El esplendor del románico


Pinturas de Àger: apóstoles Tadeo y Santiago

FUNDACIÓN MAPFRE. Sala Recoletos

Paseo de Recoletos, 23

28004 Madrid

Del 9 de febrero al 15 de mayo de 2011

Lunes, de 14:00 a 20:00 horas

De martes a sábado, de 10:00 a 20:00 horas

Domingos y festivos, de 11:00 a 19:00 horas

El pasado 8 de febrero se presentó en Madrid la exposición que lleva por título “El esplendor del Románico” organizada por la Fundación MAPFRE en colaboración con el Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona (MNAC).

Al acto asistieron Alberto Manzano (Presidente del Instituto de Cultura Fundación MAPFRE), Pablo Jiménez (Director General), Mª Teresa Ocaña (Directora del MNAC) y Jordi Camps (Conservador Jefe del Área de Románico del MNAC).

Todos ellos destacaron el carácter excepcional de la muestra. El MNAC es poseedor de una de las mejores  colecciones de arte románico, tanto por su extensión como por su calidad. Con motivo de la constante remodelación de sus salas (en esta ocasión toca al arte románico) el Instituto de Cultura de la Fundación MAPFRE costea con una aportación de 900.000 euros las obras. Por esta razón es posible que buena parte de sus fondos se exhiban en la Sala madrileña de Recoletos.

Esta muestra, en palabras de Jordi Camps, supone una interrupción en el programa habitual de la Fundación, centrada en movimientos artísticos posteriores al final del siglo XIX. Era una oportunidad que no podían dejar escapar.

Pablo Jiménez destacó que la selección de piezas no solo abarca un aspecto muy conocido como es la pintura mural al servicio de la arquitectura, sino una serie de magníficas piezas de distintos materiales. Conforman esta exposición: objetos litúrgicos, frontales de altar, pinturas murales traspasadas a lienzo y una reconstrucción, a tamaño real, de una absidiola  de Sant Quirze de Pedret con sus  pinturas murales. El Director General de la Fundación MAPFRE destacó de entre las 59 piezas: La Lapidación de San Esteban (Ca 1100, fresco traspasado a lienzo, San Juan de Boi, Lérida) la Majestat Batlló (mediados del siglo XII, talla de madera entelada parcialmente, iglesia de la comarca de la Garrocha), pintura Grifo, (Ca. 1210, fresco traspasado a lienzo, San Pedro de Arlanza, Burgos) y el Báculo de Mondoñedo (Limoges, primer cuarto del siglo XIII, cobre repujado con aplicaciones de esmalte, Mondoñedo, Lugo).

La muestra se articula alrededor de cinco capítulos o apartados que recogen tanto las obras aplicadas a la arquitectura (pinturas murales o pinturas en piedra) así como los objeto de mobiliario (frente de altar) y litúrgicos con sus incrustaciones (copón, báculo, etc.). Obras que giran en torno a una época oscura (siglos XI y XII), en la que se produce un importante desarrollo económico que potenció el intercambio cultural y que constituyen un ejemplo del arte románico catalán.

Tras dejar atrás la magnífica reproducción del pequeño ábside de Sant Quirze de Pedret a su tamaño real y con las pinturas murales en su interior accedemos a El color en la arquitectura, una sala donde podemos encontrarnos con La Lapidación de San Esteban. Una pieza que ha sido objeto de una cuidada restauración empleando nuevas técnicas. Para el que suscribe, contemplar esta pieza me produjo una gran satisfacción. Uno de los motivos es poder contemplar la pieza real tras haber contemplado la reproducción en su lugar de origen. Recientemente tuve la oportunidad de realizar un viaje para disfrutar del conjunto de iglesias de Boi y Taull, considerado como la cuna del románico catalán (un viaje que recomiendo como complemento para esta exposición).


Pinturas de Boí: lapidación de San Esteban.

La iglesia albergaba un programa iconográfico que tenía como foco de atención la bóveda del ábside. Allí frecuentemente lo presidía todo la imagen de la divinidad el llamado Cristo Pantocrátor una figura del dios omnipresente, sentado enmarcado dentro de una mandarla mística como símbolo de gloria y majestad. Las pinturas solían estar realizadas con colores planos, muy vivos aunque de gama reducida y separados por gruesas líneas que delimitan el dibujo.

