Te vigilan

 En el próximo número de Revista Atticus (número 10) se incorporan nuevos fotógrafos que ilustraran las páginas con sus fotografías y de paso nos darán a conocer su obra.

Rogelio Garcia Alonso, Luis Raimundo García y Jesús González López han confirmado su participación.

De Luis Raimundo García he elegido la fotografía Te vigilan para incitaros, invitaros a participar. Venga no seáis remolones. Mandar algo que se os ocurra y que tenga que ver con la foto. Puede ser un relato, una poesía, una canción, un algo. Hasta el día después de los “enmaromados”, es decir, hasta el 15 de febrero tenéis tiempo para la entrega. Se irán publicando en la web y una selección de los mejores irá a RA10 y, tal vez, lo mejor de lo mejor a la edición de papel que poco a poco va tomando cuerpo.

Claro, una vez más, con el ejemplo se predica.

Os dejo un relato inspirado en la fotografía que ilustra esta entrada. Lleva por título Los otros habitantes.

Espero que os guste.

Los otros habitantes

A lo largo del día, en alguna ocasión, siento que me espían, que soy observado. No sé si esto mismo les suele suceder a ustedes mis queridos lectores o si esa sensación solo es producto de mi imaginación.

 Pero yo les animo a que estén atentos a sus palpitos y seguro que caen en la cuenta de que es muy posible que, tal vez, les estén observando.

 La cosa mía va un poquito más allá. Yo me pregunto muchas veces quién o quiénes habitan mi casa cuando yo no estoy en ella. ¿Cómo, que ustedes no se creen que haya una serie de aprovechados que ocupan su hogar?

 Por de pronto yo tengo la sana costumbre de echar la llave de la puerta de casa cada vez que salgo con dos vueltas del tambor. El porqué hago esto es muy sencillo. Hay veces que nada más salir de casa se acuerda uno de no sé-qué-cosa-tenía-que-llevar-que-se-me-ha-olvidado. Pues bien retrocedo y lo que hago al descerrajar la puerta es avisar a mis inquilinos de que he tenido que darme la vuelta, que se escondan, que no me quiero sobresaltar. Es como un código no escrito. Ellos, “los otros” saben perfectamente de mis horarios y saben que los días laborables no estoy en casa por la mañana, Pero ¡ay!, algún día cualquier imprevisto me obliga a presentarme a media mañana y nada más salir del ascensor voy haciendo ruido con las llaves para que vayan tomando sus posesiones y se vuelvan a sus rincones, por eso me gusta dar dos vueltas a la llave, para dar tiempo a los rezagados.

 ¿A qué sino obedece que encuentres botellas de licor que no tocas en meses y veas que su contenido ha bajado sospechosamente? Seguro que ustedes, como yo lo han notado de sobra pero no dicen nada, no comentan ni a sus amigos por temor a que les miren con recelo. Y ¿qué me dicen de ese día cuando uno vuelve a cada tranquilamente y al entrar, después de haber dado las dos vueltas a la llave, se encuentran con una luz encendida o un armario abierto?

 Claro, ahora caen y se empiezan a dar cuenta de que ustedes, como yo, son espiados.

 No quiero extenderme más pero recuerden esas ocasiones en las que acuden a su baño de casa y se encuentran con la toalla (o el albornoz) caído en el suelo. Hummm…, lagarto, lagarto.

 Yendo por la calle o circulando por el coche también he tenido la sensación de ser observado, como la mujer de la foto, que tranquilamente, inocente ella, no se da cuenta de la mirada que sobre ella pende. A veces volvemos la vista, distraídamente, como quien no quiere la cosa para ver si pillamos a nuestro voyeur particular. Pero ellos, “los otros” son muy hábiles. Yo en más de una ocasión creo distinguir en la oscuridad del portal su silueta. Me hago el distraído cuando salgo del ascensor, pero sé que están ahí, lo presiento, lo noto. Seguro que si ustedes leen esto ahora la vida les va a cambiar y van a estar prevenidos. Van a estar atentos a esas señales. Estoy seguro que ahora mismo están teniendo esa sensación, cómo si estuvieran leyendo esto mismo a la vez, detrás de ustedes. Están a punto de terminar el relato, pero no se vuelvan, no miren a su alrededor. Y mañana cuando salgan de su casa (no se olvidan de echar una doble vuelta a la llave), cuando salgan del ascensor, ahí estarán escondidos en ese rincón donde nunca llega la luz. Sigan adelante y piensen que esto que leyeron no es más que un relato.

 Luisjo

 Mandar vuestra colaboración a esta dirección como comentario o a los siguientes correos:

luisjocuadrado@yahoo.es

revistaatticus@yahoo.es

 Mientras llega RA10 podéis ver las fotos de estos fenómenos en

Luis Raimundo García

http://haciendoclick.blogspot.com/

 Jesús González

http://haciendoclack.blogspot.com/

 Rogelio García Alonso

www.rogalonso.com

www.flickr.com/photos/rogalonso

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