Archivo para abril, 2010

Concurso relato sobre la foto IMG_1587

Concurso relato sobre la foto IMG_1587 de Alicia González

 Hasta el día 23 de abril tenéis tiempo para presentar vuestros relatos sobre la foto que nos mandó Alicia González IMG_1587.

Como ya anunciamos el premio será ver vuestro trabajo publicado en la web y en la revista en su edición en papel que ya está bastante avanzada. Sabemos que no es mucho.

Esta modesta convocatoria es el preámbulo a un modesto premio. Revista Atticus convocará muy pronto, posiblemente en el último trimestre de este año, un concurso de relatos y otro de fotografía. Y habrá unos premios interesantes. No vamos a competir con el Premio Planeta o con el World Press Photo. Nada de eso. Pero os aseguro que serán atractivos. Aprovecho la ocasión para deciros que si alguno de vosotr@s, de todos aquellos que habéis accedido a esta página, os apetece ser miembro del jurado mandéis un correo indicándonos. No hace falta que seáis licenciados, doctos o magistrales. Todos sabemos que hay fotos que nos gustan unas más que otras (otra cosa es saber el porqué) y todos sabemos que un relato nos engancha y nos anima a seguir leyendo. Se trata de que aportéis esa opinión y, sobre todo un poco de vuestro tiempo. Ahora en principio se trata de elaborar las bases y ver las características para realizar la I Convocatoria del Premio Revista Atticus en Fotografía y en Relato.

Ya hemos abierto dos cuentas para que mandéis vuestros trabajos y vuestra solicitud de colaboración. Son las siguientes:

Para participar o ser miembro del jurado en el apartado fotografía:

concursofotografico@revistaatticus.es

 Para participar o ser miembro del jurado en el apartado relato:

concursorelato@revistaatticus.es

Revista Atticus pretende ser un poco de todos y todas aquellos que nos estáis siguiendo a través de la web y nos animas con vuestras palabras a que sigamos con esta labor.

 Hoy publicamos un trabajo que nos mandó Parsifal. Espero que os guste.

 FIDELIDAD

José Rubén salía del Banco de Chachapoyas, rumbo a su pequeña mina para pagar el salario a los indios. Junto a la bolsa de monedas de oro llevaba un poco de cancha y queso para comer, que lo llevaba en la alforjas cargadas en su mula torda. Y; haciendo el camino entre cumbres y valles, oliendo a espliego, tomillo y flores silvestres iba acercándose a su destino. Detrás venía su fiel Duque, perro chusco al que solo le faltaba hablar. A mediodía José Rubén buscó un sitio en el claro del bosque para comer, y sacó los alimentos, la bolsa de oro, se quitó el cinto con la pistola y se dispuso a comer.

Pensaba mientras comía en las cosas que haría cuando fuese rico y con estos pensamientos se quedó profundamente dormido. Duque, su fiel guardián  oteaba el horizonte con sus grandes ojos y cuidaba el sueño de su amo.

De pronto José Rubén se levantó, metió la mano en su chaleco y tras ver su reloj, se dio cuenta de lo tarde que era.

Rápidamente recogió sus pertenencias y empezó a galopar velozmente cogiendo un atajo accidentado para llegar antes a su mina. Duque empezó a ladrar de forma atípica y a meterse entre las patas de la torda como si quisiera pararla. José Rubén le dio la orden de quedarse quieto, pues quería llegar a su destino y  todo contratiempo sería perjudicial para él.

Pero Duque no aceptaba las órdenes, parecía que se hubiera vuelto loco, dando  ladridos y mordiendo las patas de la mula. Fue entonces cuando José Rubén sacó su pistola  disparó a Duque y prosiguió su camino a paso ligero.

Media hora más tarde se acordó que había dejado olvidada  la bola de oro en  el claro del bosque y  cuando regresó al lugar donde  había estado durmiendo media hora antes vio encima de la bolsa a Duque ensangrentado.

Brothers/Hermanos ¿Por qué han tenido que ir?

 

Hace ya unos cuantos días que no escribía sobre una película. Últimamente las que he visto no me han motivado mucho, la verdad. Y estaba esperando, deseaba de manera ansiosa, que alguna de las más recientes tuviera el más mínimo logro para ponerme a hablar de ella. Al fin, una película llamaba a mi puerta borrando de mi mente el runrún de las anteriores y todo posible comentario que pululaba por la caverna de las ideas. Quede claro que a mi me gusta ir al cine un tanto virgen. No me gusta saber de qué va. Vamos que no me gusta saber mucho el argumento. El director, los actores y hasta la banda sonora constituyen un buen atractivo. A veces un trailer puede constituir un buen aperitivo. Descubren más de lo que quisiera pero como pronto se me olvida, al cabo de dos semanas casi tengo el espíritu virginal para acudir a la sala.

