Archivo para agosto, 2010

PICU URRIELLU, escalar en Braille

URRIELLU EN BRAILLE

El pasado d√≠a 26 de Agosto el Club Medio Natural y Discapacidad (AMENADI) en colaboraci√≥n con el Grupo Militar de Alta Monta√Īa (GMAM) llevo a cabo su proyecto de escalar la m√≠tica cima de los Picos de Europa: el Picu Urriellu o como es normalmente conocido Naranjo de Bulnes de 2519 m.

El grupo de escalada en la cumbre del Picu Urriellu

Esta actividad que ha sido llevada a cabo por dos deportistas ciegos de AMENADI¬† Manuel Cepero y Oscar Dom√≠nguez junto a¬† cuatro gu√≠as del GMAM: Teniente Germ√°n L√≥pez, Brigada Manuel Suarez, Sargento 1¬ļ Alberto Carrillo y Cabo 1¬ļ Rafael Soba, consisti√≥ en la escalada de la ruta ‚ÄúDirecta de los Mart√≠nez‚ÄĚ que¬† con un dificultad de V grado recorre durante 250 m la cara sur y que representa el camino habitual de de esta monta√Īa.

√ďscar Dom√≠nguez en los conocidos "tubos de √≥rgano"

La ascensión que estuvo marcada por unas difíciles condiciones meteorológicas con rachas de viento de más de 60 km/h se desarrollo sin incidentes en menos de 3 h 30mn entre la subida y descenso, durante ella los deportistas progresaron por sus propios medios con la ayuda de los guías que les marcaban los distintos agarres que ellos no encontraban, por el contrario en el descenso los guías descendían a su lado  para que estos no erraran en el camino.

No es la primera vez que un ciego alcanza su cima, pero s√≠ que es la primera que lo hacen dos ciegos de manera simult√°nea, la elecci√≥n de esta actividad no ha sido fruto de la casualidad, sino que responde a los actos de conmemoraci√≥n del 25 aniversario de fundaci√≥n del GMAM y del inter√©s de estos deportistas por alcanzar una de¬† las monta√Īas m√°s emblem√°ticas del estado donde se han materializado las mayores gestas alpinisticas de la historia de este deporte.

Más fotos y vídeos, así como actividades de AMENADI en la siguiente dirección:

http://medionaturalydiscapacidad.blogia.com/2010/agosto.php

Remitido

Aprovecho esta entrada para insertar una vi√Īeta de Forges. En el verano relajamos las costumbres y en los medios de comunicaci√≥n en general y en la prensa escrita en particular esto se nota de forma clara. Pues bien Forges, en El Pa√≠s publica unas Tintaciones (sus conocidos personajes asoman en ellas, pero en color) en Eskup.com que es algo as√≠ como un canal social (para comunicarse dicen¬† ????). Estas vi√Īetas son mucho m√°s refrescantes, menos encorsetadas y m√°s forgianas, con sus se√Īoras supermollaronas. Os dejo un ejemplo.

Luisjo

 

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Lecturas veraniegas

LOS LIBROS LUCI√ČRNAGA

IX Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos Llorach
Leticia S√°nchez Ruiz

Editorial Algaida

Sevilla, 2009

Su contraportada nos da una breve rese√Īa:

Una biblioteca arde en mitad de la noche. Cincuenta a√Īos m√°s tarde el genial Ulises Font comienza una inusual b√ļsqueda. Felipe, que se ha pasado la vida esperando que le sucedieran cosas que nunca le ocurren, regresa a su pueblo para el esperp√©ntico entierro de su abuela. Luc√≠a, una escritora que no publica, vive encerrada en una casa de ladrillos rojos y escribe cuentos para Pian, que es su mundo y su maestro. Estas historias se van entrelazando en Los libros luci√©rnaga, a trav√©s de una misteriosa trama que en cada cap√≠tulo formula nuevas preguntas y extra√Īos juegos.

Tiene buena pinta hubiera pensado yo, pero sino es porque me ponen sobre su pista ser√≠a uno m√°s de esos innumerables libros que cada a√Īo se publican y pasan, lamentablemente, sin pena ni gloria por el panorama literario. Bien es cierto que viene con la orla de un premio. Ya se sabe que cuanto menos rimbombante sea el premio m√°s calidad puede tener la obra. Sin despreciar, por supuesto, a los grandes, a los Top Ten de los premios millonarios, cuya literatura de las obras galardonadas responde a otros intereses.