El segundo apartado está dedicado a La escultura monumental. El recurso escultórico fue adoptado por escultores y arquitectos de forma tardía en Cataluña. El principal centro fue Ripoll con su monasterio. La llamada Dovela de Ripoll y la representación virtual de la portada nos permiten comprender la dimensión y el programa iconográfico de las portadas románicas.

Dovela de Ripoll

Es en este momento cuando se generaliza el uso de los relieves esculpidos en los principales puntos de la construcción como son las portadas, ventanas y columnas con sus capiteles ornamentados.

Un espacio para la narración nos ofrece bellos ejemplos de la pintura al temple. Muchas de las iglesias, las más pudientes, han conservado su frontal de orfebrería, pero las tablas eran también muy apreciadas. El altar era el punto focal de atención para el culto religioso. Estas tablas fueron realizadas en los principales centros monásticos (Ripoll, la Seo de Urgell y Vic) Así nos podemos encontrar con bellos ejemplos como el Altar de Tavérnoles o el Baldaquino de Tost.

Baldaquino de Tost

El cuarto espacio es El poder de las imágenes. Las tallas de madera policromadas o no, reflejaban el poder que tenían las imágenes. Ocupaban una posición privilegiada dentro de la iglesia. Las tipologías más frecuentes eran la clásica Virgen con el Niño y, por supuesto, los crucifijos. Otro acierto del montaje de esta magna exposición es el espacio que se ha recreado para poder contemplar una de las joyas del románico: la Majestad Batlló. Ubicado en una pequeña sala circular nos permite contemplar la pieza con cierto recogimiento  y enfatizando la fuerza de las representaciones religiosas de esa época. Esta imagen representa a un Cristo triunfante sobre la muerte.

Majestat Batlló

“Nosotros no adoramos estas imágenes, ni las llamamos dioses, ni ponemos en ellas esperanza de salvación, pues esto sería idolatría. Antes bien, las veneramos para rememoración y recuerdo de las cosas que sucedieron en otro tiempo”.

Guillermo Durando (1230-1296).

La quinta sección o apartado con el que se cierra la exposición lleva por título El tesoro de la iglesia. La iglesia, cada una de las iglesias en particular, en el transcurso de su historia ha ido acumulando una serie de piezas, de bellas piezas que cumplen una doble función: la litúrgica y objeto de arte.

Copón de la Cerdaña

Las piezas estaban elaboradas con metales preciosos o diversos tipos de metales con aplicaciones de color mediante esmaltes o dorados. Muchas de ellas tenían alma de madera. La tipología varía en función de su uso. Podemos encontrarnos con cruces, báculos, relicarios, tapas de libros, candelabros, etc.

La decoración podía ser geométrica y floral o aparecer también las imágenes de Cristo en Majestad o distintos ángeles o apóstoles.

En Cataluña, como en todo el mundo hispánico llegaban productos procedentes de los talleres de Limoges cuya producción gozó de una extraordinaria difusión.

Un par ejemplo es el Copón de la Cerdaña trabajado en cobre dorado decorado con esmaltes y el Báculo de Mondoñedo.

Por último cabe destacar el excepcional catálogo de la exposición. Casi se puede calificar de obra de arte. Con una elaboración muy cuidada, preciosista en cuanto al diseño gráfico pero con unos textos que recogen unos estudios que sin duda constituyen ya un referente en la bibliografía sobre el arte románico.

Para quienes quieran profundizar más antes de acudir a la sala pueden consultar la Web de la propia Fundación MAPFRE.

www.exposicionesmapfrearte.com/romanico/

Por nuestra parte agradecer a la Fundación la sensibilización que tiene con colectivos que sufren de alguna discapacidad. Así desde la propia presentación que contaba con servicio de traducción en lenguaje de signos hasta la disposición de un servicio de Audioguías con audiodescripción, cuyo guión y producción es elaborado específicamente para usuarios con discapacidad visual, cuya finalidad es lograr la mayor autonomía posible dentro del recinto y el uso de técnicas de descripción para transformar las imágenes en explicaciones sonoras y un servicio de signoguías, dispositivo portátil multimedia equipado con una pantalla que reproduce un vídeo en el que se explica las obras seleccionadas de la exposición mediante la lengua de signos y subtitulado.

Fotografías: Las fotos han sido proporcionadas por la Fundación MAPFRE quien tiene todos los derechos para su reproducción.

Luisjo Cuadrado


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