Archivo para junio, 2009

Número 7 de Revista Atticus

El 1 de julio sale a la luz el número 7 de Revista Atticus.red-portada-atticus-7-definitiva

Os avanzo la editorial con sus contenidos. Estar atentos para que no os lo quiten de las manos.

Revista Atticus da la bienvenida a dos nuevos colaboradores que esperamos que se conviertan en asiduos. Juan Diego Caballero es el responsable de uno de los mejores blogs de arte que existen en la actualidad: ENSEÑ-ARTE. Recientemente ha conseguido un premio como mejor blog del mes en EDUCARED. Nos presenta un interesante pintor Theodoro Stamos perteneciente al expresionismo abstracto. Josep Maria Osma Bosch es un fiel lector y habitual colaborador de otras publicaciones que nos envía un artículo sobre la figura de Ramón Llull que dará luz sobre esta interesante figura vinculada a la Corona de Aragón.

José Miguel Travieso y Luis José Cuadrado siguen con sus reportajes: Escultura en terracota (la saga de los Della Robbia) y el Museo de Orsay (Vincent Van Gogh) respectivamente. Ambos colaboran, por primera vez, en Los Cassoni (el arte en el mobiliario renacentista de los siglos XV y XVI).

El Codex Seraphinianus es uno de esos libros raros, enigmáticos que muchos consideran ya como un auténtico códice contemporáneo (algún día contaré como llegó a mis manos).

Revista Atticus completa su número con las secciones habituales. Berta Cuadrado Mayoral nos cuenta su opinión acerca de La elegancia del erizo (y nos regala con un maravilloso microrrelato; Márcoles). Santiago Gamboa y Julio Llamazares “colaboran” con Los libros que perdí y Montañas del olvido. Jesús Santos Serna nos lleva de ruta por los Ancares leoneses (Los lagos de Villouso). Y Entrepueblos nos ofrece una visión particular sobre los últimos acontecimientos sucedidos en Bagua como consecuencia del conflicto sobre la explotación de la selva amazónica y que trae de cabeza al gobierno y al pueblo peruano.

Por último, publicamos como primicia un relato lleno de sensaciones sobre el mundo del vino que nos ha llegado bajo el seudónimo Pico della Mirandola y que lleva por título Rojo picota con irisaciones teja.

Espero que os guste y os ánimo a que sigas participando en el proyecto y a daros un empujoncito a aquellos que sé que estáis deseando aportar vuestra colaboración.

Marcador

La habitación de Van Gogh en Arles

La habitación de Vincent en Arles

La habitación de Van Gogh en Arles, Museo de Orsay

La chambre de Van Gogh à Arles

Óleos sobre lienzo, 57,5 x 74 cm.

Vincent van Gogh (1853 – 1890)

Museo de Orsay, París.

Van Goh llega a realizar tres cuadros con el mismo motivo, la habitación que tenía en Arles.

El primero, de 72 x 90 cm, fue realizado en septiembre de 1888 y sufrió un severo deterioro por una inundación ocurrida durante su internamiento en el hospital de Arles. En la actualidad se encuentra en el Museo de Van Gogh en Ámsterdam. El segundo de ellos, de igual medida, se conserva en el Art Institute de Chicago. La tercera versión es algo más pequeño que las anteriores (57,5 cm por 74 cm) y lo realizó como una copia del primero que envío a su familia holandesa. Esta obra es la que se encuentra aquí, en el Museo de Orsay.

Los tres cuadros están perfectamente descritos en sus cartas y son distinguibles por los cuadros de la pared de la derecha. En a primera versión Van Gogh colocó dos retratos de sus amigos Eugne Bosch y Paul-Eugène Milliet. Esta versión se deterioró y Vincent le manda a su hermano “una repetición” manteniendo las mismas características técnicas aunque con algunas variaciones. Y la tercera versión Van Gogh dice a su hermano Theo que va a hacer “una reducción” que es una copia tal cual pero a escala reducida.

Quizás más que en muchos de sus autorretratos, El dormitorio de Vincent en Arles nos introduce en la dimensión intima, en un espacio privado del artista.

Muestra una perspectiva con la “típica torsión” propia del pintor, aportando su sello personal a la escena. Van Gogh amuebló su estancia con una simplicidad casi espartana, como si fuera un dormitorio monacal. Para él suponía un remanso de paz. Es como si quisiera mostrar el contraste que supone la tranquilidad del hogar con su vida interior desordenada. Sin embargo, la representación espacial muestra un ligero defecto de perspectiva que crea una impresión de desequilibrio: el cabezal de la cama no está situado en ángulo recto con la pared. El suelo no está recto, aparece huidizo.