La propia autora define su obra como una novela con tres narraciones muy distintas. ¬ęUna historia de amor, otra de b√ļsqueda y otra de uno de esos hombres tristes que quieren hacer la revoluci√≥n y acaban poniendo un bar¬Ľ.

Es curioso esto de lo de los hombres que quieren hacer la revoluci√≥n y acaban poniendo un bar. Suelo leer los libros con un papel y l√°piz al lado para anotar cosas que me gustan. Y as√≠, al final de la lectura, echo un repaso a esas anotaciones. Curiosamente en Los libros luci√©rnaga las notas arrancan con la p√°gina 58: ‚ÄúYo soy uno de esos hombres tristes que quer√≠a hacer una revoluci√≥n y acabo abriendo un bar‚ÄĚ. √ďsea que pill√© una de las ideas con las que la autora ha montado una bella narraci√≥n.

La escritora Leticia S√°nchez maneja muy bien la descripci√≥n de los ambientes: ‚ÄúUn bar de copas antes de abrir tiene el mismo aspecto deprimente que un colch√≥n sin s√°banas. Despoblado y fantasmal. A√ļn flota en el ambiente el humo de los cigarrillos de la noche anterior y el olor √°cido de la muchedumbre.‚ÄĚ (p√°gina 451). Conoce muy bien las relaciones humanas: ‚ÄúLo peor que te puede pasar en el mundo no es que te despiertes y que la persona que duerme a tu lado te diga que ya no te ama, lo peor que te puede pasar es que nunca lleguen a quererte‚Ķ‚ÄĚ y conoce muy bien el proceso creador que rodea al escritor y hasta nos da alg√ļn consejo en palabras de Borges:

‚Äú – ¬ŅSabes lo que dice Borges?

La voz de Pian interrumpi√≥ a Luc√≠a y su madre en el ba√Īo y la volvi√≥ a traer all√≠ a Cardiff, a punto de plantear un tema serio.

– ¬ŅQu√© los hombres y los astros vuelven c√≠clicamente? ‚Äďcontest√≥ Luc√≠a.

-Bueno, s√≠, eso tambi√©n lo dice. Pero escucha ‚ÄďPian comenz√≥ a leer con aquella voz engolada, como de viejo actor ingl√©s, que pon√≠a cada vez que iba a recitar las palabras exactas de otra persona-. Al principio todo escritor es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los a√Īos puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad.‚ÄĚ

Brevemente y a modo de otro resumen de la obra menos as√©ptico que el facilitado en su contraportada. Una de las historias, la principal, es la de dos hermanos, herederos de un librero de viejo, que hace mucho que no se ven. Otra de las historias es la que aporta el amor en la novela, la sal, la pimienta, las v√≠sceras vamos. Una chica conoce a chico. Es lo b√°sico, lo que no debe de faltar. Luc√≠a conoce a una se√Īora de post√≠n que comparte mesa y mantel con la creme de la creme de la sociedad espa√Īola. Pero tiene un novio, Pian, el cual se convierte en su obsesi√≥n. Y la otra historia tiene que ver con un adolescente que no puede separar su vida de la Ant√≠a, su abuela.

Me gusta como está escrito, me gusta el estilo fresco, libre, poético de la joven y prometedora escritora ovetense. Las historias están entrelazadas en capítulos cortos. No seré yo quien desvele lo que es un libro luciérnaga. Animo a su lectura y que cada uno lo descubra. Espero que os guste.

Y termino con otra cita por si las anteriores no han suscitado vuestra atención:

‚ÄúPian le hab√≠a repetido muchas veces que no se pod√≠a caer en la vulgaridad de que te gustase algo que le gustaba a todo el mundo. Hab√≠a que remover en lo extra√Īo, hab√≠a que refinar los gustos, que una pieza le gustara a todo el mundo no era m√°s que un s√≠ntoma de su vulgaridad.‚ÄĚ (p√°gina 199)

De una escritora novel nos pasamos a una consagrada.

INSTRUCCIONES PARA SALVAR AL MUNDO

Rosa Montero

Punto de Lectura

Mayo 2009

Es su versión barata, menos de 10 euros. Muy manejable y de fácil lectura hasta para los que empezamos a tener problemas con la presbicia.

