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" /> Un año sin Miguel Delibes. Sus novelas en el cine y en la televisión. | | Revista Atticus

Un año sin Miguel Delibes. Sus novelas en el cine y en la televisión.

Un año sin Miguel Delibes. Sus novelas en el cine y en la televisión.

Desde la revista Atticus queremos hacer nuestro particular homenaje al gran escritor vallisoletano que nos dejó hace un año. Sus novelas están impregnadas de amor a su Castilla natal, de ecologismo y de hazañas de personajes reales, reflejo vivo de la posguerra española.

Su primera novela “La sombra del ciprés es alargada” (1947), con la que ganó el Premio Nadal, es llevada al cine en 1990 por Luis Alcoriza, cineasta exiliado en México, colaborador de Luis Buñuel en el guión de “Los olvidados” (1950). Protagonizada por Emilio Gutiérrez Caba y Fiorella Faltoyano, su tema fundamental es la superación de la muerte.

En 1950, el entrañable “Dani el Mochuelo” es el protagonista de su novela “El Camino”, sirviendo como base para la película de Ana Mariscal (1964), menos conocida y para la serie patrocinada por Televisión Española en 1977, bajo la dirección de Josefina Molina, que elabora el guión junto a Jesús M. León. Actores de la talla de Amparo Baró, Alicia Hermida, Antonio Gamero, Fernando Aguilera, Francisco Casares y Paloma Hurtado, dan vida a una pléyade de personajes, habitantes de una aldea castellana, que acompañan a Daniel en su nostalgia por un mundo que debe abandonar. El sueño de su padre para que curse el bachillerato en la ciudad es para él un auténtico sacrificio que le provoca frustración, en aras del progreso. La serie, del mismo nombre, se estructura en cinco capítulos y obtiene un gran éxito: En 1978, es premiada en el Festival Internacional de Praga y su reestreno en 2009 alcanza altos niveles de audiencia.

Tan sólo tres años después, en 1953, su novela “Mi idolatrado hijo Sisí”, mantiene el tema de la guerra civil española como trasfondo, contando la historia personal de una familia burguesa: La imposibilidad de permanecer neutral ante el conflicto en el personaje de Cecilio Rubes, la reflexión sobre su pasado y su presente a través de su antigua amante Paulina y, en fin, la contradicción entre la pasión política y amorosa. En los primeros momentos de la Transición (1976) fue llevada al cine bajo el título “Retrato de familia”, dirigida por Antonio Giménez Rico. Bajo su dirección, los actores Antonio Ferrandis, Mónica Randall, Miguel Bosé y Amparo Soler Leal, entre otros.  El mismo Antonio Giménez Rico rueda en 1997 “Las ratas”, adaptación de la novela de Delibes publicada en 1962. Con los actores Álvaro Monje y José Caride, cuenta, estructurada “en cuatro estaciones”, las aventuras (o mejor dicho, las desventuras) del Nini cazando ratas para sobrevivir.

Un canto a la mujer y a la sensibilidad femenina es “Cinco horas con Mario” (1966), llevada al teatro y al cine por Josefina Molina, con el personaje principal (Carmen Sotillo), interpretado por la vallisoletana Lola Herrera. La obra es una crítica de la tradicional educación machista y de las convenciones sociales en torno al amor, al sexo y al matrimonio. En la película, muy innovadora, “Función de noche” (1981), los protagonistas forman parte de la propia familia de la actriz (su ex marido, el también actor Daniel Dicenta, su hija Natalia y su mejor amiga, Juana) y se rueda como un diálogo, en su camerino, con su ex pareja. Ella le reprocha los años de soledad que ha pasado y él, sus diferencias de caracteres y de mentalidad.

En 1973, publica “El príncipe destronado”, que en la película de Antonio Mercero (1977) se titula “La guerra de papá”; en ella participaron Lolo García, Teresa Gimpera, Héctor Alterio y Vicente Parra. A pesar de su éxito inicial, es una película que ha envejecido bastante mal y poco conocida. El film gira en torno a la percepción psicológica de Quico y la acción transcurre durante un día cualquiera de su vida, en el que suceden hechos cotidianos, como sus celos hacia su hermano pequeño o la visita a la casa del novio de su criada.

Tras las primeras elecciones generales en democracia (junio de 1977) y a punto de aprobarse en referéndum la Constitución, sale a la luz “El disputado voto del señor Cayo” (1978); la película, en 1986 (Antonio Giménez Rico, con los actores Lidia Bosch, Paco Rabal, Iñaki Miramón…etc) se centra en el fin del pensamiento caciquil y el inicio de la cultura política democrática en España.

En 1990, su novela “El tesoro” aparece en la gran pantalla, dirigida por Antonio Mercero y con guión de José Luis Garci. El argumento está basado en el hallazgo de un tesoro celta por parte de un granjero; la llegada de un arqueólogo transformará la vida de un pequeño pueblo castellano. Es la primera película de José Coronado como protagonista.

La adaptación más actual de sus novelas al cine, lo realiza en 1998 el director Francesc Betriú con la película “Una pareja perfecta”, protagonizada por José Sazatornil, “Saza” y Antonio Resines, basada en “Diario de un jubilado”.

Pero, sin duda, la mejor película es “Los santos inocentes” (Mario Camus, 1984) extraída de su novela homónima publicada en 1981. Premiada en el Festival de Cannes el mismo año que “Volver a empezar” (José Luis Garci) obtiene el Óscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa, es una de las mejores obras del cine español. Con un elenco de actores irrepetible, entre los que se encuentran, Paco Rabal (su papel más recordado y más emotivo junto a su “milana bonita”), Alfredo Landa, Agustín González, Juan Diego, Mary Carrillo…etc, está imbuida de deseos de justicia social: Narra la vida miserable de la familia de Paco y Régula, trabajadores de un cortijo latifundista en Extremadura. El film se rueda en Zafra (Badajoz), sus paisajes son plasmados en la genial fotografía de Hans Burmann, acompañada por la música de Antón García Abril, interpretada a rabel por Pedro Madrid. Su éxito es total, llegando a recaudar más de tres millones de euros (más de dos millones de espectadores).

Como conclusión, el séptimo arte ha sabido adaptar las novelas de Delibes; estas películas tienen una gran acogida tanto por parte del público como de la crítica y constituyen un testimonio excepcional de su literatura.

Cristy G. Lozano


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