Un hecho novedoso, en la historia de la pintura, lo constituye la extraña perspectiva con que Van Gogh nos muestra los objetos presentes en el cuadro: los pies de la cama están mostrados desde abajo, mientras que la silla, la almohada o la mesa están vistas desde arriba.

Esta concepción tan personal y la peculiar aplicación del color hacen que esta obra tenga un contenido simbólico tan característico en el estilo de Van Gogh. Seguro de sí mismo, el pintor se ha incluido en la escena por medio de ese cuadro con su autorretrato colgado de la pared.

La habitación de Van Gogh en Arles, Art Institue of Chicago

Como hemos visto al principio esta es la copia que Van Gogh hizo llegar a su madre y hermana en 1889. Posteriormente fue comprada por un coleccionista alemán que a su vez la vendió a la galería Paul Rosenberg de París. En los años veinte pasó a formar parte de la colección Kojiro Matsukata. Con motivo del Tratado de Paz, acordado después de la segunda guerra mundial, del estado japonés pasa a poder de Francia.

En la realización de la obra, Van Gogh abandona su textura y formas tradicionales. Aquí crea una superficie plana de clara inspiración oriental mezclando así la tradición europea con la simplificación japonesa que tanto le gustó. Para delimitar los objetos emplea gruesas líneas, oscuras, alcanzando así un mayor efecto volumétrico. Van Gogh refuerza la viveza del color sustituyendo el color blanco de las paredes (en las originales) por un azul claro, complementario de naranjas y amarillos predominantes en los objetos. Las formas están perfiladas. El artista recupera el dibujo y la expresividad a través del color y el dibujo. Los contornos son duros y angulosos. La pincelada es tremendamente pastosa, gruesa, corta y vigorosa. Hay que recordar que Van Gogh, a veces, aplicaba la pintura directamente del tubo, sin mezclar.

En las explicaciones que de la obra hace a su hermano, Van Gogh justifica la realización de la obra porque quiere expresar la tranquilidad del dormitorio como lugar de descanso así como resaltar la sencillez del mismo todo ello mediante el simbolismo de los colores. Para ello describe: “las paredes, lila pálido, el suelo de un rojo gastado y apagado, las sillas y la cama de amarillo, la almohada y la sábana de un verde limón muy pálido, la manta rojo sangre, la mesa de aseo anaranjada, la palangana azul y la ventana en color verde”. En esta obra se ve una clara influencia de los grabados japoneses y además así lo manifestó en sus cartas: “los japoneses han vivido en interiores muy sencillos”.

Con esta obra, en definitiva, lo que Van Gogh hace es transmitir al espectador una sensación a través del color y la línea. El color se constituye en un medio expresivo. A Van Gogh lo que le interesa al pintar este cuadro es la emoción que despierta en el espectador. Es decir, prepara el camino a las nuevas tendencias como será el movimiento expresionista. Utiliza el color como medio de expresión, pero un color simbólico, que influirá en el fauvismo y, al mismo tiempo, será un referente esencial en la vanguardia expresionista.

La habitación es de forma trapezoidal con la pared del fondo donde sitúa la ventana y una puerta a la derecha (por la que se accedía a la escalera que sube a la planta superior). La puerta de la izquierda daba acceso a la habitación de invitados. Es el cuarto que preparó para Gauguin. Como se ve es un alojamiento modesto, con muebles rústicos, de madera de pino: una cama, un perchero, dos sillas, una mesilla de madera en el ángulo y unos cuadros en las paredes.

“Esta vez se trata simplemente de mi dormitorio, por lo tanto, solamente el color debe hacerlo todo… sugerir reposo o sueño en general. En fin, la visión del cuadro debe hacer descansar la cabeza, o más bien, la imaginación… la cuadratura de los muebles debe expresar el descanso inmóvil.”

Carta de Vincent van Gogh a su hermano Theo

Van Gogh consideraba que era la mejor obra realizada durante su estancia en Arles.