¬ŅDe qu√© va?:

Cuatro personajes inmersos en la apocal√≠ptica modernidad de una gran urbe ver√°n c√≥mo se cruzan sus destinos. Un taxista viudo que no supera la p√©rdida de su mujer, un m√©dico desencantado, una prostituta africana aferrada a la vida y una vieja cient√≠fica protagonizan esta novela urbana, sobre un trasfondo vertiginoso de asesinos en serie, amas sadomasoquistas un tanto estrafalarias y peque√Īos prodigios.

Una historia de esperanza, una tragicomedia que se mueve entre el humor y la emoci√≥n. Una intensa e hipn√≥tica novela desde la primera hasta la √ļltima p√°gina.

Es decir, no es un libro de autoayuda como su título pudiera sugerir. Lamentablemente, o gracias a Dios, venimos al mundo sin un libro de instrucciones y hay quien piensa que por eso tenemos que sufrir experimentado como funcionamos ante distintas experiencias. Aquello de ensayo y error.

En su obra Rosa Montero retrata el mundo actual, moderno, en el que vivimos. Un mundo cada vez m√°s sofisticado, con m√°s medios de comunicaci√≥n a nuestro alcance pero en el que tiene cabida la soledad, la incomunicaci√≥n, la prostituci√≥n y hasta el terrorismo, presentes en cada uno de nuestros actos cotidianos. Su autora ha dicho: “Vivimos con la sensaci√≥n de estar al borde del Apocalipsis, con un vago sentimiento catastr√≥fico. Cuando no son las vacas locas, es la gripe aviar y sino la crisis clim√°tica. Todo el rato pasan cosas espantosas hasta el punto que parece que esto se va a acabar. A veces te dan ganas de decir que paren el mundo un momento”.

Las historias que nos cuentas los protagonistas son historia comunes en lugares comunes, nada del otro mundo, y, por lo tanto, nos tocan la fibra de una manera u otra. Matias es el taxista viudo que no supera la muerte de su esposa. Daniel es un médico desencantado de la vida que lleva hasta el punto que bucea en otro mundo virtual con el mismo resultado. Fatma es una prostituta africana y Cerebro es una científica, de vuelta del mundo, llena de frustración. Hay quien dice que estos cuatro personajes se parecen muchos a los cuatro que protagonizan su anterior obra Historia del Rey Transparente (Alfaguara, 2005). En esta ocasión la acción se desarrolla en la Edad Media, pero los paralelismos parecen evidentes. No he leído esta obra pero me ha dejado tan buen sabor de boca que trataré de leerla.

Por √ļltimo, quiero destacar tres breves p√°rrafos:

‚ÄúPero ahora, despu√©s de tantos a√Īos de dormir juntos cada noche, compartiendo la suprema intimidad de lo sudores y las flatulencias, aquel viejo amor estaba sepultado bajo capas geol√≥gicas de rencor y de pena.‚ÄĚ (P√°gina 101)

‚ÄúY, sin embargo, hubo una √©poca en la que sus cuerpos estuvieron ungidos de valor y de intenci√≥n. D√≠as en los que ver un pez√≥n de Marina era una Epifan√≠a.‚ÄĚ (P√°gina 122)

‚ÄúAl m√©dico le pareci√≥ que, en boca de Marina, la frase v√°monos a casa quedaba manchada por una intimidad equ√≠voca y obscena. No voy a hacer lo que ella dice, pens√≥. No voy a rendirme. Pero estaba demasiado cansado y dentro de su cabeza llov√≠an l√°grimas. Qu√© m√°s da, se dijo de repente, sintiendo que se le escapaba la voluntad. Y entonces se levant√≥ y se dej√≥ conducir, con demasiada docilidad, al piso que compart√≠a con su enemiga.‚ÄĚ (P√°gina 155)

Me lean un poco, que no cuesta dinero, entretiene mucho y no da calor.

Luisjo

Rep√ļblica Centroafricana

Rep√ļblica Centroafricana: Las minas de diamantes

El pasado 3 de agosto alertábamos sobre un excelente reportaje que El País publicaba en su suplemento dominical. Los Agujeros negros del planeta, así reza su título y encuadra cuatro extraordinarios reportajes que han aparecido durante los cuatro domingos de agosto. Llevan por título

  • Bangladesh. Ni√Īos sin futuro que malviven el presente.
  • Gaza. Encarcelados por amigos y enemigos.
  • Hait√≠. Una gota del √Āfrica m√°s pobre en el Caribe.
  • Rep√ļblica Centroafricana. Sobrevivir a la enfermedad.

