Gustave Caillebotte en la Exposición de la Fundación Mapfre de Madrid

 Posiblemente, hoy podemos contemplar esta exposición gracias a la labor impagable de quienes gestionan el programa de la Fundación Mapfre. Los esfuerzos que han tenido que hacer, seguro, que son inmensos. Muchos museos y prestigiosas salas se habrán disputado las obras que hoy aquí podemos contemplar. Las obras han salido de París por que el Museo de Orsay ha emprendido una renovación de sus salas y ha tenido que reubicar su fondos al cerrar la planta 5.

Pero si nos remontamos un poco en el tiempo a quien deberíamos de dar las gracias es a Gustave Caillebotte. Fue pintor y amigo de los impresionistas y él fue para ellos un autentico mecenas pues les compraba sus obras cuando  nadie confió en ellos. A su muerte donó las obras al estado francés y Renoir se encargó de hacer llegar ese legado. Tuvo muchos problemas para que aceptaran su legado.

 Veamos una breve semblanza de Cailllebote.

Gustave Caillebotte (1848 – 1894)

Uno de los artistas impresionistas más desconocidos fue Gustave Caillebotte. Durante muchos años sus obras pasaron desapercibidos y la crítica no le tuvo en cuenta.

Pero su papel dentro del grupo fue fundamental. Fue el que más contribuyó al fenómeno impresionista por delante de alguno de los grandes maestros. Su obra pictórica fue importantísima aunque quizás no al mismo nivel que Monet, Renoir o Cézanne pero su situación económica y posición social le permitió ejercer de mecenas en aquellos momentos en que la desesperación se adueñaba de los pintores al ver que sus pinturas no alcanzaban el reconocimiento debido y nadie las compraba. Murió joven y donó una importante colección de pinturas al estado francés.

Nace en París el 19 de agosto de 1848 en el seno de una familia de clase alta. Su padre heredó un negocio familiar de prendas militares, también fue juez del Tribunal de Comercio. A partir de 1860 durante los veranos empieza a frecuentar la ciudad de Yerres, ubicada a pocos kilómetros del sur de París y es allí donde, posiblemente, en esta época empezó a pintar y a dibujar.

En 1868 se licenció en derecho y dos años después pasó a ejercer la jurisprudencia. Y posteriormente también se licenció en ingeniería naval. Fue alistado en el ejército francés con motivo de la Guerra franco-prusiana.

Al término de la guerra ingresó en el taller del pintor académico León Bonnat donde se inició de manera seria en el estudio de la pintura. En 1873 aprobó el examen de admisión de la Escuela de Bellas Artes en al cual no permaneció por mucho tiempo. En 1874 fallece su padre. Cuatro años más tarde fallecería su madre heredando una fortuna considerable. Pero volamos al año 1874. Es en este año cuando toma contacto con los pintores impresionistas que estaban alojados en la academia de arte francesa. Destacan entre ellos Degas y De Nittis. En este mismo año acude como curioso a la primera exposición impresionista para participar en la segunda celebrada en 1876. Presentó ocho obras entre las que destacó Los acuchilladores de parqué (Les raboteurs de parquet –ver comentario del cuadro).

El estilo de Caillebote se enmarca dentro del llamado realismo pictórico del que fueron precursores Jean-Francoise Millet y Gustace Courbet. Su obra esta fuertemente influenciada por sus colegas impresionistas que se esforzaban en pintar la realidad tal cual existe en la realidad. Tomaba prestado de cada uno su estilo y técnica pero sin apegarse a ningún estilo en particular. En ocasiones es Degas al que más se asemeja plasmando en sus obras un realismo con una amplia riqueza de colores. En otras de sus obras estas adquieren una paleta de colores pasteles y pinceladas sueltas semejantes a las de Renoir y Pisarro.

El Puente de Europa (1876, Ginebra, Museé du Petit-Palais) y, sobre todo, París, tiempo de lluvia (1877, The Art Institute of Chicago) mantienen las características de la pintura anterior, y convierten el Paris de Haussmann en el escenario favorito de las personalísimas perspectivas de Caillebotte.

A partir del año siguiente, Caillebotte comienza a alejarse del estilo serio y frío del Salón para crear su propio estilo plenamente impresionista.

El la década de 1880 la carrera de Caillebotte da un giro radical al trasladarse a una casa frente a Argenteuil, a orillas del Sena, donde comienza su afición por los veleros y las regatas.