Boceto de la habitación incluido en una carta a Theo

Este artículo es un extracto y pertenece al reportaje sobre la cuarta entrega del Museo de Orsay que se publicará en la Revista Atticus en el número 7 y que tiene como protagonista al figura de Van Gogh. Revista Atticus 7 saldrá en los próximos días (principios de julio) y que se podrá descargar en www.revistaatticus.es

La habitación de Van Gogh en Arles, Museo de Ámsterdam

La habitación representada es el dormitorio que Vincent Van Gogh tenía en Arles en el número 2 de la Place Lamartine y que estaba en lo que se conoce como “La Casa Amarilla” durante su estancia en los años 1888 y 1889.

El arte efímero de Ilana Yahav

Ilana Yahav

Desde hace algún tiempo circula por la red unos vídeos de la artista israelí Ilana Yahav ilana-yahav. Ilana hace sus obras efímeras con arena sobre una mesa de cristal con luz. Para ello y con solo la ayuda de sus manos va extendiendo una fina capa de arena y sobre ella va realizando diferentes figuras que conforman una escena que da pie para realizar otra composición aprovechando parte de la anterior. Siempre acompañada de música de fondo y con la ayuda de una videocámara cenital que ha colocado para captar toda la escena.

El resultado es espectacular y de una sencillez y gracia cautivadora.

Gracias a Youtube sus vídeos figuran entre los más vistos.

Para ver sus vídeos puedes visitar su web:

http://sandfantasy.com/

O en Youtube (ya sabes que dentro de nada el tráfico que circulará por internet será un 80% de vídeos).

La trilogía A contraluz

A contraluz

El próximo 26 de junio se proyectará la trilogía A contraluz. Es una obra que reúne tres cortometrajes realizado por Eduardo Chapero Jackson (una de las grandes promesas del cine español). Los tres cortos llevan por título: Contracuerpo, Alumbramiento y The End. Son tres emocionantes relatos sobre personas que se enfrentan a situaciones límites en sus vidas.

Los que tenemos UGC Cine Cité cerca de casa estamos de enhorabuena. Estrenan esta obra que viene avalada por la crítica de todo el mundo y haber conseguido más de 40 premios.

Contracuerpo. Protagonizado por Macarena Gómez, el primer trabajo del realizador madrileño retrata a modo de fábula oscura el viaje de una joven que lleva al límite su obsesión: ha preparado su cuerpo para introducirse en un maniquí que será mostrado en el escaparate más visto de la ciudad.

Alumbramiento narra cómo una familia se adentra en la última noche de su miembro más anciano, revelando las diferentes formas de enfrentarse al final de una vida. Protagonizada por Mariví Bilbao, Cristina Plazas, Manolo Solo y Marta Belenguer.

The End, su último trabajo, en el que una familia media norteamericana tiene que luchar por su supervivencia en una nación cada vez más desgarrada por la escasez de agua, cuenta con un extenso reparto internacional encabezado por los actores británicos Samuel Roukin (Happy. Un Cuento Sobre la Felicidad, de Mike Leigh) y Natalie Press (Alta Sociedad, de Marta Fiennes) y cuenta con la colaboración especial de Miguel Ángel Silvestre.

Se puede consultar su web:

http://www.acontraluzlatrilogia.com/

En palabras de su autor que responde a la pregunta ¿Por qué el título A contraluz?
“Los tres cortos tienen en común el deseo de asomarme a la sombra, a lo oscuro, ahí donde está el dolor, los límites de la vida respecto de la muerte. Una luz que viene de la oscuridad. Un aprendizaje que puedes encontrar si miras a las cosas que te son difíciles mirar. Para ver lo que está oculto en una radiografía tienes que mirarla a contraluz. Me parecía poético y sugerente. Y es curioso porque el cine es una proyección de un positivo a contraluz”.

El cortometraje español vive un buen momento. La pena es que ha desaparecido aquella buena costumbre de proyectar un corto antes del pase de la película; costumbre que ha sido sustituida por ofrecernos unos minutos publicitarios. Ahora tenemos la oportunidad de ver esta trilogía y a un precio módico (creo que será a tres euros –estoy en ello-).

cartel-a-contraluz

Exposición de Henri Matisse

El Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid expone obras de Matisse que se centra en la obra realizada entre los años 1917 y 1941, dos fechas importantes en su trayectoria artística y que enmarcan el tramo central de su vida de pintor; una etapa en la que el artista encuentra su estilo más personal y a la que, sin embargo, se le ha prestado menos atención que al comienzo o al final de su carrera.
Se celebra del 9 de junio al 20 de septiembre de 2009.matissecuadro_matisse

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