Archivo para diciembre, 2009

Alegría. Feliz Navidad y Feliz 2010

wMembrete colorALEGR√ćA

Tradicionalmente la Navidad se asocia al jolgorio y a la alegría.

También son días en los que nuestro recuerdo va para aquellas personas que ya no están entre nosotros. Queremos disfrutar con los presentes pero también no olvidar a los ausentes.

Desde esta modesta publicaci√≥n quiero expresar, en nombre de todos los que hacemos posible Revista Atticus, el sincero deseo de que pas√©is una ¬°Feliz Navidad! y un ¬°Feliz 2010! Que la alegr√≠a presida la mayor√≠a de nuestros actos durante el pr√≥ximo a√Īo.

 

Acudo a los versos de una de las personas que ya no están entre nosotros: Mario Benedetti y que expresó de forma magistral nuestro sentimiento para 2010

 

DEFENSA DE LA ALEGR√ćA

 

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del esc√°ndalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del √≥xido y de la ro√Īa
de la famosa p√°tina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las may√ļsculas y de la muerte
de los apellidos y las l√°stimas
del azar
y también de la alegría.

WFelicitacion-2010

Texto: Mario Benedetti

Foto: Escena belén napolitano, Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid

El n√ļmero 9 de Revista Atticus est√° por aqu√≠ abajo.

Luisjo

Marcador

Revista Atticus – N√ļmero 9

En Revista Atticus estamos de enhorabuena. Una de nuestras asiduas colaboradoras, Berta Cuadrado Mayoral, ha obtenido el Primer Premio de Narrativa Corta para J√≥venes 2009 convocado por el Excelent√≠simo Ayuntamiento de √Āvila.

Tambi√©n es motivo de gozo para todos nosotros la incorporaci√≥n, en este n√ļmero, de tres grandes fot√≥grafos: Jes√ļs Arenales, Chema Concell√≥n y Alicia Gonz√°lez. Es nuestro deseo que sigan contribuyendo con sus trabajos al enriquecimiento de nuestra revista.

Y desde Argentina contamos con Pablo Acosta Larroca que nos disecciona una maravillosa pel√≠cula que optar√° a los Oscars de la pr√≥xima edici√≥n: El secreto de sus ojos. Su excelente trabajo no solo nos habla de la pel√≠cula sino que da un repaso a la obra de su director Juan Jos√© Campanella. Desde aqu√≠ le damos nuestro sincero agradecimiento por la excelente acogida que nos ha dispensado. Tambi√©n lo hacemos extensible para Andr√©s Faro que gentilmente nos cede sus dibujos y vi√Īetas.

En una nueva entrega Jos√© Miguel Travieso nos aporta su visi√≥n sobre la escultura en terracota. Esta vez se ha centrado en la figura de Juan de Juni. Luis Jos√© Cuadrado cierra el trabajo sobre el Museo de Orsay con la sexta y la √ļltima entrega. El colof√≥n trata sobre la escultura que alberga sus salas, un tanto menos conocida que la pintura impresionista pero no por ello de menor calidad. Destacan las figuras de Rodin y Camille Claudel.

Ahora que está de moda, lamentablemente, el tema de los piratas, Joseph María Osma Bosch nos descubre la figura del almirante Antoni Barceló.

Una primicia internacional lo constituye la entrevista que Revista Atticus tuvo el placer de realizar a Ernesto Cabellos. Present√≥ su documental ‚ÄúDe ollas y sue√Īos‚ÄĚ a la SEMINCI. En ella se desgrana, entre otras cuestiones, qu√© se cuece en la cocina peruana.

Juan Diego Caballero nos regala un reportaje que a muchos de vosotros os va a sorprender y que, a buen seguro, va a causar sensaci√≥n al p√ļblico en general. La fotograf√≠a de naturaleza que realiza Antonio Camoy√°n proporciona una visi√≥n diferente. Una vez conocida su obra seguro que contemplamos el paisaje desde otro punto de vista.

Con Jes√ļs Santos nos vamos de excursi√≥n esta vez al Pico del Lobo en la sierra de Ayll√≥n.

Cierra el n√ļmero una serie de peque√Īos relatos que se publicaron en la web bajo el lema El futbol√≠n. La convocatoria se realiz√≥ para ilustrar una foto de Alicia Gonz√°lez.

