Escribir cuesta trabajo

 El pasado jueves nos llegó a la redacción de Revista Atticus una nueva reseña sobre un libro recién publicado.

 Desde sus inicios Revista Atticus ha querido destacar por ser una publicación rigurosa y amena en sus contenidos. Desde aquí hemos lanzado diferentes convocatorias para participar en la elaboración de la misma. También hemos difundido distintas convocatorias que abarcan un amplio espectro del panorama cultural.

 Con la llegada de esta reseña se nos planteó una duda ética. ¿Es lícito difundir o publicitar una obra de la cual no se conoce su contenido salvo lo expuesto en una pequeña reseña?

 Durante buen parte del fin de semana esta pregunta ha estado latente en la cabeza de varios miembros del Consejo de Redacción.

 En grandes empresas me imagino que esto será un acosa habitual pero para nosotros suponía una novedad y por lo tanto un reto.

 Mientras llegábamos a un acuerdo cayó en mis manos un libro. Un libro por todos conocidos. Ojeando el contenido del mismo me topé con unas cuántas líneas que me venían de “perlas”  para afrontar el dilema. Si era conveniente o no la difusión de una obra sabiendo solo la reseña mandada por su autor, en este caso Tomás Prieto Martín.

 En el prólogo de la obra con la que me topé (que luego diré su nombre) dice algo así:

 Yo creo que es bueno que sucesos tan destacados, y quizás nunca oídos ni vistos, sean conocidos por mucha gente para que no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que a algunos lectores les enseñen algo y, a los que no profundicen tanto les entretengan. A propósito de esto dice Plinio que “no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena”, sobre todo si consideramos que no todo el mundo tiene los mismos gustos, pues lo que uno no come, otro lo desea, y lo que unos no aprecian, otros lo estiman. Por ello no debería menospreciar ninguna historia, a menos que sea muy detestable. Al contrario, debería comunicarse a todos, especialmente si no causa perjuicio y si de ella se puede sacar alguno fruto. Porque, si no fuese así, muy pocos escribirían para sí mismos, pues escribir cuesta trabajo, y, ya que se lo toman, los escritores quieren ser recompensados, no con dinero, sino con que la gente lea sus obras y se las alaben si hay motivo para ello.

 Esto aquí relatado aparece en El lazarillo de Tormes, obra anónima del siglo XVI (el fragmento seleccionado es del libro El lazarillo de Tormes en su versión adaptada de Eduardo Alonso y editada por Vicens Vives en su colección Clásicos Adaptados).

 La reseña que nos envió Tomás Prieto Martín es la siguiente:

 LA MÁCULA PÚRPURA

Esta obra, cuya acción básicamente se desarrolla entre Sevilla y otros  diferentes puntos de la geografía española, sumerge al lector en los entresijos del siempre fascinante y enigmático mundo de las Sociedades Secretas. Es una ocasión para comprobar como se mueven los hilos del mundo dentro de la hostelería, y de como la Iglesia, una vez más,  antepone sus intereses mercantiles por encima de sus propias creencias y doctrinas. Salmorelli, personaje principal de la novela, luchará junto al “Padrino”, el señor Rey, y sus hermanos de la “Familia” por realzar los valores humanos de la Sagrada Sociedad de Hostelería, dedicando sus vidas en pro de salvaguardar y defender celosamente sus secretos y misterios rodeados siempre de un halo sagrado. Consiguiendo en su empeño defender a ultranza los valores de un gremio devaluado, prostituido y olvidado en el tiempo. 

Sobre el autor

 Conocedor del poder que tiene la imaginación, deja volar su mente en todos y cada uno de sus relatos. Nacido en Sevilla en 1970, escritor autodidacta y dedicado en cuerpo y alma al mundo de la hostelería des muy pequeño, Tomás Prieto Martín, navega con sus letras a través del mundo siempre enigmático de las Sociedades Secretas, Mafias, y todo aquello que rodea especialmente a  la novela negra, sin dejar de lado al suspense ni las historias de amor. Colaborador de periódicos locales, encuentros literarios,  y boletines de asociaciones o hermandades, por fin consigue sacar a la luz su primera novela “La Mácula Púrpura”, cuyo personaje central da nombre a su habitual nick de participación en la red, “Salmorelli”. Sus relatos, “El Encuentro”, junto a Lola Macías, “Sueños”, “La Gubia del Poder”, “Confesión”, “Sangre Patentada”  y su cooperación en la Hostería de Butarelli, han arrastrado a decenas de seguidores a conectarse a diario en su blog en busca de un nuevo episodio de una singular historia. Cuenta en su haber con el premio Thot por parte de la revista Argentina “Papirando”, con el fue premiada la originalidad que mantiene su blog al dejar interactuar a sus lectores en sus relatos.

 Lo podéis encontrar en www.bubok.es

 Por parte de Revista Atticus solo nos queda decir aquello de que no somos responsables de las versiones emitidas por nuestros colaboradores, ni en esta obra ni en cualquier otro contenido o reportaje que venimos publicando.  

 Luisjo


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