 

¬†La Rep√ļblica Centroafricana es un pa√≠s devastado por la pobreza. Pol√≠tica y econ√≥micamente es un pa√≠s inestable en donde apenas hay una infraestructura social que preste los servicios b√°sicos a la poblaci√≥n.

La Rep√ļblica Centroafricana tiene una poblaci√≥n que ronda los cuatro millones y medio. Los datos son fr√≠os pero la estad√≠stica no miente. Su esperanza de vida es de 43,7 a√Īos. El promedio de hijos por mujer es de 4,32. Su tasa de analfabetismo es del 49 por ciento y, para colmo de males, se calcula que la poblaci√≥n que est√° infectada del virus VIH es del 13,5 por ciento. Se calcula que un mill√≥n de personas ha sufrido los efectos de la violencia.

La Rep√ļblica Centroafricana

La Rep√ļblica Centroafricana es otro de esos pa√≠ses que parece sufrir lo que Thomas Friedman llam√≥ ‚Äúla maldici√≥n de los recursos naturales‚ÄĚ. Pa√≠ses que tienen grandes y valiosos recursos naturales destacan no por su riqueza sino por su inestabilidad pol√≠tica y su falta de desarrollo. Las causas, unas veces radican en los intereses extranjeros y otras en familias dominantes que acaparan riqueza y poder.

Hoy traemos a vuestra pantalla un cap√≠tulo de esta √ļltima entrega. RCA: Minas de diamantes. El texto es de Javier Ayuso y las fotos de Bernardo P√©rez.

En busca de diamantes

El sur de la RCA hab√≠a sido siempre una zona rica, dentro de un orden. Con fronteras con Camer√ļn y Congo, esa regi√≥n es rica en oro y diamantes, adem√°s de exportar madera a sus pa√≠ses vecinos. Boda, la ciudad m√°s grande de la zona, con 25.000 habitantes y a 200 kil√≥metros al sur de la capital, Bangui, era una especie de reducto en medio de la pobreza. Era una ciudad pr√≥spera que ten√≠a hasta luz el√©ctrica.

Sin embargo, la crisis de los pa√≠ses ricos cay√≥ como una losa sobre esta ciudad y sobre sus ciudadanos. En los a√Īos boyantes, miles de personas hab√≠an dejado sus huertos o sus escuelas para trabajar en la mina y les hab√≠a ido muy bien. Ganaban lo suficiente como para vivir bien, cambiar el tejado de paja de su casa por otro de zinc, comprar una moto y olvidarse de su granja o de sus estudios.

Cuando Estados Unidos y Europa entraron en recesión, el mercado de diamantes se vino abajo de un día para otro. No solo cayeron los precios a más de la mitad, sino que se frenó la demanda. La mayoría de las minas cerró y las que se mantienen abiertas trabajan a medio gas.

En Boda, nadie quiere hablar de las minas. Saben que los diamantes construyeron y desarrollaron la ciudad, y que ahora no dan para comer. Cientos de jóvenes que dejaron de estudiar deambulan ahora por las calles buscando trabajo, mientras familias enteras sufren las consecuencias del fin de la gallina de los huevos de oro.

Ni√Īo recogiendo mangos. En el reportaje tambi√©n trata el tema de los campos de refugiados.

La gendarmer√≠a de las minas es un peque√Īo edificio de ladrillo y tejado de zinc en una calle c√©ntrica de Boda. Hay que esperar casi una hora a que llegue el comandante, a pesar de tener cita concertada. Estamos en √Āfrica. √Čl tiene que autorizar la visita a una de las pocas minas abiertas a las afueras de la ciudad.

De entrada, todo parece muy dif√≠cil; imposible. Deb√≠amos de haber solicitado un permiso en Bangui y eso puede tardar tres o cuatro d√≠as. ‚ÄúLo dice la ley y no podemos eludirla‚ÄĚ, dice antes de empezar un largo silencio. ‚Äú¬ŅAlgo se podr√° hacer?‚ÄĚ. Esa pregunta, con la cartera en la mano, endulzada con ‚Äúme imagino que se podr√° solucionar con alguna tasa‚Ķ‚ÄĚ, suele dar resultados en los pa√≠ses en los que la corrupci√≥n forma parte de la vida cotidiana.