Nos ha salido un n√ļmero muy cinematogr√°fico lleno de excelentes fotograf√≠as y de bellas esculturas. Un n√ļmero hecho con mucho amor, cari√Īo y dedicaci√≥n, de una gente, los colaboradores, que se entregan a Revista Atticus con altruismo, sin m√°s inter√©s que el de dar a conocer sus trabajos. Desde aqu√≠ quiero expresar a todos los que han colaborado en la realizaci√≥n de este n√ļmero mi m√°s sincero agradecimiento. Sin ellos esto nos ser√≠a posible. Tambi√©n es justo agradecer a todos los lectores el seguimiento que hacen de Revista Atticus en la red. Muchas gracias por vuestro apoyo y difusi√≥n. Ya hemos superado las 6.000 visitas al mes y estamos muy cerca de alcanzar las 9.000.

Con el deseo de que seamos m√°s solidarios con los que menos tienen os deseamos un ¬°Feliz 2010!

La elegancia del erizo

Aprovechando que la semana pasada estrenaron El erizo la pel√≠cula basada en la novela de Muriel Barbery he rescatado del n√ļmero 7 de Revista Atticus el comentario que Berta Cuadrado hizo sobre este libro, que a buen seguro ahora se volver√° a poner de moda por el tir√≥n del¬†film.¬† Quiero agradecer desde esta plataforma¬†su colaboraci√≥n y darle la enhorabuena por el Primer Premio de Narrativa Corta para J√≥venes¬† 2009 convocado por¬†la Concejal√≠a de la Juventud del Excmo. Ayuntamiento de √Āvila. ¬†

Luisjo

cubiertaMuriel Barbery.

La elegancia del erizo

Barcelona: Círculo de Lectores, 2007.

 

Si buscamos entre las páginas de esta novela una historia verosímil, sufriremos una decepción. Pero si conseguimos obviar la credibilidad del relato, encontraremos ciertas reflexiones que nos dejarán clavados justo en la mitad del camino que va de una sonrisa a una lágrima.

√Čsta es la historia de los habitantes de un edificio parisino. El relato de una amistad que surge entre una preadolescente superdotada con tendencias suicidas (Paloma), y una portera de mediana edad con grandes inquietudes culturales (Ren√©e). Si estos dos personajes no nos parec√≠an lo suficientemente originales, en sus vidas irrumpe un misterioso cineasta de origen asi√°tico, que se convierte en el nuevo vecino del inmueble (el se√Īor Ozu).

En la cubierta de la edición de Círculo de Lectores aparece silueteado un gato negro que clava sus inquietantes ojos en el incauto lector. Una buena metáfora de esta novela. A ratos esquiva y a ratos cautivadora. Debo confesar que en ocasiones me ha vencido la tentación de meter un plato de leche debajo de mi cama para que la novela fuera hasta él y así olvidarla durante un rato, pero al instante he sentido la necesidad de agacharme para intentar alcanzarla y bisbisear cosas bonitas hasta atraerla hacia mí y poder acariciarla.

El personaje de Paloma puede atragantarse por su visi√≥n amarga de la vida,¬† que la lleva a decir cosas como que ‚Äúla gente cree ansiar y perseguir estrellas, pero termina como peces de colores en una pecera‚ÄĚ. Por suerte ella misma cae en la contradicci√≥n, y as√≠ su impertinente adolescencia adquiere cierta dosis de sentido com√ļn cuando afirma que ‚Äúno hay mayor frivolidad que ser c√≠nico‚ÄĚ. Ren√©e es m√°s cauta, sus pensamientos son fruto de la experiencia y la reflexi√≥n. Quiz√°s por eso, por su don para convertir los quehaceres rutinarios de la porter√≠a en algo sublime, logra un r√°pido entendimiento con el Se√Īor Ozu, procedente de una cultura mucho m√°s observadora y con un respeto por los detalles mayor que el que poseemos la mayor parte de los occidentales.

