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Gonzalo Dell Agnola tiene treinta años, natural de Mendoza (Argentina) y es guía de alta montaña en Los Andes. Cuenta con diez ascensiones al Aconcagua y otras tantas en la cordillera andina.

El reciente episodio del trágico accidente que ha sufrido Óscar Pérez en el Latok II (7.125 m) nos ha conmocionado. En su aventura tuvo la mala fortuna de romperse un brazo y una pierna a 6.200 metros de altitud. Su compañero de escala lo dejó allí para ir a buscar socorro.

Este terrible episodio nos trae a la memoria otro trágico suceso que Gonzalo Dell Agnola vivió a principios de 2009 cuando se encontraba trabajando de guía con un grupo de montañeros que iban a coronar el Aconcagua (6.962 metros de altitud) situado en la cordillera andina, al oeste de Argentina.

Dell Agnola encabezó un equipo de rescate que acudió a la llamada de socorro que un grupo de montañeros había hecho. Tres de ellos se encontraban sin fuerzas desorientados, el guía Federico Campanini con claros síntomas de sufrir un edema cerebral (mal de altura) y otro de sus miembros había sufrido un accidente (Elena Senín, quién falleció como consecuencia del mismo). Habían hecho cumbre y con el mal tiempo se desorientaron y bajaron por la cara errónea para acabar en una trampa “el Glaciar de los Polacos”. Gonzalo con un grupo de montañeros que se brindaron al rescate, salvaron a los tres miembros (Matteo Refigrerato, Marina Attanasio y Mirko Affasio). Para ello tuvieron que ascender de nuevo los cuatrocientos metros que habían descendido, hacer cumbre y bajar por la vía más fácil. Pero poco pudieron hacer por la vida del experimentado Federico Campanini. Un vídeo recoge los últimos instantes, dramáticos, de ese momento. Este vídeo ha supuesto una gran polémica pues, entre otras cosas, se cuestiona la idoneidad de los medios empleados en el rescate.

Revista Atticus: Gonzalo, ¿cuál fue tu papel en la misión de rescate?

Gonzalo: Es una pregunta sencilla pero a su ves compleja. Al momento de enterarnos de la emergencia (los mapa_aconcaguaguías de montaña voluntarios) el grupo de italianos  estaban entrando en la segunda noche en esa situación, presionamos a las autoridades del Parque Provincial Aconcagua he hicimos los vuelos de helicóptero hasta la base de la montaña con las últimas luces del día. Esa misma noche planificamos el rescate para actuar al día siguiente con las primeras luces. En esa planificación decidimos como primer medida localizar con exactitud al grupo en problemas, ya que guardaparque y los sistemas de rescates del Parque Aconcagua estaban actuando pero sin haber localizado al grupo. Esa responsabilidad recayó sobre mí, ya que por la poca información que se había recibido del grupo de italianos y los vuelos de helicóptero que efectuaron los guardaparque sospechábamos que se encontraban sobre primera banda rocosa del glaciar de los Polacos y como yo conozco bien esa zona por haber escalado en ella la responsabilidad recayó sobre mí. Luego de localizarlos fue mi responsabilidad definir la táctica que se utilizó. Finalmente me hice cargo de un grupo de rescate que terminó evacuando a Mirko Affasio y organice en el la base de operaciones del rescate a 5.500 m  los grupos que armaron el campamento de emergencia a 6.400 m. Pasando en limpio, fui parte de la planificación que hicieron los voluntarios, de localizar y definir la táctica de evacuación y como jefe de uno de los grupos de rescate de voluntarios.

R.A. Una de las cuestiones más criticadas ha sido la falta de una camilla para ayudar a trasladar el cuerpo agotado de Campanini. ¿Era posible su uso? ¿Por qué no se empleó?

G.: Hay que diferenciar varias cosas. Si se hubiera tenido una camilla específica para descensos en terrenos nevados hubiera sido posible su uso pero el parque Aconcagua no posee o poseía este tipo de camillas, de igual forma la presencia de esta no hubiera garantizado el éxito total. Lo lamentable fue que luego de dos días de finalizado el rescate personal del Ejercito Argentino nos mostró sus nuevas camillas que usan para evacuación y esas eran ideales por su ligereza y fácil transporte. Por otro lado la utilización de camillas construidas con cuerdas fue ineficiente (se intento la evacuación por este medio) ya que debido a la gran cantidad de nieve acumulada y al peso de las víctimas  estas se enterraban en la nieve y el transporte que no fuera por arrastre y fricción demandaba una gran cantidad de rescatistas para relevos a los que les resultaba casi imposible avanzar por las condiciones del terreno.

R.A. Hoy en día hay una gran polémica por la gran suma de dinero que hay que desembolsar para acceder a la montaña. Países como el Nepal tienen una verdadera fuente de ingresos en su cordillera Himalaya. Para ascender el Aconcagua creo que tienes que pagar unos 500 dólares ¿A qué da derecho el pago de esos permisos?

G.: La situación de Nepal con el Aconcagua es bien distinta, en Nepal se pagan grandes sumas de dinero por permiso y no se recibe prácticamente ninguna contraprestación a cambio del gobierno de Nepal (los demás servicios se pagan aparte). En Aconcagua el pago de 500 dólares  (en temporada alta) se destinan a el pago de los servicios de guardaparques, de evacuación de residuos de toda clase (incluyendo la materia fecal) que se realiza en helicóptero, el servicio médico hasta los campamentos bases (que es obligatorio pasarlo), recates y evacuaciones efectuados por el helicóptero y por la Patrulla de Rescate de la Policía de Mendoza y la logística y materiales que todos estos servicios comprenden.

R.A. ¿Puede un gobierno comprar una montaña? ¿Es justo tener que pagar por ver las Cataratas de Iguazú o el Perito Moreno?

G.: Creo que las montañas y los ambientes naturales son de todos y no se pueden comprar, pero sí estoy de acuerdo que se cobre un canon por la prestación de servicios mínimos e indispensables. Los costos de ellos tienen que ayudar a solventarlo los visitantes.

R.A. Recientemente has estado en Bulnes (Picos de Europa) ¿Cómo te ha ido la experiencia?

G.: Muy bien. Picos de Europa son montañas que no poseen gran altitud pero son montañas muy alpinas, con mucho desnivel y con una meteorología  particular  y muy cambiante y eso las hace muy atractivas. Además en el refugio Uriellu trabaja un amigo que también trabaja en el campamento base del Aconcagua y pudimos tener acceso a “la cocina del refugio” (trastienda) donde realmente se respira un ambiente montañés y donde pudimos compartir experiencias y charlas con escaladores de por aquí.

Esto es un extracto de la entrevista realizada por Luis José Cuadrado a Gonzalo Dell Agnola. la entrevista completa estará disponible en el número 8 de revista Atticus que tiene prevista su edición electrónica a finales de septiembre.

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