Por supuesto, algo se pudo hacer. Y en menos de una hora, un funcionario de la gendarmería de las minas llamado Emmanuel, vestido con chándal y un Kaláshnikov al hombro, hacía de guía y guardián al todoterreno que avanzaba hacia las minas de Bena Bele, situadas a 15 kilómetros de Boda.

‚ÄúNo s√© c√≥mo son los diamantes. Nunca he visto ninguno. La mayor√≠a solo excavamos la tierra sin parar‚ÄĚ

Las minas son a cielo abierto y tienen un aspecto de enorme charco de agua y barro en donde 200 obreros se mueven como hormigas, moviendo la tierra a paladas de un charco a otro. En lo alto, una especie de tenderete con una esterilla en el suelo, en la que se sientan tres musulmanes que dan √≥rdenes a los vigilantes. Tahir Charif dice ser el due√Īo de la mina, o el responsable, no queda muy claro. Lo que s√≠ queda claro es que all√≠ es el que toma las decisiones.

‚ÄúAqu√≠ trabajan unas trescientas personas todas las semanas‚ÄĚ, explica Tahir. ‚ÄúLlegan los domingos por la noche, duermen en el campamento y empiezan a trabajar el lunes a las seis de la ma√Īana. Hacen turnos para que haya siempre 200 personas excavando. Est√°n hasta el s√°bado, en que vuelven a Boda. La semana siguiente viene un grupo diferente, porque esta es de las pocas minas que siguen abiertas‚ÄĚ.

Ni√Īo afectado por la malaria. Esta enfermedad junto a la del sue√Īo castiga a la poblaci√≥n.

El trabajo es duro. Muy duro. El enorme agujero de barro est√° a unos cincuenta metros del cauce del r√≠o, por lo que el agua sale del suelo a cada paletada. De eso se trata. Hay que ir acotando peque√Īas parcelas de agua, a unos cinco metros de profundidad, en donde cribar las piedras y buscar los diminutos diamantes.

Samuel no debe tener m√°s de 15 o 16 a√Īos, aunque asegura tener 18. Acaba de subir del agujero y va a descansar un poco. Viste solamente un traje de ba√Īo moderno y ce√Īido y entrega la pala al que le sustituir√° en el hoyo. ‚ÄúEl trabajo es muy duro‚ÄĚ, dice, ‚Äúpero es un trabajo y pagan. Solo puedo venir una semana al mes como mucho y me sac√≥ 1.000 francos de la RCA al d√≠a (unos 10 euros a la semana). Con eso ayudo en casa, porque tengo siete hermanos y mi padre ya no encuentra trabajo en las minas‚ÄĚ.
‚Äú¬ŅC√≥mo son los diamantes?‚ÄĚ.
‚ÄúNo lo s√©. Yo nunca he visto ninguno. La mayor√≠a de nosotros solo excavamos la tierra sin parar. Luego llegan otros, los de confianza, que trabajar√°n en la zona acotada en busca de los diamantes. Nosotros solo excavamos, descansamos un poco y volvemos a la pala. Si paramos, nos echan. Aun as√≠, tenemos que estar contentos porque sacamos unos miles de francos cada vez que nos contratan‚ÄĚ.

Tahir sigue dando instrucciones a jefes, jefecillos y vigilantes, que se ocupan de que todo funcione seg√ļn lo previsto. ‚ÄúHoy no sacaremos diamantes‚ÄĚ, explica. ‚ÄúEstamos acotando tres o cuatro zonas para ma√Īana empezar la criba. Solemos obtener unos 200 diamantes a la semana. Cuanto m√°s grandes sean, m√°s dinero sacaremos. Pero como los precios han bajado un 60% desde 2007, ya no contratamos a tanta gente‚ÄĚ.

Adem√°s de las minas grandes, antes hab√≠a peque√Īas explotaciones en algunos de los r√≠os de la zona. La gente buscaba oro y diamantes para venderlos a los grandes propietarios. Pero ya no hay mercado. Y la ciudad de Boda ha ido empobreci√©ndose poco a poco, hasta ser un pueblo m√°s de los muchos que luchan por sobrevivir en la RCA.

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