La novela est√° cerrada y reposando junto al ordenador desde el que ahora escribo. Si presto atenci√≥n escucho un ronroneo que espolea mi curiosidad. No es un gato en busca de comida o mimos, es una idea que late en cada una de las p√°ginas y que no puede pasar desapercibida; la idea del Arte como salvaci√≥n. Ren√©e utiliza el Arte, la m√ļsica, la literatura y el cine para huir de la ignorancia y la incultura a la que parece abocada por su condici√≥n de portera, o al menos as√≠ lo creen los selectos inquilinos del edificio en el cual presta sus servicios. Paloma utiliza sus conocimientos sobre la ciencia, la filosof√≠a y la cultura para sobrevivir a la superficialidad que se instala en ciertas familias de clase acomodada.

Si el propósito de la autora es hacernos reflexionar sobre el Arte, debo reconocer que conmigo lo ha conseguido. Leyendo el pasaje en el que Renée analiza la fascinación que le producen los espacios de vida japoneses, esas habitaciones con puertas correderas que se deslizan para no herir el espacio, y lo contrapone a las puertas de bisagras que utilizamos en nuestra vida cotidiana, consiguió traer a mi mente un cuadro de Edward Hooper titulado Habitaciones junto al mar. En dicho cuadro, una puerta abierta produce una profunda herida en el corazón de una habitación. Si bien es cierto que por la puerta se cuela la brisa purificante del mar, también lo es que lo hace con tanta vehemencia que rompe la atmósfera de calma que había colonizado la estancia. La puerta se abre para que llegue un elemento bello pero  que no ha sido invitado, y eso produce inquietud.

Cartel el erizoY siguiendo con las vivencias de Ren√©e, otro momento en que una experiencia personal ha salido a la luz a trav√©s de la lectura, ha sido en el pasaje en el que nuestra amiga portera entra por primera vez en el piso del se√Īor Ozu. All√≠ queda extasiada ante una naturaleza muerta de Pieter Claesz, pues es una apasionada de la pintura holandesa del siglo XVII. Supongo que todos hemos tenido una revelaci√≥n art√≠stica en alg√ļn momento de nuestras vidas. Ese instante con el que han so√Īado nuestros padres y educadores desde que empezaron a inculcarnos cierta sensibilidad art√≠stica que nos permitiera admirar un cuadro, o saborear una pieza de m√ļsica, o disfrutar de una obra de teatro de una forma especial. Ese momento para m√≠ se materializ√≥ en la visi√≥n de la Victoria de Samotracia la primera vez que visit√© el Museo del Louvre. All√≠, escuchando el rumor del viento que ajustaba a las caderas de la diosa su fina t√ļnica, sintiendo el temblor de la tierra bajo su contundente caminar, viendo su mirada (porque poco importa que sus ojos no hayan llegado hasta nuestros d√≠as) desafiante, y escuchando los v√≠tores de los vencedores, ajena a los flashes de los dem√°s turistas pude entender lo que Muriel Barbery afirma en La elegancia del erizo:¬† que el Arte nos sorprende sin haberlo previsto, que es ‚Äúun placer sin deseo, una existencia sin duraci√≥n, una belleza sin voluntad‚ÄĚ.

 

Berta Cuadrado Mayoral

El baile de la Victoria

El baile de la Victoria

 WCartel El baile de la VictoriaNo pensaba comentar esta película. Pero me he dado cuenta que anteriormente había emitido mi juicio sobre Gordos y sobre El mapa de los sonidos de Tokio. Con lo cual creo que es oportuno valorar este film para completar la trilogía de las películas que optan a la selección de los Oscar para la mejor película de habla no inglesa en la próxima edición.

 Escuchaba el otro día a Fernando Trueba, director de la película El Baile de la Victoria decir que él ya no hace caso de las críticas, ni de las buenas, ni de las malas. Las buenas son las peores por que te pueden volver idiota y las malas no las hacen caso por que están hechas por gente que cobra dinero por ello. No dijo si por hacerlas a favor o en contra. Estoy de acuerdo con lo primero, pero no con lo segundo (por alusiones): no me paga nadie.

¬†Dicho esto, ¬Ņde qu√© va El baile de la Victoria?