Las obras de este periodo se caracterizan por una moderación en las perspectivas, menos forzadas que en la mayoría de pinturas urbanas de París, aunque continúa con las composiciones inusuales, ya sea por extraños puntos de vista o por estar en apariencia arbitrariamente cortadas. Las bellas imágenes de veleros que pinta Caillebotte tienen una clara influencia en las que Monet representara unos años antes.

Gustave Caillebotte falleció a los 45 años en Gennevilliers el 21 de febrero de 1894. Está enterrado en el cementerio de Pére Lachaise de París. Caillebotte donó sus obras al Estado. Su albacea, Renoir, se encontró con grandes dificultades para hacer cumplir el deseo de su amigo, y en ocasiones marchante, de entregar la colección de pinturas al Estado. A los responsables de la política cultural les pareció inconcebible presentar en un museo los cuadros impresionistas, que en aquella época eran, todavía, rechazados por una gran parte del público.

Los acuchilladores de parqué

Les raboteurs de parquet, 1875

Óleo sobre tela, 102 x 146,5 cm.

Musée d’Orsay, París.
Nº inv.: RF 2718
(C) RMN (Musée d’Orsay)

El tema central de la pintura es la representación de unos obreros preparando el piso de madera. La crítica lo consideró vulgar y, probablemente, esa fue la razón por la que la obra fue rechazada por los jueces del Salón de 1875. En aquella época, la academia de arte consideraba aceptable la representación de campesinos rústicos o granjeros como la temática admisible sobre tópicos referentes a la clase obrera. Este cuadro constituye una de las primeras representaciones del proletario urbano.

Al contrario que Courbet o Millet, Caillebotte no introduce ningún discurso social en su obra, ni moralizador ni tampoco político. simplemente su obra es un estudio documental (gestos, herramientas, accesorios) que lo coloca entre los artista del realismo más experimentados.

Caillebotte muestra a tres operarios arrodillados, con el torso desnudo, sobre el parqué de una habitación vacía. Predominan los tonos beiges-marrones-negros.

La luz que entra por la puerta del balcón del fondo produce un grandioso efecto de contraluz: cae sobre las espaldas y brazos de los trabajadores. La perspectiva se acentúa por el efecto de picado y por la alineación (las diagonales) del las tablas de parquet. Unas rayas son oscuras por el barniz que contrastan con las otras claras que han sido cepilladas. Se trata de un estudio de los movimientos rítmicos, comparables a las bailarines de ballet o los caballos de carreras de Edgar Degas.

El pintor dibujó una por una las partes del cuadro antes de plasmarlas en el lienzo. La anatomía de los trabajadores recuerda a la de los dioses de la pintura clásica.

Una de las innovaciones de los impresionistas, que ya habían apuntado los realistas, fue subvertir las convenciones respecto de los temas considerados apropiados para una pintura: frente a la preferencia por los temas históricos y mitológicos propio del arte académico, los impresionistas aspiran a reflejar las formas de vida contemporáneas, los nuevos modos de vivir y las nuevas figuras de una sociedad en un acelerado proceso de modernización.

Cabe señalar que dentro de la temática de la vida moderna, el trabajo manual no fue de los temas predilectos de los impresionistas. Solo el propio Caillebotte y Degas lo

tratan con cierta frecuencia (éste último de manera magistral con su serie de planchadoras).

Ahora tenemos la oportunidad de ver en España no solo la obra de Gustave Caillebotte sino la de muchos otros artistas que bajo el título Impresionismo, un nuevo Renacimiento presenta la Fundación Mapfre.

En su web podemos consultar los datos de la exposición así como realizar una visita virtual.

http://www.exposicionesmapfrearte.com/impresionismo/

La entrada es gratuita

DIRECCIÓN

Paseo de Recoletos 23 – Madrid – 28004

Teléfono: 91 581 61 00

HORARIOS

Lunes de 14.00 a 20.00 hrs.

De martes a sábado de 10.00 a 20.00 hrs.

Domingos y festivos de 11.00 a 19.00 hrs.

Este artículo se publicó en Revista Atticus 5 y en números anteriores y posteriores un extenso trabajo sobre el Museo de Orsay.

Luisjo


Marcador

Fichero archivado: General

Le gusto este articulo? Subscribete a mi RSS feed y obtener mas descargas!