el número DOS (edición impresa).

Os dejo un pequeño resumen a modo de sumario del contenido.

Sumario del numero DOS de Revista Atticus

Aurelio Carretero. Creador de ilustres iconos vallisoletanos. José Miguel Travieso.

Alejandro Schmitt. El neoexpresionismo de la tierra. Juan Diego Caballero Oliver.

El Pantocrátor de la iglesia de Sant Climent de Taull, en el valle de Boí.. Luis José Cuadrado Gutiérrez.

El arte de ser de Artemisia Gentileschi. María del Rosario Martín Muñoz.

Gregorio Tomás. Pintura con acento iberoamericano. Inés Gutiérrez-Carbajal.

El mundo de Andrew Wyeth. Esther Bengoechea Gutiérrez.

Ángel Sardina o la delicadeza del silencio. Juan Antonio Sánchez Hernández.

Museo de Valladolid y Aspace. Silvia Álvarez y Ana Belén Mulero.

La epístola. Relato. Berta Cuadrado Mayoral.

Nerón y Séneca en el Museo del Prado. Luis José Cuadrado Gutiérrez.

The Beatles y el pop-art. Gonzalo Durán.

El mosaico de Pegaso en la Villa de Almenara de Adaja (Valaldolid).

El grupo Simancas. Elías Manzano Corona.

Relatos y Poesía a cargo de: Iñigo Salinas, Marina Caballero del Pozo, Manolo Madrid, María Sangüesa, Jessica Arias Minorance, Raúl Henao, Santiago Medina Carrillo, José Carlos Nistal, Noelia Toribio, Salvador Robles, David Moreno, Lur Ochoa y Daniel, Sánchez Bonet.

El humor de Alfredo Martirena.

Y la colaboración de los fotógrafos habituales con el tema La calle: paraíso de fotógrafos. Rogelio García Alonso, Luis R. García, Alicia González, Jano Schmitt, Jesús Arenales, Leandro, Luisjo Jesús González, Enrique Amigo y Chema Concellón.

El artista espectáculo? Jesús Trapote.

Exposiciones actuales. El joven Ribera en el Museo del Prado, Antonio López en el Thyssen, El intervalo luminoso en el Guggenheim de Bilbao. Passio en Medina del Campo y Medina de Rioseco.

Ríos de luz.

Humor gráfico por A. Faro.

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140 páginas a todo color.  No incrementamos el precio. No hay otra publicación igual en el mercado. No dejes pasar esta oportunidad. Solo estará al alcance de muy pocos. Os dejamos unas fotos para que veais con que mimo tratamos nuestra revista.  Y todo gracias a la Editorial Sever-Cuesta.

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Revista Atticus

Pedro y el capitán, de Mario Benedetti, canto a la libertad

La Sala Ambigú se despedía del IES Núñez de Arce para trasladarse al Espacio Joven del Paseo de Zorrilla el pasado 5 de junio con una sorprendente obra de teatro: “Pedro y el Capitán” (Cuarteto Teatro, Xiqui Rodríguez). Sin embargo, la despedida fue triste: Con escaso público y sin ninguna representación de la administración pública en la sala que fue sede de la red de Teatros de Castilla y León y de la Fundación Municipal de Cultura.

Con tan sólo dos personajes, Pedro (Raúl Escudero) y el Capitán (Pablo Rodríguez), la representación consigue conmover al espectador. Pedro es un preso político que sufre continuas torturas por parte de un grupo de militares (nunca aparecen en escena); sólo a uno de ellos (el personaje del capitán) le confiesa las verdades de su vida, aunque también le maltrate psicológica y físicamente.

Pedro era un hombre normal, con una vida convencional (su empleo en el banco, su casa, su coche, su familia), hasta que llegaron malos tiempos y el Estado se convirtió en una dictadura. Ahora, su situación es crítica, se encuentra ante un sistema de poder implacable, un estado policial que le persigue por su ideología izquierdista y del que no puede escapar; además, el capitán le somete, continuamente, a un chantaje emocional en el que juega con sus sentimientos y la vida de su esposa (Beatriz) y sus hijos. Los personajes están muy bien definidos en el texto y en la perfecta interpretación de los actores: El Capitán es el prototipo de autoritarismo, aquel que abusa de su poder frente a los débiles y se cree dueño de la verdad absoluta; fundamentalmente, su lenguaje es símbolo de su carácter prepotente y pusilánime a la vez (cuando humilla a Pedro le llama por Rómulo, el nombre que utilizaba en la clandestinidad; sin embargo, al final le trata de “usted”).

Por su parte, Pedro es un luchador, un idealista y, sobre todo, un buen amigo que no va a traicionar a sus colegas, prefiere sufrir todo tipo de amenazas y golpes antes de hacer daño a los suyos.

A lo largo de una hora y media, el capitán intenta que Pedro le confiese datos sobre sus compañeros de partido, lo cual se va convirtiendo en un duro diálogo sobre sus circunstancias y en un reconocimiento a la lealtad y la resistencia del preso.

El final es asombroso: Pedro, agonizante, no delata a sus amigos y, lo que es más curioso, planta cara a su inquisidor. El torturado se convierte, en contra de su voluntad, en “torturador”. Pedro se transforma en su propio verdugo y viceversa; de esta manera, Benedetti ahonda en la psicología del militar: el capitán se muestra como un personaje frágil, infantil, atormentado por su mísera existencia, los traumas del pasado le han conducido a un sentimiento de inferioridad e intolerancia; todo ello ha conformado su personalidad intransigente y, en definitiva, despreciable.

El drama, en cuatro actos, fue escrito por Mario Benedetti en 1979. El escritor uruguayo lo concibió como una denuncia social en contra de las dictaduras militares iberoamericanas de la década de 1970 – 1980 (Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Banzer en Bolivia, Velasco Alvarado en Perú, Somoza en Nicaragua…etc). Aunque escrita hace más de tres décadas, la obra está de plena actualidad: Bien podría situarse en la represión de los países árabes tras las revueltas de comienzos de este año 2011. En ella, no se menciona ninguna época ni lugar concreto. De esta manera, también “Pedro y el Capitán” puede retrotraernos a los horrores del nazismo y de cualquier totalitarismo o dictadura (Mussolini, Franco, Stalin…). “Pedro y el Capitán” es manifestación contra todo tipo de imposición, es un canto a la democracia y a la libertad de expresión, que pervive incluso, más allá de la vida.

En cuanto al atrezzo, el espectador se sumerge en la soledad y la frialdad de la oficina del capitán en la prisión tan sólo con una mesa, una silla y un flexo. El vestuario, también sencillo: Un uniforme azul oscuro para el capitán y una capucha para Pedro, con un significado simbólico, además del que ya posee en la obra (los malos tratos, la falta de libertad): El hombre que es obligado a permanecer ciego y sordo frente a los abusos y la injusticia. Lo más innovador, la cámara proyectando imágenes de un detenido en una celda real y el efecto de “máquina de escribir” cuyas teclas perpetuaban en la “pantalla” el nombre de otros detenidos.

Mi enhorabuena a Cuarteto Teatro, grupo surgido de la escuela teatral Espacio Abierto, por actualizar esta gran obra y, fundamentalmente, por su excelente puesta en escena.

Cristy G. Lozano.

Espectáculo: PEDRO Y EL CAPITÁN
Compañía: Cuarteto Teatro
Dirección y Dramaturgia: Xiqui Rodríguez
Interpretación: Raúl Escudero, Pablo Rodríguez

Cambio climatico. Alfredo Martirena

Cambio climático


Y no nos olvidamos de Japón.

Revista Atticus

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