¬†√Āngel Santiago (Abel Ayala), un joven so√Īador, ladronzuelo de poca monta, acaba de salir de la c√°rcel por una amnist√≠a general concedida por el gobierno en Chile, con motivo de la llegada de la democracia al pa√≠s, a aquellos presos que no han cometido delitos de sangre. Entre ellos se encuentra Nicol√°s Vergara Grey (Ricardo Dar√≠n) un famoso ladr√≥n de cajas fuertes al cual tambi√©n indultan. √Āngel se empe√Īa en trabajar con Vergara en un gran golpe mientras no deja de pensar en vengarse del alcaide por los abusos recibidos en prisi√≥n. Pero el ladr√≥n ha decidido dejar de desvalijar cajas fuertes, huye de su reputaci√≥n, para centrarse en recuperar a su mujer e hijo. Un buen d√≠a √Āngel Santiago conocer√° a Victoria (Miranda Bodenh√∂fer) una m√°gica adolescente cuyo medio de comunicaci√≥n es el baile. La vida de los tres protagonistas toma un nuevo rumbo en busca de sus destinos. Todo ello envuelto con un cierto realismo m√°gico, on√≠rico.

077 El baile de la Victoria está basada en la novela homónima del chileno Antonio Skármeta, ganadora del Premio Planeta. El propio autor trabajó en el guión junto a Fernando Trueba y Jonás (hijo de Trueba).

 Comentario

¬†Precedida de una buena campa√Īa de marketing, El baile… tiene buenos ingredientes para ser una muy buena pel√≠cula.

 Me suelo dejar llevar por las sensaciones y al salir de ver la cinta, estas no fueron buenas. El comentario casi unánime, entre mis amigos, fue de no ser una película redonda. Nos dejó un sabor agridulce. Algo falla en su conjunto.

Los tres protagonistas est√°n soberbios (la joven Miranda est√° arrebatadora, me recuerda a Scarlett Johansson) el ambiente est√° muy logrado, la m√ļsica acompa√Īa y el planteamiento es m√°s que correcto. Los personajes est√°n bien construidos. A lo largo de la pel√≠cula vamos viendo detalles que, aparentemente, son insignificantes, pero que luego cuadran de forma correcta (ejemplo y sin desvelar nada, cuando la joven Victoria conoce a √Āngel esta se encuentra en la entrada de un cine, luego, hacia el final, veremos porqu√© se halla all√≠). Pero tambi√©n es cierto que alguna de las tramas son endebles y mal rematadas. El final es previsible y satisface a muy pocos. Ah√≠ es donde pierde enteros, en el desenlace, eso le hace que baje en su calificaci√≥n final. No convence en su intenci√≥n de emocionarnos.

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Trueba, Sk√°rmeta y Ayala duranrte un momento del rodaje.

Pero desde estas líneas digo que El baile de la Victoria es una buena película. Y es una película que hay que ver, simplemente porque merece la pena.

Desde la presentaci√≥n de El baile…, los medios de comunicaci√≥n le han dado mucha ca√Īa a Fernando Trueba. Las cr√≠ticas, en su mayor√≠a, son muy duras, demasiado, pienso yo. Tal vez se le exige mucho a quien sabe hacer buen cine. Pero lo cierto es que entre la gente, lo que se llama boca a oreja, la pel√≠cula circula con buenas sensaciones. Y est√° siendo muy recomendada.

Por ultimo, al igual que hice con El mapa de los sonidos de Tokio, El baile de la Victoria tiene una muy buena p√°gina web donde puedes hacer a contenidos gr√°ficos.

http://elbailedelavictoria.com/

 Luisjo

Kseniya Simonova, arte efímero.

insur_kseniya-simonova-sand-animationEl 12 de junio de 2009 coloqu√© aqu√≠ mismo una peque√Īa rese√Īa de una artista que nos ten√≠a encandilados a la mayor√≠a de nosotros. Gracias a su simplicidad y a su sencillez en la ejecuci√≥n, la artista Ilana Yahav hac√≠a unas obras de arte ef√≠meras sobre una mesa de cristal, luces y arena. Ahora parece que le ha salido una brillante competidora: Kseniya Simonova. Simonova es una joven ucraniana ganadora del Ukraine‚Äôs Got Talent algo as√≠ como una versi√≥n del t√ļ si que vales nuestro.

 Os dejo un enlace a un vídeo que dura aproximadamente 8 minutos.

 Cuando alcanzó la final ejecutó en directo una animación de la invasión de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial, usando solamente sus dedos y una superficie de arena.

 http://pelapapas.com.mx/htmls/animacion-arena-2.html

 Luisjo

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