Brothers/Hermanos ya llevaba en cartelera tres semanas cuando ayer por fin la vi. Es de esas películas que intuía que me iban a gustar y ayer era la última, posiblemente, ocasión antes de que desaparezca y pase al limbo del DVD.

La cinta cuenta la historia de una pequeña familia americana. Dos hermanos, hijos de padre militar, para más señas veterano de la guerra de Vietnam, constituyen el foco de atención. Uno de ellos, el capitán Sam Cahill (Tobey Maguire), encarna el papel del hijo pródigo. Excelente muchacho que está casado con Grace (Natalie Porman) y fruto de ese amor son sus dos hijas. Una vez más tiene que partir a la guerra al frente de sus soldados en Afganistán. Su hermano menor, Tommy (Jake Gyllenhaal) un tanto desnortado, acaba de salir de la cárcel por un robo. Grace recibe malas noticias sobre su marido. Tommy echa una mano en la casa y, poco a poco, se va transformando en el hijo que anhela su padre. Pero las diferencias con éste son prácticamente irreconciliables. Sin embargo, se siente muy cercano a Grace y las niñas. Mientras todo esto sucede (la reconstrucción del hogar, la recuperación de la identidad de Tommy) allá, en la línea del combate, Sam fue capturado por los talibanes llegando a perder su identidad y convirtiéndose él en el desnortado. La alegría del regreso a casa pronto dará paso a un verdadero infierno.

 

La realización de la película Brothers/Hermanos responde a dos preguntas. Una de ellas subyace en la sociedad americana y cada vez son más voces las que claman al cielo. ¿Por qué ha tenido que ir? Esa pregunta es la que le dispara, iracundo, Tommy a Grace, su cuñada, al conocer una mala noticia referente a su hermano. Pero esa misma pregunta se hacen los americanos. ¿Por qué han tenido que ir ellos a la guerra a Afganistán? ¿Por qué tienen que ir los maridos, los hijos, los padres y los hermanos a luchar, a invadir un pueblo que como bien dicen en el propio film allí no se les ha perdido nada?

No se entra en los motivos del porqué se acude a la guerra. Pero sí que se ahonda en el drama que supone acudir como soldado, como militar, en defensa de tu país al combate.

Y ahí, en el drama que supone vivir ese conflicto armado radica la otra pregunta que lanza Brothers. ¿Cómo es posible vivir después de haber vivido “eso”? ¿Cómo?

La película gira entorno a esas dos cuestiones a través de dos frentes conflictivos. Por un lado la relación filial de Tommy y su padre y por otro la relación del triángulo amoroso que forman Grace, Sam y su hermano Tommy.

No es una película más sobre la guerra. Ni es una película más sobre el ejército americano. Es más, esta película está basada en su homónima danesa de la directora Susanne Bier y allí las tropas eran de la ONU. El pretexto de la guerra es el desencadenante para asistir a una lucha de emociones. El terrible episodio que vive Sam en la guerra le hace la vida imposible en la paz (¿paz?) del hogar.

Los tres protagonistas están soberbios. El más flojo de ellos es Jack Gyllenhaal (Tommy) un tanto panoli. Actúa de forma comedida, pero convincente. Tobey Maguire (Sam) hace una actuación magistral. Quien habitualmente en las últimas cintas se ha mostrado hierático, en esta ocasión nos transmite el drama que está viviendo. Refuerza su papel la excelente caracterización a la que se vio sometido para protagonizar la segunda parte de la película, mucho más delgado, demacrado hasta dar grima. Y, por último, en el papel estelar destaca por encima de los varones Natalie Portman (Grace). Guapísima, dramática, actúa que se come la pantalla y a todo el que se ponga por delante. Nos hace llorar con su drama, su rostro lo llena todo y nos transmite fuerza, verosimilitud y, en definitiva, pasión.

 

Brothers/Hermanos una película de Jim Sheridan es interesante, con una importante y sutil carga antibélica, posiblemente algo tamizada por la industria hollywoodiense. Quienes no hayamos visto la cinta danesa bien podremos acudir al DVD para visionarla y buscar los paralelismos. De Brothers/Hermanos destacaría el referido papel de Natalie Portman y una escena. La escena que viene a constituir lo que se llama el punto medio de la cinta y que desencadena buena parte del drama: Una escena típica de una cena familiar donde todos los miembros de la misma se reúnen para celebrar el cumpleaños de la pequeña Maggie. Su hermana mayor no acaba de reconocer al hombre que ha venido del frente como su padre. Juguetea con un globo, molestando, interrumpiendo, creando una terrible tensión que nos incomoda en nuestros asientos, que preconiza el drama que está a punto de estallar y vaya si estalla. Todo ello subrayado por el juego de miradas de los asistentes. Magistral. ¡Vayan al cine!

Luisjo

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